Prevenir, mejor que curar

La humedad combinada con las altas temperaturas favorece la aparición de mosquitos, por eso, en verano, con la llegada del calor y las visitas al campo, las piscinas, los ríos, etc., es cuando mayor incidencia tienen las picaduras de estos molestos insectos. No se sabe a ciencia cierta qué les atrae exactamente para picar más o menos a unas personas que a otras, aunque distintas investigaciones apuntan a determinados factores personales como la emisión corporal de CO2 o nuestra temperatura. En cualquier caso, el principal grupo de riesgo es el de los niños. Primero, porque en verano pasan mayor tiempo al aire libre y, además, las picaduras pueden revestir mayor gravedad, si bien por regla general los mosquitos que pululan por España sólo producen dolencias leves como escozor, hinchazón de la zona afectada, erupciones y enrojecimiento, o picores.

Quién pica
Aunque en el mundo existen más de 200 tipos de mosquitos, afortunadamente en España hay pocas, siendo el más peligroso el mosquito tigre, una variedad cuya picadura es bastante molesta, pero que no reviste gravedad. Este se encuentra principalmente en zonas costeras del Levante, pero no hay que confiarse, el “enemigo” lo podemos encontrar en todas partes. Especial atención tenemos que tener en las zonas de campo, por ejemplo, las colonias o los típicos campamentos veraniegos que visitan los niños. Suponen entornos ideales para la proliferación de hábitats de mosquitos y los pequeños habitantes las víctimas idóneas. Pero tampoco podemos olvidar la playa y otras zonas de recreo, principalmente donde haya agua estancada.
Las hembras son las que pican y la saliva que introducen contiene determinadas sustancias químicas que irritan nuestra piel, produciendo con ello los diferentes síntomas molestos: enrojecimiento de la zona, así como hinchazón y picazón localizados.
Tampoco podemos descartar otros síntomas, incluso algunos más graves como reacciones alérgicas, sobre todo entre los más pequeños de la casa, por ello es importante protegerles y vigilar cómo reaccionan en caso de ser picado. En caso de aparecer otros síntomas, más allá de los descritos con carácter leve, hay que acudir al médico.

La prevención es fundamental
Para evitar las picaduras es recomendable utilizar mosquiteras en el hogar e impedir acumulación de agua en macetas o patios. En cuanto a la vestimenta, la mejor opción es el uso de manga larga, pantalón largo y calcetines. Pero esto no siempre es posible, ni tampoco nos aporta una garantía absoluta frente a los insectos. Por tanto, la mejor defensa es la prevención mediante la aplicación de repelentes de insectos. Existen muchas opciones repelentes en la farmacia, pero lo más importante es que elijamos la más adecuada para cada persona, teniendo presente su edad e, incluso tipo de piel, así como el entorno donde vayamos a estar.
Al aire libre lo mejor es aplicar una loción repelente de alta eficacia y para un amplio espectro de mosquitos. Téngase en cuenta que existen diferentes variedades, por lo que nunca sabremos quién está al acecho. Además, donde hay mosquitos casi seguro que habrá otros insectos susceptibles de picar, como garrapatas o pulgas, por lo que un buen repelente contra todos ellos se hace fundamental.
El formato del producto también es importante, ya que debe favorecer su aplicación y extensión por toda la piel que esté expuesta, como los sprays. En cuanto al efecto protector, debe ser duradero, especialmente cuando lo aplicamos en niños, ya que estos no se preocuparán de protegerse.
Por otro lado, aspectos como la tolerancia, compatibilidad con el embarazo o la lactancia, así como la posibilidad de aplicarse en todo tipo de pieles deben tenerse presentes a la hora de elegir la mejor protección para la familia frente a los mosquitos.

Redacción
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