El entendimiento entre el cáncer y la lactancia

Por Adriana Terrádez, directora de OncoDNA para España y Portugal

Por Adriana Terrádez, directora de OncoDNA para España y Portugal.

Más de un centenar de países están celebrando estos días la Semana Mundial de la Lactancia Materna con el fin de fomentar una de las prácticas más saludables tanto para los pequeños que acaban de nacer como para sus madres. La mayoría de las organizaciones de la salud y sociedades científicas asociadas al cuidado de ambas partes recomiendan este tipo de alimentación de forma exclusiva hasta los 6 meses de edad de los pequeños, y de forma complementaria con otros nutrientes hasta los 2 años y más allá.
Para el bebé es todo un regalo de vida, protegiéndole de un buen número de enfermedades. Según un estudio publicado en la revista médica Pediatrics, es posible evitar el 16% de las muertes neonatales si se comienza con la lactancia desde el primer día, una cifra que aumenta hasta el 22% si la primera toma se realiza durante la primera hora después del nacimiento.
Para la madre supone acelerar la recuperación del parto, física y hormonal. Un documento publicado recientemente por Unicef explica que sirve además como protección de posibles hemorragias, depresión posparto, y previene de una forma discreta ciertas enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y cáncer de ovario y mama. El texto de la organización, basado en una investigación de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU., indica que se ha demostrado que la lactancia podría prevenir unas 20.000 muertes por cáncer de mama al año entre estas madres.
Sin embargo, ¿qué pasa cuando el cáncer llega antes para la madre? En los casos en los que ha habido un cáncer anterior al embarazo y el tratamiento ha sido finalizado no tiene porqué existir apenas problemas. Así lo confirman desde la Asociación para la Promoción e Investigación científica y cultural de la Lactancia Materna (Apilam), fundada y ‘alimentada’ por médicos y farmacéuticos, que han estudiado cuidadosamente el tema.
Con determinadas terapias es importante mantener un tiempo de espera hasta empezar a amamantar, que debe valorar el facultativo y que varía dependiendo del fármaco administrado y de los procedimientos diagnósticos utilizados. Por descontado, la lactancia está contraindicada durante el proceso terapéutico, ya que la mayoría de los tratamientos son incompatibles con la lactancia. Sólo se consideran de riesgo muy bajo para la lactancia la mercaptopurina y la azatioprina. Por otro lado, se pueden aplicar técnicas diagnósticas y de seguimiento como los análisis genómicos, aunque siempre será necesario consultar con los especialistas para asegurarse de que no existe riesgo ni se transfiere toxicidad al bebé.
Existe especial preocupación entre aquellas pacientes que han sufrido cáncer de pecho. Es importante transmitirles tranquilidad, ya que amamantar después de haber superado un proceso de este calado es posible y no tiene por qué generar peligro ni para el niño ni para la madre. Aunque sí puede ser difícil, puesto que en la mayoría de los casos sólo se puede ofrecer el pecho sano.
La mama que ha estado enferma podría producir leche siempre y cuando se haya aplicado en ella un tratamiento conservador. En cualquier caso, la cantidad suele ser bastante inferior (aunque no por ello, de peor calidad). Según los datos de Apilam, aproximadamente el 50% de las mujeres con un pecho irradiado consiguen tener leche en el mismo, y una de cada cuatro logra dar de mamar con él.
El único hándicap que no tiene solución actualmente es el de las mastectomías radical y total, que impiden la lactancia al no haber conservación de tejido mamario ni de pezón. El único caso en el que se puede plantear este tipo de alimentación es el de la mastectomía parcial subcutánea, en la que existe parte de tejido mamario.
En cualquier caso, aquellas mujeres afectadas que deseen ofrecer lactancia materna a sus hijos pueden acudir a algunas sociedades y asociaciones médicas, como la ya mencionada Apilam o como la Asociación Española de Pediatría (AEP), que ofrecen servicios de apoyo para que se pueda dar el pecho con total garantía de seguridad. Una ayuda tremendamente importante para que estas mujeres, que han pasado por un proceso delicado, recuperen también la confianza, la coherencia y la estabilidad en un momento tan emocionalmente vulnerable como el de la maternidad.

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