Los españoles cuidamos más nuestra sonrisa en verano

Descubre los hábitos más comunes en la época estiva que son un peligro para nuestra dentadura.
Este verano, tu sonrisa será tu principal carta de presentación. Lucir una dentadura sana, limpia y cuidada es fundamental, no sólo por higiene, sino por estética. Y para qué nos vamos a engañar: una bonita sonrisa luce más durante estas fechas que en el invierno. Para el doctor Iván Malagón, director de Ivan Malagón Clinic, estos son algunos de los gestos y hábitos veraniegos comunes que son un peligro para los dientes:

— Gestos comunes de cuidado a los niños les pueden favorecer las caries.

¿Sabías que probar la comida de tu hijo para ver si está caliente o fría, “limpiar” con tu propia saliva el chupete, ofrecerle un mordisco de tu helado o compartir cubiertos estás favoreciendo que tu hijo tenga caries si tú las tienes? La caries es una enfermedad contagiosa que se transmite de persona a persona a través de la saliva. Generalmente es la madre la que se la transmite a su bebé en los primeros 30 meses de vida a veces, incluso, a través de los besos. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la caries y la enfermedad de las encías están catalogadas como la tercera calamidad sanitaria del mundo. Se estima que el 90-95% de la población sufre esta enfermedad.

— La deshidratación.

Somos agua. Nuestra salud general depende, entre otras cosas, de nuestra hidratación. Un 66% del cuerpo humano es agua, y necesitamos ingerir un mínimo de 2 litros al día para mantener esa hidratación. El calor o el sol intenso sobre nuestro cuerpo provoca deshidratación constante y origina la sed que intentamos paliar, sobre todo en verano, tomando bebidas azucaradas o altamente carbonatadas (recordemos que este tipo de bebidas son las más perjudiciales para los dientes).

“Saliva mágica”: Si tu boca se deshidrata se vuelve más propensa a infectarse e inflamarse porque se segrega menos saliva, provocando la sensación de “boca seca”, que causa problemas para tragar, hablar, comer, llevar prótesis dentarias o, incluso, puede producir dolor, irritación o quemazón de la lengua. Por tanto es absolutamente necesario beber más agua que de costumbre en esta época. La saliva es esencial en la defensa frente a la caries, ya que diluye y elimina los azúcares, mantiene constante el PH de la boca y aporta el calcio y fosfato necesarios para “remineralizar” el esmalte.

— La relajación.

Normalmente verano es una época de relax para todos, momento para tomarnos la vida con filosofía y tranquilidad, pero, ¿tanto dejamos nuestra rutina aparte como para dejar de cepillarnos los dientes? Durante las vacaciones se disfruta de un estado de relajación generalizada en que se modifican costumbres y hábitos como los relacionados con la higiene bucal, dándose el caso de que uno de cada cuatro españoles deja de cepillarse los dientes de manera total o parcial. Son los jóvenes frente a los adultos y los hombres frente a las mujeres, quienes más descuidan la limpieza bucal.

— Practicar deportes acuáticos sí, pero con atención a la dentadura.

Los nadadores, que exponen sus dientes al agua con cloros y otras sustancias químicas, se les acumula el sarro o placa dental mucho más frecuentemente que al resto. Las proteínas salivales se descomponen rápidamente en contacto con el pH del agua de la piscina y forman depósitos orgánicos en los dientes, de color marrón, conocido como “el sarro de los nadadores”.

El buceo puede provocar dolor de mandíbula, si antes no se ha consultado con el dentista cómo colocarse la boquilla del regulador de aire. Es frecuente también el “síndrome de la boca del buzo” (también llamado barodontalgia), un problema causado por el cambio de presión de aire, sobre todo si el buceador tiene grandes caries, empastes, encías inflamadas o infectadas. “Un consejo para quien sea portador de dentaduras postizas es acudir antes de bucear al dentista, para evitar que pueda tragársela” Afirma Malagón.

— Atención al frío y calor, pero de nuestra dentadura

Es frecuente la experiencia nada agradable de notar mucha sensibilidad en los dientes cuando se bebe algo muy frío o muy caliente. Por ello, lo más recomendable, según el doctor Malagón, es no provocar grandes cambios de temperatura ingiriendo alimentos fríos alternando con calientes sin permitir que los dientes “se aclimaten”.

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