La vuelta del verano es un momento óptimo para la correcta retirada del pañal y evitar que el niño moje la cama en el futuro

Tras los meses de verano, con la incorporación del niño a su rutina, la vuelta a la guardería o colegio y, todavía disfrutando de días de calor, es un momento idóneo para la retirada del pañal en los niños. Según los expertos, debería iniciarse entre los 2 y 3 años durante el día, esperando a que cumplan los 3-4 años para la retirada del pañal nocturno.
Una correcta retirada de pañal en los niños, es muy importante para su desarrollo. Entre los 2 y 3 años el niño reconoce que tiene la vejiga llena y puede controlar la micción ocasionalmente, siendo capaz de distinguir la diferencia entre seco y mojado. No obstante, no será hasta los 3 o 4 años cuando empiece a controlar dónde y cuándo orinar y comience a despertarse por las noches con la sensación de vejiga muy llena, alternando noches secas y húmedas. A partir de ese momento, entre los 4 y 5 años, el control miccional durante el día es total y tiene menor necesidad de orinar por la noche.
A partir de los 5 años, si el niño sigue mojando la cama por las noches, es el momento de consultar con el pediatra para evitar la enuresis pues, a esta edad, todo niño debería fisiológicamente controlar sus esfínteres y dejar de mojar la cama.
Aunque hay una serie de principios generales a la hora de retirar el pañal, cada niño es distinto y no hay una norma fija. En general, los expertos recomiendan reducir la ingesta de líquidos al acercarse la hora de acostarse y cenar pronto; procurar que no esté más de 10 horas de sueño sin orinar, inculcarle hábitos miccionales correctos como postura adecuada y cómoda, con adaptadores de WC si fuera preciso; retirar la ropa interior para que no dificulte la micción; que no corte el chorro ni haga fuerza para que sea continua y completa y que orine al principio con frecuencia (entre 4 y 8 veces al día), todo ello con mucha paciencia y cariño, evitando posibles castigos o actitudes que le avergüencen, animándole y motivándole en el proceso.
Una correcta retirada evita a futuro casos de enuresis en los que el niño moja la cama durante el sueño. La enuresis nocturna es un trastorno frecuente, se estima una incidencia aproximada del 16 % a los 5 años y del 10 % a los 6 años, está infra diagnosticada y no recibe el manejo y tratamiento adecuados.
Después de los 5 años, la enuresis nocturna precisa tratamiento personalizado. Es importante que sea valorada por el pediatra, urólogo o nefrólogo pediátrico, que es quien realmente puede determinar la causa de este desarreglo y descartar la existencia de patologías asociadas más graves como la diabetes, infecciones del aparato urinario, malformaciones, etc., aplicando medidas conductuales o tratamiento si fuera preciso.
De no abordarse el problema, puede persistir en la edad adulta, de hecho, se estima una incidencia de enuresis nocturna del 1% en los mayores de 15 años. La principal consecuencia de no tratar la enuresis es el deterioro de la calidad de vida y la autoestima del niño que siente vergüenza, se niega a participar en actividades sociales propias de su edad como acudir a campamentos o dormir en casa de sus amigos, afectando a su rendimiento escolar.
A partir de los 5 años, la enuresis tiene una tasa de curación alta pero los estudios indican claramente que una intervención temprana hace que los niños se dejen de orinar antes y sus complicaciones sean más leves y desaparezca antes. Por eso, no debe esperarse a que el trastorno se solucione espontáneamente, sobre todo si existen antecedentes familiares, pues se sabe que la enfermedad tiene un componente hereditario importante.

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