Reeducando hábitos nutricionales

La nueva guía de nutrición de SENC pretende ayudar a profesionales de la salud y ciudadanos en general a reeducar hábitos alimenticios.

¿A quién no le suena la frase “somos lo que comemos”? Pues resulta que, lejos de la opinión de muchos, no es una mera expresión o un slogan publicitario inventado por la industria alimentaria para convencer al público de que consuma sus productos. Es mucho más que eso. Es una realidad y una filosofía que todos deberíamos tener presente a lo largo de nuestra vida.

Ahora bien, una vez vislumbrada esta conclusión, la dificultad reside en el hecho de conseguir una fuente de información fiable que nos asesore en este propósito. Se antoja imposible que cada individuo se convierta en un experto en todas las materias relacionadas con un buen habito alimentario. Por tanto, la solución quizá esté, una vez más, en que unos pocos profesionales se reúnan para recoger la información y unificarla en una sola fuente que ofrecer al gran público. Y aunque ya existe mucha documentación que trata el tema, la próximamente disponible Guía de la Alimentación Saludable, basada en una propuesta de SENC —Sociedad española de Nutrición Comunitaria—, parece ser una candidata muy competente a tener en cuenta.

Pongamos como ejemplo el caso de los médicos. Normalmente, su trabajo consiste en basarse casi exclusivamente en la medicina para tratar a sus pacientes. Pero, ¿qué ocurriría si dispusieran de una guía como esta, que les facilitase combinar medicina y nutrición de cara a detectar síntomas o poner tratamientos? En ese caso conseguiríamos lo que ya declaró el reputado filosofo Hipócrates: que el alimento sea nuestra medicina, y la medicina nuestro alimento. Hasta tal punto puede ser importante una correcta alimentación que muchas veces resultaría más eficaz para curar a las personas que el empleo de los propios medicamentos.

En principio, la guía está pensada para asesorar a profesionales del ámbito de la salud. Pero la verdad es que, con un 90% de contenido que se puede comprender sin necesidad de tener amplios conocimientos de nutrición, no excluye a ningún tipo de público. Desde Una nueva estructura de la pirámide alimenticia hasta un decálogo de seguridad en la cocina, incluye todo tipo de información útil para reeducar nuestras costumbres en alimentación.

Horarios óptimos de las comidas

¿Había oído alguien hablar de la cronobiología de la nutrición? Este aspecto, recogido en el decimosexto y último capítulo de la guía, es el estudio que determina la adecuación de los horarios a la nutrición. Y es que este factor tiene mucha más relevancia de la que pensamos a la hora de ingerir alimento. Así, por ejemplo, la cronobiología determina que una persona que desee combatir la obesidad debería comer y cenar pronto, ya que la 13:00 y las 20:00 son horarios mucho más fisiológicos que las 15:00 y las 22:00, que no facilitan demasiado la metabolización de los alimentos.

¿Dónde comprar?

Otro aspecto al que la guía da relevancia es el de cómo comprar y consumir. Antes de nada, nos enseña que conviene no ir a la compra con hambre —aunque parezca una tontería nos hace perder la objetividad y el criterio— y nos advierte de que muchos establecimientos tienen una disposición específica, cuyo objetivo es que no puedas evitar pasar por delante de ciertos productos para llegar hasta el que ibas a buscar en un principio. Como ya sospechábamos muchos, la mejor manera de asegurar la calidad de los alimentos es recurrir a mercados municipales, que ofrecen productos de calidad, debidamente testados, y un trato amable y cercano que, aunque no tiene relación con el alimento en sí, siempre aporta un plus muy agradable.

Higiene y seguridad

Los recipientes e instrumentos con los que cocinamos también son algo a tener en cuenta. Conviene escoger los que no modifiquen ni contaminen los alimentos. Así, la guía recomienda utilizar recipientes de cristal para conservar alimentos y no utilizar nunca los de plástico para calentar la comida ni hacer de las latas de conserva recipientes, una vez abiertas. Pero no solo aconseja que nos fijemos en los contenedores. Los instrumentos también tienen sus propias normas de salubridad: es preferible sustituir los metálicos —que pueden producir microerosiones que contaminen la comida— y los de madera — que suelen ser porosos— por los de silicona.

Ejercicio y emociones

En temas de nutrición todo influye, y la guía no deja flecos sueltos. En lo que a complementación de la dieta mediante ejercicio físico se refiere, difiere de la recomendación de la OMS de 30 minutos al día y añade otra media hora más. Además, lejos de centrarse en exclusiva en la salud física, aborda también la relación entre la nutrición y el estado emocional de las personas. En esencia, define esta como una relación de doble sentido en la que, por un lado, no compramos, cocinamos ni comemos igual en ocasiones en las que estamos bajos de ánimo. Por otro lado, explica que precisamente en estas situaciones conviene comer mejor, ya que esto ayuda enormemente a superar este estado.

Javier Aranceta.

Este contenido y mucho más es el que resumió el pasado 22 de octubre Javier Aranceta — profesor de Nutrición Comunitaria en la Universidad de Navarra, presidente Comité Científico SENC y coordinador y coautor de la Guía Divulgativa de la Alimentación Saludable— durante la presentación de la Guía de la alimentación saludable para atención primaria y colectivos ciudadanos. La guía, que se publicará durante la primera semana de diciembre, pretende ofrecer a profesionales y ciudadanos todo tipo de información referente a la nutrición, tanto de manera genérica como incidiendo en casos más específicos, como pueden ser la alimentación durante el embarazo o las variaciones de la dieta en diferentes etapas de la vida.

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