Mi hijo tiene fiebre ¿Qué debo hacer?

Publirreportaje para Mylan.

Muchos padres nos hemos encontrado ante la siguiente situación: Mi hijo tiene fiebre ¿Debería preocuparme? Es normal que nuestros hijos pasen por varios episodios de fiebre a lo largo de su infancia, pero debemos saber cuándo realmente la fiebre es un motivo para acudir a urgencias o cuándo podemos encargarnos nosotros.

¿Qué es la fiebre?

La fiebre por sí sola no debe producirnos angustia ni ha de conllevar en principio un peligro para la salud de nuestro hijo. Hay que entender que la fiebre no es una enfermedad, sino la manifestación de la reacción de defensa del organismo ante diversas agresiones. Esta, es una reacción que puede llegar a ser beneficiosa, es decir, si tu hijo tiene fiebre, es porque su organismo está funcionando bien, defendiéndose correctamente. La mayoría de las veces el origen de la fiebre son infecciones causadas por un virus, que son de carácter leve, tienen una duración limitada entre siete y diez días y se resuelven solas, sin necesidad de ningún tratamiento. Por otro lado, también se puede dar el caso de que en los menores de 2 meses, la temperatura corporal se eleve simplemente por un exceso de ropa.

Cuanto menor es el niño, la posibilidad de que la infección sea bacteriana es algo mayor, pues su sistema inmunológico es aún inmaduro; por esa razón, en menores de 3 años es preciso consultar siempre con el pediatra y, de forma  urgente, en menores de 3 meses, después de descartarse la posibilidad de un exceso de calor.

Tómale la temperatura

No obstante, sí hay algunos casos en los que hemos de acudir a Urgencias del centro de salud u hospital para que el bebé o niño sea reconocido sin dejar pasar más tiempo. Por eso, lo primero es tomar la temperatura. Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre, es lo que se llama “temperatura táctil”. Sin embargo, este método no nos ofrece una medición precisa de la temperatura del niño. Para tomar la temperatura con fiabilidad, utiliza un termómetro, preferiblemente digital, pónselo en la axila y espera unos tres minutos.

Si la temperatura es igual o inferior a 37,5ºC tu hijo no tiene fiebre, sino “febrícula”. En estas circunstancias no es necesario dar ningún medicamento ni tomar ninguna medida para bajarla. Eso sí, no dejes de ponerle el termómetro cada cierto tiempo para ver si la temperatura se mantiene o ha subido. Observa también su estado de ánimo: si está muy decaído, le ves muy afectado o su aspecto ha empeorado, consulta enseguida con el pediatra.

Si la temperatura es superior a 37,5ºC el niño tiene fiebre y hay que llevarlo al pediatra para que valore su situación e investigue las posibles causas. Mientras se espera la consulta, debes ofrecerle abundante líquido en espera de que la fiebre remita y puedes darle algún antitérmico, respetando siempre la dosis e intervalos que indica el prospecto. Ahora bien, no es aconsejable combinar dos tipos de antitérmicos ni mucho menos dar antibióticos, que solo debe aconsejar el pediatra si lo considera necesario.

Si el niño quiere, además, podemos combinar el uso de antitérmicos con otras prácticas, como un baño con el agua unos tres grados por debajo de su temperatura corporal, o bien colocarle sobre la frente paños de agua templada. Estas medidas pueden aliviarle y contribuyen a bajar la temperatura corporal, pero recuerda que no sustituyen el empleo de un antitérmico, que actuará de forma más eficaz y prolongada. Ten en cuenta también que estas acciones no se deben poner en práctica si resultan desagradables para el niño.

Entonces… ¿Cuándo acudo a urgencias?

Hay algunos casos en los que sí debemos acudir a Urgencias con nuestro hijo. Por ejemplo, si tu hijo tiene menos de 3 meses o su temperatura es superior a 40ºC. Del mimo modo, si el niño está muy decaído, con llamativa afectación del estado general, mal color y aspecto, o la fiebre se prolonga tres o más días, tenemos motivos para ir a Urgencias aunque no haya otros síntomas.

Por último, si comenzara a sufrir convulsiones, observáramos manchas en la piel (petequias) o notásemos que tiene el cuello rígido, también deberíamos acudir al médico cuanto antes.

Aunque la fiebre nos suponga un motivo de preocupación, esperamos que estos consejos te ayuden a valorar hasta qué punto es necesario tomar medidas, y recuerda que el uso de un antitérmico a tiempo y acudir al pediatra en los casos en los que corresponda, puede hacer que nuestro hijo mejore con mayor rapidez.

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