La vacunación del virus de papiloma humano (HPV) previene el cáncer de cuello de útero

El cáncer de cérvix  o de cuello de útero es el segundo en frecuencia, tras el de mama, y es la tercera causa de muerte después del de pulmón y del de mama. Solo en España se diagnostican 2.511 casos cada año, que ocasionan la muerte de 848 mujeres. Está íntimamente relacionado con el virus de papiloma humano (HPV), la infección de trasmisión sexual más habitual del mundo. De hecho, como  subraya la doctora Carmen Pingarrón Santofimia (@cpingarrons), especialista en oncología ginecológica que coordina uno de los equipos de ginecología y obstetricia del Hospital Quirónsalud San José, “hasta el 75-80% de la población toma contacto con el HPV y se infecta con él, aunque este porcentaje tan relevante no supone que provoque lesiones ni cáncer en todos los infectados”.
Es importante saber que el HPV no solo produce cáncer de cérvix, sino también los de vagina y vulva, el anal y el de pene, además de ser responsable de varios cánceres orofaríngeos y producir las verrugas genitales. “De todas las mujeres que entran en contacto con el HPV, el 70% llega a eliminarlo sin que le provoque daños; sin embargo, en el 30% restante el virus va a producir lesiones precancerosas que deben ser diagnosticadas para impedir que progresen  y lleguen a generar un cáncer”, continúa la especialista, quien recalca la necesidad de acudir a las revisiones ginecológicas, “en las que haremos un cribado para identificar a través de la citología y de la detección de HPV a aquellas mujeres que estén en riesgo”.

Vacunación contra el HPV
En opinión de la doctora Pingarrón Santofimia se hace preciso concienciar sobre la importancia de la vacunación contra el HPV. Esta vacuna comenzó a usarse en 2007 y era capaz de cubrir un 70% de los cánceres de cérvix. En 2017 se presentó una nueva nonavalente, que ya es capaz de prevenir  hasta un 90% de los cánceres de cérvix y que también se ha demostrado eficaz para evitar las lesiones precancerosas.
“La vacuna está recomendada en niñas y en niños, así como en mujeres y hombres sexualmente activos; no olvidemos que los varones también acaban padeciendo los cánceres de pene, de ano y los orofaríngeos. La inoculación  no debe ceñirse solo al calendario vacunal, que incluye a las niñas de 12 años, sino que debe ir más allá y ampliar el radio de acción a toda la población sexualmente activa, que es susceptible de acabar infectada por el virus”, explica esta jefa de equipo de ginecología y obstetricia del Hospital Quirónsalud San José.
Según denuncia la doctora Pingarrón, la tasa de vacunación en España, en calendario vacunal, es del 70% de media. “Y yo me pregunto: si tuviéramos una vacuna frente al cáncer de pulmón o al de mama, ¿la usaríamos para toda la población?  La respuesta lógica sería un sí. Por eso, planteo: ¿por qué no hacemos lo mismo con la vacuna del HPV?”.
A su juicio es una responsabilidad de la profesión médica dar valor e importancia a la recomendación de la vacuna, ya que hoy por hoy es la herramienta existente más eficaz para luchar contra la infección de trasmisión sexual más frecuente del mundo y contra el segundo cáncer más común en mujeres. “Es necesario que incorporemos a nuestra práctica diaria la recomendación de la vacunación y expliquemos a nuestros pacientes el valor de la misma. No nos olvidemos de que recientemente están emergiendo terapias para ayudar a la eliminación del virus por vía vaginal y por vía sanguínea, lo que, sin duda, contribuirá, junto con el screening y la vacunación, a la eliminación de esta infección de trasmisión sexual tan extendida”, concluye la especialista en oncoginecología.

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