El desayuno, el gran olvidado de los españoles

De izquierda a derecha, Patricia-Ramírez,Teresa-Baró, Pilar-Rubio, Mireia Porta y Esther Marinas.

“Casi la mitad de los españoles reconoce que se salta el desayuno y 1 de cada 4 no suele tomar ningún alimento sólido entre la cena y la comida del día siguiente”, según recoge el segundo Estudio de Vitalidad Zespri, elaborado por la marca de kiwis con el objetivo conocer nuestros hábitos alimenticios cotidianos y cómo influyen en la vitalidad de cada uno de nosotros.
El acto ha tenido como conductora a la modelo y actriz Pilar Rubio, que ha aportado su experiencia como profesional, pareja y madre de tres hijos, al tiempo que introducía la presentación de las conclusiones del estudio, que ha corrido a cargo de tres de las expertas que han colaborado activamente en el mismo: Mireia Porta, nutricionista; Patricia Ramírez, psicóloga y Teresa Baró, experta en habilidades de comunicación. Todo ello en el marco de la primera Morning Party celebrada en España, un evento en el que los productos saludables han sido los protagonistas.
El estudio también analizó la valoración por parte de los encuestados de diferentes frutas y grupos de alimentos en función de su contenido nutricional o de sus beneficios para la salud. Aunque muchas frutas contienen vitamina C, los españoles valoran especialmente los como fuente de esta vitamina tan importante para el buen funcionamiento del sistema inmune, para la correcta absorción del hierro que ingerimos o para reducir el cansancio y la fatiga. Las frutas más apreciadas por su contenido en fibra son el kiwi, la manzana y la naranja, por este orden.

 La importancia del desayuno
Mireia Porta, dietista nutricionista con una amplia trayectoria en nutrición deportiva y asesora de diversas empresas e instituciones nacionales e internacionales, ha resaltado que “en España, el 40 % de la población reconoce que habitualmente no desayuna y que un 80 % de los españoles considera la fruta fresca como la opción más saludable para el desayuno, aunque, paradójicamente, solo el 8 % afirma consumirla regularmente en este momento”.
Las encuestas realizadas muestran también que los españoles que toman fruta fresca tienen un índice de vitalidad superior a la media, siendo los cítricos y los kiwis las frutas más valoradas por su contenido en vitamina C, nutriente que contribuye a nuestra energía vital; así como el kiwi y la pera son las frutas más apreciadas por su contribución al confort digestivo.
Mireia Porta advierte de la necesidad de consumir fruta en el desayuno y consumir alimentos con calidad nutricional, no olvidándonos de desayunar, dando más oportunidades a la fruta a lo largo del día y aprendiendo a convertir los snacks en fuentes de vitalidad.

Relaciones sexuales

Patricia Ramírez, una de las psicólogas más influyentes de nuestro país, ha destacado un dato que arroja el estudio y en el que sí parecen ponerse de acuerdo la gran mayoría de los españoles: “el 70 % coincide en que tener un buen nivel de vitalidad mejora la predisposición a mantener relaciones sexuales en la pareja”. Tener vitalidad parece ser el mejor antídoto para evitar el aburrimiento en la pareja, según reconocen tanto hombres como mujeres.
En este apartado también continúan presentes las diferencias entre hombres y mujeres: el 70 % de ellas destaca la importancia de la vitalidad para facilitar las relaciones sexuales frente al 61% de ellos. Y las diferencias continúan más allá del sexo: para el 75 % de las mujeres frente al 57 % de los hombres españoles la vitalidad invita a compartir actividades con otras parejas y amigos comunes. Ramírez concluye que “la clave está en entrenar la vitalidad cada día, tanto a nivel personal como dentro de la pareja”.

Rendimiento en el trabajo

Por último, Teresa Baró, influyente consultora experta en habilidades de comunicación, ha revelado otro interesante resultado del estudio: “2 de cada 3 españoles afirma tomar mejores decisiones en el trabajo cuando tienen un alto nivel de vitalidad”. “Para el 73 % de ellos, la vitalidad fomenta el humor en el ámbito laboral y el 65 % considera la vitalidad un factor muy importante a la hora de mantener relaciones satisfactorias con sus compañeros de trabajo”.
Según Baró “debemos entrenarnos para contagiar nuestra vitalidad a los demás, aprendiendo a buscar su lado bueno, utilizando un lenguaje amable y positivo y mejorando nuestra comunicación no verbal”.

Actividades deportivas

Según los expertos, moverse es sinónimo de salud, y la actividad física diaria adaptada a las circunstancias de cada uno es un hábito vital que nos recarga baterías, nos proporciona bienestar y favorece todas nuestras funciones cognitivas. Para poder realizar cualquier actividad física es importante conocer bien nuestro propio cuerpo, saber nuestras limitaciones y reconocer nuestras habilidades.
Según el estudio, las mujeres y los jóvenes españoles caminan más y practican más ejercicio que los hombres y las personas mayores. Por su parte, los encuestados que hacen alguna actividad deportiva le dedican, de media, unos 45 minutos diarios.
Un dato revelador es la relación directa entre el hábito de hacer ejercicio y la vitalidad. En este sentido, aquellos que realizan deporte durante una hora diaria o más tienen un índice de vitalidad superior a la media (entre 7,5 y 10), mientras que los que emplean media hora o menos son los que tienen un menor índice de vitalidad (inferior a 4,4).

Las pantallas y el sedentarismo

El estudio también constata la relación inversa que existe entre vitalidad y sedentarismo, y corrobora la utilidad del ejercicio físico como motor de vitalidad. La revolución digital supone enormes ventajas en muchos ámbitos, pero también puede tener efectos menos positivos, como favorecer el sedentarismo. Los resultados del estudio indican que, de media, los españoles, sobre todo los más jóvenes, pasamos casi seis horas diarias frente a una pantalla. En este grupo de población, destaca el mayor uso del teléfono móvil y el menor consumo de televisión respecto a las otras franjas de edad.
Cuando se midió el índice de vitalidad de los participantes en el estudio en relación a su consumo de tiempo frente a pantallas (ordenador, teléfono móvil, tablet o televisión), se constató una relación inversa entre ambos: aquellos que superan las siete horas diarias son los que tienen un índice de vitalidad más bajo, mientras que los que no exceden de las cinco horas son los que lo tienen más alto.

 

 

 

 

 

Marisa Sardina
Acerca de Marisa Sardina 136 Articles
Redactora y Responsable de cierre de edición de Vive Saludable.

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