“Cuando hay algo que te apasiona, nunca dejas de tener ilusión”

Entrevistamos al actor Fele Martínez

Fotografía: Jorge Alvariño.

El actor Fele Martínez está con la obra “Todas las mujeres” en el Teatro Reina Victoria hasta mediados de septiembre rodeado de un gran elenco de actrices. Su personaje, Nacho, no te dejará indiferente. 

Casi todos lo conocimos en “Tesis”, la primera película de un director que ya apuntaba maneras. Fele era un joven recién llegado a Madrid que solo quería que su sueño, ser actor, se hiciese realidad. Y así fue, su cara y su trabajo no se nos olvidó. Desde entonces, ha llenado teatros, ha estado en nuestros hogares y nos ha contado historias de cine. Como él se define es un buen amigo de sus amigos, que se decanta por la risa y el buen humor. Ha tenido un verano muy concurrido, estreno en el Festival de Teatro de Almagro con “Capella de Ministres”, “Todas las mujeres” en el Teatro Reina Victoria de Madrid, continúa con el musical “Mueblofilia”, ha estado grabando la segunda temporada de “Estoy Vivo” y ahora está trabajando en su siguiente corto. Le auguramos el mejor de los éxitos porque es un actor de los pies a la cabeza, su entrega, fuerza y vocación lo hacen único.

Has estrenado la obra de teatro “Todas las mujeres” la segunda semana de agosto, ¿cómo ha sido trabajar con este elenco de actrices?
Estoy encantado de formar parte de este proyecto, y de volver a trabajar con Daniel Veronese y por el reencuentro con Nuria González, con la que ya estuve trabajando, y grabé una serie, y con Cristina Plazas con la que estoy grabando ahora una serie. Y también el hecho de poder trabajar con una monstruas como son Lucía Barrado, Lola Casamayor y Mónica Regueiro, ha sido muy intenso, como tiene que ser, y a la vez muy divertido y ameno. De aquí todos vamos a salir con un regalo extra, que es la escuela que supone trabajar con Daniel.

¿Y qué papel interpretas?
Todas las mujeres es un texto que está basado en la película de Mariano Barroso, que como sabes se llevó el Goya al Mejor Guion Adaptado en 2014. Mi personaje, Nacho, es un veterinario un tanto peculiar, es un caradura, un manipulador, y es alguien que intenta siempre sacar partido de las personas que tiene a su alrededor, exprimirlos hasta que les ha sacado todo el jugo y después esa persona ya pierde el interés. Por circunstancias, Nacho se mete en un lío con unos novillos de su suegro y para intentar salir de ese embrollo recurre a las mujeres más importantes de su vida. Y para salir de un charco se mete en otro mucho más grande, con lo cual la bola de nieve es cada vez mayor y él se sentirá más atrapado y más acorralado.

¿Y cómo has preparado este personaje?
Tiene una especie de complejo de inferioridad e intenta seducir a la gente que tiene a su alrededor para manipularla. He trabajado con un psicólogo para que me pudiera poner sobre la pista de cómo es el personaje.

¿Y este personaje abunda bastante en la sociedad?
Es un personaje que por suerte y por desgracia existe, y con el que alguna vez nos hemos tropezado. Es gente tóxica, pero no es un reflejo de la sociedad. De hecho, no es un texto que intente moralizar ni dar lecciones, simplemente es un cuento. Y el espectador se va a encontrar con un tipo que arranca con una circunstancias y observas cómo se va metiendo en un pozo de fango y como recurre a las mujeres que ya lo conocen, y es interesante ver como él navega y bucea, y como está siempre en el límite.

Fotografía: Jorge Alvariño.

Y también estás preparando la siguiente temporada de Estoy vivo… ¿Cómo afecta la proliferación de series al trabajo actoral, esto ha beneficiado a la inestabilidad de tu trabajo?
La diferencia que hay entre una serie y una película es tiempo, la duración del rodaje. Una película dura unas cinco o seis semanas y, en cambio, una serie son meses de trabajo, y esto te da una cierta estabilidad, sobre todo económica, y si de pronto esa serie triunfa te puede abrir una serie de puertas. Para mí el mejor currículum de un actor es su último trabajo, y que de pronto TVE haya decidido hacer una segunda temporada de Estoy vivo es un regalo. El hecho de haber más canales de exhibición supone más producción, y al haber más producción hay más trabajo, aunque cuidado, no nos olvidemos que somos un porcentaje ínfimo de actores los que estamos trabajando; yo me considero muy afortunado.

El 11 de julio estuviste en el Festival de Teatro de Almagro con “Capella de Ministres”, ¿es un musical barroco?, ¿qué me puedes contar?
Nacho García está construyendo que el Festival de Teatro Clásico de Almagro sea un referente mundial del Siglo de Oro, en español. El siglo de oro en España fue muy prolífico, pero no sabíamos que se siguió escribiendo y representando obras de teatro y creando música a nivel global. Y en este caso lo que hice en Capella de Ministres, que no es un musical, es un concierto en el que colaboré con unos textos del Quijote y de Rigoletto. Ha sido muy emocionante porque la pieza se representó en el Corral de Comedias y por haber actuado en un lugar tan importante para el teatro de España.

¿Y tienes algún proyecto más que se me haya escapado?
Pues estoy con un corto, al que estoy dándole vueltas, aunque entre los ensayos, las funciones, la grabación y lo de Almagro no me ha dejado mucho tiempo. Pero probablemente a finales de este verano pueda dirigir lo que sería mi segundo corto.

¿Deduzco que te interesa estar tanto delante como detrás de la cámara, ya que este sería tu segundo cortometraje?
La primera vez que hice un corto he de reconocer que se me fue de las manos. En un principio iba a ser un ejercicio con un amigo fotógrafo, que nunca había fotografiado cine, y con dos compañeros actores, Rulo Pardo y Elena Lombao. Pretendíamos hacer una especie de ejercicio para crear atmósfera, unos textos, y rodar algo muy en petit comité. Y lo que iba a ser algo entre cuatro o cinco personas acabo siendo un equipo de veinte, pero la experiencia fue maravillosa y me encantó. Después lo presentamos a festivales y siempre me quedaron ganas de repetir, ya ha pasado más de una década. Y ahora encontré un texto que me pareció divertido, y lo veía en imágenes, y decidí liarme la manta a la cabeza, formar un equipo y tirarnos a la piscina.

Podemos decir que ahora te encuentras en un buen momento en tu profesión, con todos estos proyectos de los que hemos estado hablando. ¿Crees que es difícil mantenerse en esta profesión?
Si creo que sí, y me remito a lo que decía antes, el mejor currículum que puedes tener es tu último trabajo, y el hecho de tener cierta asiduidad trabajando hace que otros directores y productores se fijen en ti. No me van a contratar por lo que hice en Tesis, si me contratan es por lo último que han visto de mí. Y cada vez que me enfrento a un personaje o a un proyecto intento dar lo mejor de mí, primero porque me implico y, también porque tú eres tu mejor carta de presentación. Y sí, estoy muy contento y feliz.

Y si echaras la vista atrás, como ves tu evolución desde los inicios…
Pues tengo más arrugas, un poco menos de pelo, pero en esencia soy la misma persona. Uno madura como persona, como actor, pero en esencia sigo siendo el mismo, el mismo chaval que con 19 años decidió irse a Madrid a jugárselo todo en la RESAD.

¿Y cómo viviste esos inicios cuando llegaste a Madrid?
Era todo muy excitante, cuando llegué a la escuela, toda mi promoción, tanto interpretación, como escenografía, dramaturgia y dirección, aterrizamos con muchísimas ganas de comernos el mundo. Y todavía mantengo esa ilusión, porque cuando hay algo que te apasiona nunca dejas de tenerla. Ahora, después de 24 años, vivo Madrid de manera distinta de cuando llegué, que estaba todo el rato con los ojos bien abiertos, viéndolo y bebiéndotelo todo, absorbiendo la ciudad entera. Ahora, con mi edad, uno está más calmado, pero la ilusión y las ganas de hacer cosas nuevas siguen ahí. A mí me gusta mucho variar, no hacer siempre lo mismo. Y, por ejemplo, la oportunidad que me ha brindado Nacho García para hacer esta colaboración en Capella Ministres es un regalo, un desafío. Y lo mismo me ocurre con la función de Todas las mujeres, que es un tipo de personaje al que nunca me he enfrentado, y lo abrazo con la misma intensidad e ilusión que al principio, porque es algo nuevo. Intento huir de lo rutinario. Me gusta mucho cambiar, buscar lo diferente, que el último personaje no tenga nada que ver con el anterior, y que el siguiente sea de nuevo distinto.

“Tesis”, de Alejandro Amenábar, fue tu pistoletazo de salida y eso hizo que pusieran los ojos en ti, ¿cómo viviste ese momento?
Con muchísima intensidad, y con muchísimos nervios. Estaba recién llegado a Madrid, yo llegué en octubre y Tesis se rodó en agosto del año siguiente. Estar en tu primer año en la escuela y asistir a tu primer rodaje hizo que tuviera un sentimiento encontrado, no entendía porque me cogían a mí cuando había compañeros de la escuela que estaban en años superiores, en segundo y en tercero, a los que yo admiraba. Pero creo que las oportunidades hay que cogerlas y mirarlas de frente, y fue lo que hice. Lo viví con mucho nerviosismo, pero también con mucha seguridad, porque estuvimos ensañando con Amenábar durante dos meses, junio y julio, todos los días, y eso me dio mucha seguridad a la hora de rodar.

Y no solo has trabajado con Amenábar, sino también con otros grandes de este país como Almodóvar, Medem, entre muchos otros… ¿Hay algún director o directora fetiche con el que te gustaría trabajar y todavía no has tenido esa oportunidad?
Como me gusta tanto interpretar me encantaría trabajar con el máximo número de directoras y de directores posible. De hecho, he trabajado con muchos directores, que ha sido su primera peli, y ha sido maravilloso y con directores consagrados y también lo ha sido. Soy una persona que me gusta ir paso a paso, me pongo objetivos a corto plazo, y lo hago así porque soy un poco neuras, porque si de pronto me pongo objetivos a largo plazo y veo que no se cumplen eso va en mi propio detrimento.

Creo que eres también un amante de la música y de la gastronomía, ¿me hablas de estas pasiones?, ¿las ejerce?
Me gusta la música y escucharla, y la gastronomía también, soy un gran comedor, y un gran invitado, me invitas a comer y te lo agradezco mucho y me lo como todo, no soy de dejar nada en el plato. Me encanta descubrir sabores y texturas nuevas. Y en estos dos últimos años tengo un pequeño romance con la música, no soy músico que quede claro, para ser músico hay que tener un talento especial, como para ser actor, pero uno puede coquetear con la interpretación o con la música. Y en este tiempo he estado colaborando con un musical, Mueblofilia, de Rulo Pardo, que este pasado 9 de junio estrenamos en el Teatro Principal de Alicante y, anteriormente, hicimos dos temporadas en el Café Berlín.

¿Y te parece importante cuidarte?
Sí, el ejercicio es algo que práctico con asiduidad, por una cuestión de prevención. Y ahora en esta época que estoy con los ensayos, grabando por las mañanas y ensayando por las tardes, me parece fundamental tener un poco de fondo y poder afrontar los días con energía, y creo que el ejercicio ayuda muchísimo. Y, además, es prioritario para la vida, desde el punto de vista psicológico, el deporte desestresa, y a mí me viene muy bien.

Y Proyectos de futuro
Pues ahora mismo con todo lo que tengo encima no tengo tiempo ni para pensar, si me pongo a pensar en el futuro, me canso, y no me lo puedo permitir.

Acerca de Teresa Ortega 35 Articles
Teresa Ortega es colaboradora de la revista Estar Vital, editada también por el Grupo TPI, entrevistando los personajes de portada de la revista, que también replicamos en Vivesaludable.

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