El camino hacia la fórmula de la eterna juventud

La búsqueda de la fuente de la eterna belleza es una constante en la historia de la humanidad desde tiempos remotos. Todos queremos vernos guapos y sentirnos jóvenes, independientemente de nuestra edad. Pero la piel, ajena a nuestros vehementes deseos, va perdiendo vitalidad con el paso de los años. La lucha por mantener una piel joven no está falta de sacrificios. Prevenir, aplazar o revertir los signos y síntomas del envejecimiento cutáneo es un objetivo del área de la dermatología de rápido desarrollo en las últimas décadas, con áreas de investigación que proponen eficaces tratamientos. Los evidentes cambios demográficos, los avances en la medicina general y las modificaciones en los hábitos y las conductas de la población de edad más avanzada en las últimas décadas han derivado en significativos avances dentro esta especialidad.
Arrugas, flacidez, pérdida de volumen y de densidad o el tono apagado comienzan a hacerse evidentes. El envejecimiento cutáneo es un proceso biológico complejo y progresivo condicionado por determinantes genéticos individuales, factores nutricionales y el cúmulo de diversas agresiones ambientales, muchas de ellas influenciadas por los diferentes estilos de vida, van pasando factura a nuestra piel. En este sentido, una buena prevención y unos adecuados hábitos de vida constituyen armas fundamentales para conservar una piel más joven.

Enemigos de la piel
Exceso de sol, tabaco, alcohol, estrés… los enemigos de la piel son múltiples. La obsesión por el bronceado es una de las causas más significativas de envejecimiento prematuro. Los rayos UV emitidos por el sol (y específicamente los rayos UVA) destruyen el colágeno y la elastina de nuestra piel. Los rayos UV también actúan como un motor productor de la pigmentación de la piel (melanina) lo que en apariencia resulta en las manchas de sol o manchas de la edad.
El segundo tóxico, después del sol, es el tabaco. Los estudios epidemiológicos confirman que el riesgo de arrugas de las mujeres fumadoras es casi el triple respecto a quienes no consumen tabaco y el doble en el caso de los hombres. Asimismo, fumar causa severos efectos adversos sobre la piel ya que la nicotina de los cigarrillos estrecha los vasos sanguíneos y evita que la sangre circule hasta los pequeños vasos en la capa superior de la piel. Además, fumar destruye el colágeno, responsable junto con la elastina de mantener la piel elástica y fuerte. El alcohol, sobre todo el destilado (whisky, ginebra, vodka, etc.), produce al igual que el tabaco, envejecimiento prematuro de la piel.
El estrés continuado altera considerablemente a la piel, envejeciéndola de forma impenitente. Esto se debe a que la piel y el sistema nervioso guardan una conexión embriológica en la vida adulta, con elevación de ciertas hormonas en los casos de estrés.

Nuevas fórmulas
El elixir de la eterna juventud, todavía no existe, pero los laboratorios farmacéuticos trabajan por encontrar cada día fórmulas más completas, con innovadores ingredientes que puedan hacer evidentes los resultados. En este sentido, los Metaglicanos se posicionan, hoy en día, como innovadores activadores de belleza, que actúan desde el interior para prevenir el envejecimiento cutáneo. Actúan directamente sobre el origen del envejecimiento y son los precursores de la síntesis de proteoglicanos. ¿Pero que son los proteoglicanos? Se trata de unas proteínas que se encargan de estimular la regeneración de la piel en sus capas más profundas, logrando una apariencia más joven. Decorin, Versican y Perlecan son proteoglicanos que desempeñan funciones fundamentales en la organización y estructura de la piel. Asimismo son unos óptimos agentes hidratantes, ya que por su gran tamaño son capaces de retener agua y rellenar las arrugas.

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