Equilibra tu piel para combatir el acné

¿Quién no ha sufrido alguna vez un molesto y antiestético grano? Equilibra la piel de tu rostro.

El acné es la patología cutánea que más padecen los adolescentes y, muchas veces, persiste en la edad adulta. Suele aparecer entre los doce y trece años, etapa en la que el cambio hormonal se hace presente y se manifiesta en regiones del cuerpo donde la piel es rica en glándulas sebáceas, como la cara, el cuello o la espalda.
Hay que tener en cuenta que una piel grasa simplemente no es lo que provoca el acné. Este problema está asociado a una excesiva producción de grasa en los folículos, acompañada de un bloqueo de la misma bajo la superficie de la piel a causa de una acumulación de células muertas. El poro se bloquea, se produce una falta de oxígeno y las bacterias que están dentro del poro se multiplican, creando una irritación o infección debajo de la piel. Es decir, el grano.
Pero el acné no solo es común en lo que llamamos la edad del pavo. Existen acnés tardíos que se desarrollan después de los veinte años y que pueden resultar más traumáticos incluso que los de la propia edad. Este desequilibrio dermatológico suele estar motivado por distintos factores, siendo los más habituales los de carácter hormonal, aunque el estrés diario, la alimentación incorrecta, la falta de descanso o las afecciones ginecológicas sirven también de desencadenantes.

¿Qué hacer para controlar el problema?
Las mejores recomendaciones para controlar el exceso de grasa son conocidas y pertenecen ya al tópico popular. Algunos son un mito, como por ejemplo no comer embutidos ni chocolate para no aumentar la segregación de sebo, y otras son muy necesarias, como limpiarse dos veces al día la cara con agua y un jabón apropiado, exfoliar el rostro dos veces por semana y utilizar una loción normalizante y calmante.
Y ojo también con los malos hábitos. Una manía que tenemos es tocarnos o reventar los granos. ¡Craso error! Con esto, no solo dañamos la piel, sino que, además, la exponemos a los miles de agentes infecciosos que llevan las manos. Aparte de que nos dejaremos una fea marca en la cara que incluso puede quedar de por vida.
Asimismo, a la hora de lavarse la cara no se debe hacer gestos muy enérgicos ya que podría ser demasiado agresivo y favorecer la aparición de más granos si estimulamos a la piel para producir más grasa.
Pero aparte de los tratamientos caseros, si se padece un acné más serio y virulento, lo más recomendable es acudir al médico o farmacéutico que podrá ayudarnos con un tratamiento adecuado a nuestra piel.

La cosmética adecuada
Y después de todo esto, ¿qué puedes hacer para mantener tu piel y maquillaje frescos e impecables durante todo el día? La clave para la belleza de estas pieles es el equilibrio. Productos que aportan hidratación al mismo tiempo que absorben el exceso de grasa allí donde se necesita.

Y no te olvides de seguir estos consejos básicos:

• La mejor manera de limpiar de impurezas o de exceso de grasa la piel es recurrir a limpiadoras al agua o que sean específicas para las pieles grasas.

• Una vez a la semana es muy recomendable exfoliar el rostro, o bien utilizar cosméticos con ácidos, que impiden la acumulación de impurezas en los poros y, como consecuencia, la aparición de los antiestéticos puntos negros.

• Si quieres disimular los indeseados brillos usa polvos traslúcidos ‘oil free’ o libres de aceites, que se aplican sobre el rostro con la ayuda de una borla para luego retirar el exceso con una brocha.

• Una buena opción extra son los geles matificantes, productos que, como una crema, se aplican sobre las zonas brillantes y absorben la grasa sin dejar rastro.

• Y cuando necesites un retoque ocasional, recurre a los papeles matificantes, pequeñas tiras que se presionan suavemente sobre las zonas grasas y absorben literalmente el sebo, dejando un aspecto fresco durante, al menos, dos o tres horas.

Redacción
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