Uno de cada 10 adultos tiene algún grado de Enfermedad Renal Crónica (ERC)

¿Es posible cumplir con los niveles recomendados para nuestros pacientes?. Esta pregunta ha sido el título de un foro técnico en el que un grupo de expertos ha destacado la importancia de mantener los niveles adecuados de fósforo y de potasio en pacientes con Enfermedad Renal Crónica (ERC). Dicho foro, patrocinado por Vifor Pharma, ha tenido lugar en el marco del XLVIII Congreso de la Sociedad Española de Nefrología y IX Congreso Iberoamericano de Nefrología, celebrado entre el 16 y 19 de noviembre en Madrid.
La Enfermedad Renal Crónica afecta a un 10% de la población mundial, siendo España uno de los países europeos donde más ha crecido la prevalencia de esta enfermedad —un 20%— en la última década, afectando actualmente a más de 4 millones de españoles1 Esta enfermedad presenta una fuerte relación con otras patologías como la diabetes, la anemia y las enfermedades cardiovasculares, siendo por ello esencial un correcto control de los niveles de sodio, fósforo, potasio o hierro entre otros.
Respecto a los niveles de potasio, los pacientes con ERC tienen disminuida la capacidad para excretar el potasio. A este fenómeno, se añaden otros factores que contribuyen también a la hiperpotasemia, entre los que destaca el tratamiento con fármacos inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona (SRAA). Esto choca con uno de los objetivos del nefrólogo en los pacientes con ERC que es la nefroprotección mediante uso de estos fármacos. Se comentó también que hasta la fecha, las únicas estrategias para la disminución del potasio han sido la modificación de la dieta, el uso del bicarbonato sódico y de resinas de intercambio catiónico. Pero en breve aparecerán en el mercado moléculas nuevas para el tratamiento eficaz de la hiperpotasemia crónica. Tal y como ha explicado el Dr. Alejandro Martín-Malo del Hospital Reina Sofía de Córdoba, en los pacientes en fases avanzadas de insuficiencia renal crónica, “el control del fósforo es uno de los factores determinantes para demorar la progresión hacia la insuficiencia renal terminal y, en algunos  casos puede prevenir o al menos retrasar la entrada en diálisis”. Por ello, “el impacto que puede tener el control del fósforo es muy importante a todos los niveles: En primer lugar, con el objetivo de reducir la morbi-mortalidad preferentemente de causa cardiovascular y para demorar la progresión hacia la insuficiencia renal crónica. Asimismo, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes y una menor carga económica, social y familiar”.
Numerosos estudios, algunos de ellos liderados por nefrólogos españoles, han encontrado una relación directa entre niveles elevados de fósforo sérico y mortalidad. Con el objetivo de obtener datos y medir los niveles de fósforo en pacientes con ERC, Vifor Pharma puso en marcha en noviembre de 2017 la “Semana del Fósforo”. En esta iniciativa, avalada por la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.), participaron 7.500 pacientes de 100 centros. Esta encuesta reveló que un número elevado de pacientes mantiene niveles de fósforo en sangre por encima de las recomendaciones (2.5-4.5mg/dl), lo que en palabras del Dr. Emilio Sánchez, del Hospital Universitario Central de Asturias, “abre un abanico de posibilidades para acercar los resultados a los objetivos”, sin olvidar que “la responsabilidad de ese reto, debe abordarse de forma multidisciplinar por parte de los nefrólogos, pero también de los pacientes y la industria farmacéutica”.

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