La incontinencia limita la calidad de vida de más de 400 millones personas en el mundo

En nuestro país, más de 6 millones de personas sufren de incontinencia urinaria y sólo el 50% de los pacientes buscan ayuda con un especialista de la salud. Y es que, a pesar de su alta prevalencia y repercusiones en el estado de bienestar y calidad de vida de quienes la padecen, se trata de un área descuidada en las políticas y los sistemas de salud actuales. De hecho, en España no existe ninguna política sanitaria centrada estrictamente en el diagnóstico y abordaje de la incontinencia urinaria (IU). Por ello, la finalidad principal del Foro Global de Incontinencia (GFI) es priorizar en la agenda sanitaria internacional la incontinencia para que reciba la atención que se merece con el objetivo de mejorar la atención a los pacientes que conviven con ella. ¿El objetivo? Ofrecer una vida más activa, independiente y activa para los pacientes, así como dar soportes a los cuidadores que deben afrontar los cuidados diarios de las personas que padecen incontinencia. Como explica el Dr. Manuel Esteban, presidente de la Asociación Española de Urología, “este tipo de reuniones periódicas son de especial utilidad para los profesionales implicados en la gestión de la incontinencia porque nos brindan la oportunidad de actualizar conocimientos y conjugar perspectivas entre compañeros para alcanzar resultados tangibles en beneficio de los pacientes”.
En esta línea, se busca el consenso entre todos los agentes implicados en el cuidado de la incontinencia, desde los propios pacientes, los profesionales sanitarios y los cuidadores hasta los responsables de política sanitaria, para buscar protocolos de actuación que ayuden a mejorar la calidad asistencial y conseguir la optimización de recursos. Para ello, se debate sobre la necesidad de fomentar modelos de actuación multidisciplinares donde el paciente se sitúe en el centro de la toma de decisiones, ya que aporta beneficios tanto para el propio usuario como para asegurar la sostenibilidad del sistema sanitario.
Asimismo, durante el último congreso celebrado en Roma el pasado abril, se presentaron las últimas líneas de investigación en este campo, entre las que destaca la “Evaluación de resultados para mejorar la gestión del cuidado de la incontinencia”. Se trata del primer estudio que ha identificado un conjunto de 14 indicadores claves de desempeño que los cuidadores, los profesionales sanitarios y los actores políticos pueden tomar como guía de referencia para prestar una asistencia sanitaria de calidad y poder tener una evaluación diaria con el objetivo de mejorar los estándares de atención.

La incontinencia crónica en España
La incontinencia crónica, reconocida por la Organización Mundial de la Salud como enfermedad, afecta de manera decisiva a la calidad de vida de los pacientes tanto en el entorno social (aislamiento), como en el físico (problemas de piel), sexual (distanciamiento de la pareja por miedo a la pérdida de orina), psicológico (depresión, ansiedad, pérdida de autoestima) y laboral (absentismo).
En cuanto a la prevalencia de la incontinencia crónica, se estima entre un 4-8%, sin embargo, es una patología infradiagnosticada, en ocasiones por el miedo y estigmatización del propio paciente y otras veces por la escasa sensibilización y detección de los propios profesionales sanitarios.
La incontinencia crónica ocupa el quinto lugar en cuanto a impacto en calidad de vida de los pacientes por encima de la diabetes y del infarto de miocardio.

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