La eterna batalla de la pediculosis

Consuelo Giménez, experta en Parasitología Sanitaria y profesora en la UAH (Universidad de Alcalá de Henares de Madrid), nos explica las claves de la pediculosis.

Consuelo Giménez, experta en Parasitología Sanitaria y profesora en la UAH (Universidad de Alcalá de Henares de Madrid).

La pediculosis ha sido una constante en las escuelas desde siempre, ya que la convivencia de niños en un espacio reducido facilita la propagación del parásito. Juegan, comparten ropa y tienen más contacto físico entre ellos que los mayores, aunque eso no significa que un adulto no los pueda tener. Aunque en el pasado se asociaba a una deficiente higiene personal y a las condiciones de pobreza, hoy en día sabemos que es un problema que afecta por igual a todo tipo de poblaciones, sin diferenciar estratos sociales ni condiciones higiénicas (el champú normal no previene ni actúa contra el piojo). Lo que sí se ha confirmado es que se trata de un inconveniente emergente provocado, en gran medida, por la utilización inadecuada de lociones, colonias y otras formas de tratamiento. No hay mejor manera de terminar con la plaga que producen estos insectos que conociendo su modus operandi​ a fondo y actuar así de forma eficiente. Consuelo Giménez, experta en Parasitología Sanitaria y profesora en la UAH (Universidad de Alcalá de Henares) nos aporta en esta entrevista muchas claves para lo que denomina “una batalla larga”. A pesar de ello, destaca que hay que actuar “con mucha paciencia y tranquilidad. Es preciso trabajar con los productos que existen en el mercado realizando de manera completa los tratamientos”.

Consuelo Giménez, experta en Parasitología Sanitaria y profesora en la UAH (Universidad de Alcalá de Henares de Madrid).Avanzan los años, pero teniendo en cuenta la resistencia de los piojos a algunos componentes de los tratamientos pediculicidas, da la sensación de que cada vez estamos menos preparados para afrontar su infestación. ¿Cuál ha sido la evolución de esta en nuestro país a lo largo de los últimos cien años?

Estamos ante una lucha constante entre la adaptación de estos insectos parásitos al ser humano, la búsqueda de fármacos cada vez más efectivos y las resistencias que estos organismos generan a dichos fármacos. Los piojos conviven con el ser humano desde siempre y han desarrollado, adaptándose a nosotros, diversas estrategias para sobrevivir en un organismo del que obtienen alimento y morada. Esto nos hace estar de manera permanente activos frente a esta batalla desigual. Haciendo un poco de historia sobre los actuales fármacos, recordemos que la estructura de los componentes acídicos de las piretrinas naturales fue determinada en 1924 por Staudinger y Ruzicka en Suiza. Identificaron los principios del extracto de piretro (piretrinas I y II) con mayor actividad. El avance de las diferentes técnicas (espectrofotometría de masas, análisis infrarrojos, RMN…), permitió “ver” las estructuras moleculares de estas piretrinas. En 1947 se determinó la estructura de la porción alcohólica y se dio paso a los insecticidas sintéticos (piretroides).

Esto fue muy importante porque las piretrinas naturales presentaban inestabilidad frente a la luz o al calor. A partir de aquí, la investigación sobre otros principios activos ha dado lugar al uso común de diferentes compuestos organofosforados (malation), organoclorados (lindano) y otros alternativos (Ivermectina, Trimetroprim-Sulfametoxazol, etc.).

 

¿Cómo hay que actuar cuando se detectan piojos?
Con mucha paciencia y tranquilidad. Es preciso trabajar con los productos que existen en el mercado realizando de manera completa los tratamientos y, sobre todo, es necesario realizar el examen mecánico con una lendrera, revisando mechón a mechón el cabello con el fin de eliminar tanto los piojos como las liendres.

 

El hecho de que cada vez los piojos sean más resistentes ¿a qué se debe?
Por una parte, tenemos la propia naturaleza del insecto. Las últimas investigaciones indican que los piojos presentan más de 104 mutaciones genéticas que les permiten generar resistencia a los tratamientos convencionales. Y esto es un gran problema. Ya tenemos resistencias de manera generalizada a los piretroides (permetrinas y piretrinas) porque se ha producido una mutación del gen de la subunidad alfa del canal neuronal del sodio que confiere menor sensibilidad. Tenemos resistencias al lindano debido a las mutaciones genéticas que se producen en el receptor de GABA lo que se traduce en una disminución de la sensibilidad del receptor a los antagonistas del GABA18. En cuanto al malatión, tenemos suerte de que la resistencia aún es muy poco frecuente. Sin embargo, es cierto que, buscando la inmediatez de los resultados, también hay una mala aplicación de los tratamientos, bien porque muchas veces se interrumpen a mitad de los mismos, bien porque se pretende utilizar solamente los productos químicos y no los mecánicos. Vivimos en una sociedad que demanda inmediatez en todo.

 

¿Cómo se está trabajando desde las Universidades en España?
En líneas generales es muy complejo trabajar con organismos parásitos porque estos dependen de las condiciones de un hospedador. En el caso concreto de los piojos, estos no se pueden criar y mantener en el laboratorio, ya que solamente viven en las cabezas humanas, y cuando se separan de ellas, sobreviven poco más de 24 horas. Estudiarlos implica hacer convenios con escuelas, hospitales y centros de salud para recolectar piojos, llevarlos al laboratorio en forma condicionada e iniciar las pruebas antes de las 4 horas posteriores a la recolección. La movilización logística que supone esto hace que desde las universidades estemos más en la labor de educación y sensibilización que de investigación. Sin embargo, me consta que compañeros científicos de centros de investigación y de algunas universidades argentinas del Conicet y del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la defensa (Citedef) están trabajando en investigación en estos temas.

 

¿Cuáles son los últimos avances?
Los productos avanzan hacia aquellos que ya no contienen insecticidas químicos. Podemos encontrar dimeticona y ciclometicona, que son derivados de la silicona. Se trata de compuestos oclusivos que consiguen bloquear los orificios a través de los que respiran estos insectos y parecen estar dando buenos resultados. La dimeticona al 4 %, presenta una eficacia considerable y es especialmente útil cuando la permetrina fracasa. Otros tratamientos son los que utilizan enzimas o esencias naturales y el alcohol bencílico. Compuestos de menor eficacia son la fenotrina, bioaletrina, carbaril…  Se trabaja no solo en el producto sino en la forma de aplicación, en este caso la aplicación en crema, mejor que las lociones, y las lociones, mejor que los champús. El uso combinado de estos productos con la lendrera y el trabajo, con mucha paciencia, mechón a mechón es el que mejor resultado da.

En el mercado también está disponible otro tipo de tecnología como la ‘Nitview Ledcomb’ para la localización y extracción de piojos y liendres, que permite minimizar el uso de productos químicos pediculicidas y reducir las infestaciones posteriores. En concreto, este dispositivo consta de una luz, con una longitud de onda específica, que permite que la quitina de piojos y liendres se ilumine, facilitando así su localización.

 

Se podría decir que las formulaciones no tóxicas, que actúan generando la muerte del piojo por acción física ¿podría ser una vía más efectiva o definitiva?
De momento las siliconas (dimeticona y ciclometicona) parecen ser efectivas y están de moda. Son siliconas de alta densidad que paralizan, asfixian y deshidratan a los piojos. No generan resistencias y se utilizan en niños, mujeres embarazadas y personas asmáticas que no pueden utilizar otros productos. Aun así, no me atrevo a hablar de eliminaciones definitivas.

 

En Inglaterra hay un programa que lleva más de 50 años funcionando, por el cual, desde que los niños empiezan la guardería, alguno de los padres debe acudir una vez a la semana para revisar la cabeza para comprobar si hay piojos o no, ¿cree que esta costumbre se debería trasladar a España.
Lo que indica fundamentalmente esta experiencia exitosa es el trabajo de educación en prevención que a nivel de la sociedad se realiza con la implementación de este programa. Todo lo que implique vigilancia epidemiológica, educación en salud propia y comunitaria, enseñar a adultos y a niños a mantener un hábito higiénico adecuado me parece oportuno. También es cierto que hemos de ser conscientes de que las medidas que funcionan en unos países pueden no funcionar en otros, pues dependen de muchos factores sociales y culturales. El hecho de que sean políticas de salud pública alineadas con las políticas nacionales, regionales, locales… es muy importante para que la población lo acepte. Introducir y cambiar hábitos en la población es una tarea que requiere coordinación entre diversos actores y no es una tarea fácil.

¿Hasta qué punto los padres en España están concienciados de que en caso de infestación hay que ponerlo en conocimiento de todo tu entorno?
Creo con sinceridad que cada vez están más concienciados. La labor de educación que se realiza en los colegios a través del profesorado y de las Ampas es básica y podría serlo más. En poco tiempo, con la labor educativa, se ha pasado de estigmatizar al niño que tenía piojos a considerar que un niño que tiene piojos entra dentro de lo posible y que es necesario trabajar de manera conjunta con la comunidad. Recuerdo haber tenido constancia de niños que no acudían a clase, algunos porque sus familias lo impedían, otros porque sus profesores los enviaban a casa y que, sobre todo, vivían este tema como una enfermedad de la que se habla bajito y no se dice a nadie. Por suerte hoy la mayoría de padres lo comunica al centro y esto contribuye a que puedan adoptarse las medidas de prevención necesarias evitándose problemas de transmisión futuros.

 

Dependiendo de los estudios y de los países, se habla de un 20-30 % de resistencias a las piretrinas, ¿podría estar relacionado con el mal uso de estas?
Efectivamente esto es una parte importante. Que los piojos sean cada vez más resistentes significa que la cantidad de pediculicida que bastaba para matarlos ahora no los mata. La permetrinas o d-fenotrina (insecticidas piretroides) que se han utilizado de manera excesiva ha favorecido la aparición de resistencias. A medida que pasa el tiempo y se continúa con los mismos pediculicidas, la resistencia se acentúa y los insecticidas dejan de ejercer su efecto. Esto pasa con todos los tratamientos.

 

Ganar la batalla frente a los piojos depende más de las sustancias químicas o fármacos que se utilicen o de seguir un tratamiento apropiado de forma adecuada?
Depende de todo lo que vamos comentando; depende de utilizar productos eficaces y de seguir los tratamientos completos, hacerlo de manera adecuada sin saltarse pasos intermedios por ir más rápido es básico.

 

En el mercado existen productos como medida preventiva, ¿la aplicación de estos en qué medida es aconsejable?
Existe un amplio abanico de productos en el mercado para ser utilizados como preventivos, pero el uso indiscriminado que se está haciendo de colonias, lociones y champús contra los piojos está haciendo que estos se vuelvan más resistentes y que sea muy difícil deshacerse de ellos. Además, el uso de sustancias preventivas provoca irritación y dermatitis del cuero cabelludo sin influir para nada en la prevención. Todas estas sustancias que se comercializan como preventivas dan una falsa sensación de seguridad. Lo único efectivo es el tratamiento con los productos químicos y la actuación mecánica mediante extracción manual de las liendres.

 

Los piojos desarrollan resistencias a los insecticidas haciendo que la fórmula del champú o loción que unos años atrás resultaba infalible apenas surta efecto en otra temporada. ¿Cuándo o cómo será posible que la tecnología y la ciencia puedan ganar definitivamente esta batalla?
Estamos en una batalla en la que ideamos productos efectivos, los insectos mutan y se hacen resistentes a los diversos productos, transmiten las mutaciones a sus descendientes y los descendientes son también resistentes. Hemos avanzado mucho, tenemos cada vez más productos eficaces y efectivos, pero estos parásitos llevan conviviendo con nosotros unos 25 millones de años y seguiremos, me temo, muchos años juntos coevolucionando. Se prevé una batalla larga.

Acerca de Marisa Sardina 278 Articles
Redactora y Responsable de cierre de edición de Vive Saludable.

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