“El cine es bueno para el alma, alimenta el espíritu”

Entrevistamos a la reconocida cineasta Icíar Bollaín.

© Héctor Garrido.

La directora y guionista Icíar Bollaín, después de su exitoso paso por el Festival de Cine de San Sebastián, estrena “Yuli”, una película hermosa, a la vez que desgarradora, sobre la vida del bailarín y coreógrafo cubano Carlos Acosta.

Siendo adolescente ya la vimos en la gran pantalla, y de la mano de los mejores directores de este país, como Víctor Erice. Su faceta de actriz fue un entrenamiento para lo que vendría después, su mirada como directora y contadora de historias. Sus relatos son necesarios, son fieles a la realidad, transmiten lucha, esperanza, cambio, la búsqueda del alma humana, el sentir de la vida. Icíar ha traspasado fronteras con su cine, “Flores de otro mundo”, “Te doy mis ojos”, “También la lluvia”, entre otras películas, han llegado al espectador de tal modo que una vez vistas solo deseas cambiar el mundo, tu mundo. Ahora estrena “Yuli”, de la mano de su compañero Paul Laverty. Ellos han trasladado a imágenes la difícil vida del artista cubano Carlos Acosta, un trabajo magistral que te muestra el esfuerzo, el duro pasado, la realidad en contra y, la pasión y el amor por el baile, por la belleza.

¿Por qué elegiste esta historia del bailarín y coreógrafo cubano Carlos Acosta? ¿Qué buscaban transmitir?
La historia se la propusieron primero a Paul. Y como Paul y yo estábamos pensando en hacer otra película juntos después de “El Olivo”, él me propuso a mí, y así entramos los dos en el proyecto. Leímos la autobiografía de Carlos, “No way home”, viajamos a Cuba a conocer su compañía, su barrio, y a su maestra, Cherry, interpretada por Laura de la Uz en la película. Y después de esto Paul se puso a escribir el guión.

¿Y cómo ha sido el proceso?, ¿trabajar con el propio protagonista, Carlos Acosta, en Cuba y, también, la dificultad de representar el baile?
Ha sido un proceso muy largo, de mucho trabajo, pero muy bonito. Había que hacer un casting complicado, encontrar un niño, un joven bailarín, que pudiera actuar y, también, al padre Pedro, un personaje con muchísimo carisma y peso en la historia…
Además, había que hacer las coreografías antes del rodaje, por este motivo María Rovira, la coreógrafa, y yo viajamos a Cuba varias veces para crearlas y ensayarlas con la compañía de Carlos, que es quien las baila en la película. Para mí ha sido un descubrimiento ver a María trabajar con los bailarines y dar forma de baile a algunas de las escenas del guión; ha sido mágico. Y tener a Carlos dentro de la propia película era un reto para ambos, poder integrar todos los elementos, todos los “Carlos” y que el espectador lo siguiera sin problema.

No es la primera vez que llegas para competir en el Festival de Cine de San Sebastián, y seguimos viendo la poca presencia de las mujeres en las carteleras, en la crítica, en las competiciones oficiales de los festivales. ¿Qué ocurre con las mujeres en el cine?
Que somos menos… que cuesta mantenerse en esta profesión por un sinfín de motivos, y al final se ve en las cifras, no pasamos del 10% en la dirección, del 15% en el guión y del 20% en la producción.

CIMA trabaja para cambiar esta situación, ¿es importante estar organizadas, luchar contra esta realidad?
Sí, es muy importante estar organizadas, hacer frente común, hacer fuerza para que haya paridad en todos los comités que deciden qué cine se hace, qué cine se financia, y en definitiva, qué cine se ve. CIMA lleva diez años denunciando estas cifras, por eso es fantástico ver esta misma reclamación hecha ahora por cineastas de todo el mundo desde la alfombra roja de Cannes, de Venecia, de San Sebastián, como ha ocurrido este año con el 5050/2020, (paridad total para el año 2020).

Uno de los mensajes, que comenta el artista Carlos Acosta, que quería transmitir con esta película a los jóvenes es la necesidad de esfuerzo, ¿qué va a llegar a los jóvenes, o al público en general, al ver esta película?
Es una historia que habla de muchas cosas, de las raíces, del sacrificio que conlleva una vida dedicada al ballet, de la relación tan contradictoria de Carlos con su padre, con Cuba. Pero, sobre todo, es una película para disfrutar viéndola y sintiéndola, porque emociona: primero con el niño, que interpreta de maravilla Edilson Olbera, un chaval rebelde que no quiere bailar, y luego con la propia Cuba, con su historia, que corre en paralelo a la vida de Carlos; una Cuba que no es decadente, o lumpen, como hemos visto otras veces, sino que es la Cuba de la gente, de las familias y del arte. En Cuba hay un inmenso talento en todas las artes y, en concreto, en el baile, con una de las mejores escuelas del mundo. La película muestra de una forma muy asequible la belleza del baile y de los bailarines, que son espectaculares.

© José de Haro.

¿Crees que esta película también puede abrir los ojos sobre un país sobre el que se tiene mucha desinformación de lo que allí ocurre?
Como he comentado, la película muestra una Cuba menos conocida, muy luminosa y, que al mismo tiempo, no esconde los problemas de la gente a lo largo de las últimas décadas, ni de los enormes apuros económicos que han azotado a los cubanos, como el éxodo a Miami en los 80, el Periodo Especial de los 90, o la crisis de los balseros.

A día de hoy, Carlos Acosta enseña a jóvenes a bailar, ¿crees que el baile sana, ayuda y cambia realidades?
Hay muchas maneras de bailar. Bailar para divertirse, con amigos, es maravilloso. Como hobby también es fantástico. Pero bailar ballet de forma profesional es duro, y físicamente también, muchas posturas son muy forzadas, muy antinaturales, y los bailarines terminan su carrera con dolores y problemas. Pero eso sí, es bellísimo, es absolutamente precioso ver bailar a un buen bailarín o una buena bailarina.

¿Cómo ha sido tu paso por San Sebastián, la acogida de la película, y el llevarse el Premio al Mejor Guión del Cine de San Sebastián?
Ha sido impresionante. La ovación del público tras el pase en el Kursaal no se acababa nunca, y, también, las muestras de cariño constantes en los días que estuve allí. Y además del premio oficial al guión de Paul, los cinéfilos de Donosti, que dan unos premios alternativos, me han entregado el Premio al Mejor Director… ¿Qué más puedo pedir?

En tu trayectoria cinematográfica te caracterizas por hacer un cine social, de lucha, de reivindicación, de búsqueda en el alma humana… ¿Qué historias buscas realmente, que te interesa para que un proyecto te atrape, te enamore y empieces con él?
Primero de todo que me enamore a mí, son muchos, muchos meses de trabajo. Normalmente más de dos años en un proyecto, así que si no te enamora es más duro. Y, por supuesto, siempre me pregunto si va a enamorar a los demás, si va a interesar al público y si es pertinente, si aporta algo, una reflexión, una mirada sobre el tema que trata y sobre nosotros. Intento que la película le deje algo al espectador, aporte algo.

¿Echas de menos interpretar, o es una faceta pasada?
No lo echo de menos, porque de alguna manera al dirigir sigues muy conectada con la interpretación. No solo hago, a veces, las réplicas en el casting (y termino haciendo todos los papeles de la película), sino que para dirigir intento “entrar”, también yo, en cada uno de los personajes, en sus motivaciones para trasmitírselas al actor cuando trabajo con ellos. Pero no me gustaría hacerlo yo misma, me parece una maravilla que llegue una actriz y aporte un montón de cosas al personaje que está escrito, y le de vida.

Cómo compaginas los rodajes, la producción de las películas, con los momentos de hastío, cuando se acaba y hay que comenzar a pensar en un nuevo proyecto.
Suelo embarcarme, si no lo estaba ya, en un nuevo proyecto. No suelo estar parada. Además, los proyectos se pueden solapar, mientras esperas que se reúna la financiación para rodar una película, puedes ir escribiendo el guión de la siguiente, y retomarlo cuando la película ya esté rodada, y en las últimas fases de promoción y estreno.

¿Qué parte de tu trabajo te gusta más, el guión, la dirección de actores, la dirección global, el buscar la historia… El todo?
Me gusta muchísimo todo. Me encanta el trabajo en equipo durante todo el proceso, la cantidad de personas que aúnan su trabajo para hacer una película, realmente es un trabajo de artesanía. La fase final de montaje es quizá la más tranquila, y de las más creativas: ya no luchas contra los elementos, como en el rodaje, sino que estás con el montador buscándole la forma a la película, y es como dirigir otra vez, pero con calma.

No dejas de ser una de las pocas cineastas de este país respetadas y con proyección internacional. O crees que esto está cambiando, ¿con que te encuentras cuando sales de nuestras fronteras
Están surgiendo algunas cineastas jóvenes estupendas, que están siendo premiadas en festivales, como las recientes “Carmen y Lola”, “Verano del 93”, “Las distancias” y varias más, yo creo que poco a poco va cambiando el panorama.
Y tengo que decir que siempre me sorprende que fuera de nuestras fronteras el cine español se percibe como dinámico, variado, vivo e interesante. Me lo dicen los propios distribuidores internacionales que han estrenado “Te doy mis ojos”, “Mataharis”, “También la lluvia”, “El Olivo” y ahora “Yuli”. Y también me lo comentan los dueños de los cines cuando he ido a estrenar a Paris, Viena, Bruselas o Berlín. Miran al cine español con mucho interés. Otras cinematografías, como por ejemplo la alemana, con mucho más dinero público para el cine (allí hay 200 millones, aquí 30) no tienen una producción tan variada, ni tan reconocida en festivales internacionales como la nuestra.

¿El cine ayuda a ser más feliz, a transformar, a vivir mejor nuestras vidas?, ¿puede ser un bálsamo para los sentidos?
El cine, como las demás artes, es bueno para el alma. Sentarse dos horas y viajar a otro lugar, vivir otras vidas con otros personajes es un enorme placer. Como leer, como escuchar música, como ver teatro… Alimenta el espíritu.

¿Cómo te cuidas entre rodaje y rodaje para sentirte bien contigo?
Desde hace un par de años estoy haciendo yoga, y estoy encantada. Lo había intentado antes, pero lo había encontrado muy aburrido. Ahora no, es arduo, a veces, pero me siento mucho mejor desde que lo hago.

¿Y la naturaleza, forma parte de tu vida?
Si, otra cosa de la que me parece muy duro prescindir, de pasear por un bosque, una montaña, una playa… es otra cosa rebuena para el alma.

¿Sumergida en la promoción de “Yuli” o ya tienes en la cabeza más proyectos?
Estoy con dos proyectos muy distintos que espero rodar pronto.

¿Qué esperas que ocurra el 14 de diciembre cuando se estrene la película?
Que la gente disfrute mucho con la película.

Acerca de Teresa Ortega 36 Articles
Teresa Ortega es colaboradora de la revista Estar Vital, editada también por el Grupo TPI, entrevistando los personajes de portada de la revista, que también replicamos en Vivesaludable.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta