Consejos prácticos para unas manos bellas

Dedicándole unos pocos minutos diarios podremos mostrar unas manos bellas y sanas.

Las manos son una de las partes de nuestro cuerpo más expuestas a las agresiones del medio ambiente: sol, agua, detergentes, frío, etc. acaban destruyendo su protección hidrolipídica natural. Para recuperar la hidratación y suavidad incluso en las pieles más estropeadas, desde Estar Vital te ofrecemos unos sencillos conejos que te ayudarán a conservarlas suaves, bellas y, sobre todo, sanas.
Aunque pueda parecer lo contrario, la piel de las manos es extremadamente frágil y fina, por lo que requiere cuidados para disfrutar de unas manos perfectas. Con unas sencillas rutinas que te llevarán pocos minutos al día puedes conseguirlo. Y es que en la estructura de la piel de las manos no existen glándulas sebáceas que las nutran, por lo que es una piel en esencia seca, ya que carecen de una protección natural. Es por eso que la piel de las manos necesita de productos y rutinas de belleza que palíen este déficit de forma eficaz. De otro modo, las manos experimentarán los síntomas del envejecimiento cutáneo mucho más rápidamente que la piel del rostro.

Productos que ayudan
Las cremas con activos hidratantes y suavizantes son las más indicadas para rejuvenecer las manos. Sustancias como la glicerina y la alantoína te ayudarán a suavizar la superficie de la piel, ya que producen una fina capa que la protege. También el aceite de germen de trigo o el de almendra dulce son estupendos para pieles deshidratadas y secas.

Remedios de la abuela
Un remedio de esos de toda la vida consiste en untar las manos con aceite de oliva y masajearlas con los dedos hasta que se absorba del todo. Una opción bastante engorrosa, pero muy potente, dejando la piel de las manos visiblemente luminosa y flexible. Para conseguirlo, al terminar de masajear la piel retira el exceso de grasa con unos pañuelos de papel absorbentes, sin frotar, con pequeños toques.
Otro solución fácil y sencilla es aplicar tu crema hidratante de manos habitual y luego cubrirlas con unos guantes especiales de algodón, de venta en farmacias. Duerme con ellos y verás cómo al día siguiente el resultado es espectacular.

La protección también es solución
Además de los cuidados, no debemos olvidar la precaución. Evitando daños también ayudamos a cuidar las manos. Por eso es importante protegerlas en aquellas circunstancias que sea necesario. Por ejemplo, en invierno es imprescindible utilizar guantes para aislarte del frío y de la deshidratación de la piel. Además, es fundamental que utilices una buena crema de manos hidratante, así que llévala siempre encima y aplícatela regularmente, a razón de dos o tres veces al día. No esperes a sentir las manos resecas o con tirantez, aplícatela sin miedo masajeando con los dedos.
También te recomendamos que utilices geles y barras limpiadoras sin jabón, que laves tus manos con agua templada y que las seques muy bien. Hidrátalas después de lavarlas. Es importante utilizar cremas resistentes al agua y con factor de protección solar para evitar que se estropeen. Recuerda que incluso en invierno hace sol.

 


Tus manos hablan por ti
La piel de las manos es de las zonas más expuestas y delicadas del cuerpo, resecándose y agrietándose con facilidad. Esto hace que denote uno de los signos más visibles del envejecimiento: manchas oscuras que aparecen y afean. El motivo es que, con el paso del tiempo, la producción de melanina (pigmento de la piel) se hace irregular, y con ella el color de la piel. Sin embargo, la mayor causa de la hiperpigmentación se encuentra en la acción de los rayos solares, que estimulan la acción descontrolada de los melanocitos (células de la melanina).
Protección, hidratación y tratamientos especiales constituirán los hábitos necesarios para mantener unas manos bonitas y cuidadas.

Redacción
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