Recomendaciones para la menopausia en verano

La menopausia es una época en la vida de la mujer marcada por el cese permanente de la actividad de los ovarios que dejan de producir hormonas sexuales femeninas, fundamentalmente estrógenos, y la mujer pierde su capacidad reproductiva. A corto plazo, esta carencia de actividad ovárica tiene como consecuencia directa síntomas tan característicos como los molestos sofocos, nerviosismo, insomnio, irritabilidad y sequedad cutánea. A largo plazo, existen otros no menos importantes tales como las enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis.
Hace más de dos décadas que el extracto de soja apareció en el escenario del tratamiento de la menopausia, para aliviar los síntomas que la acompañan. Y fueron los Laboratorios Arkopharma quienes comercializaron por primera vez un preparado a base de soja, en cápsulas, que se convirtió en una opción natural a la THS (terapia hormonal sustitutiva).

Las isoflavonas son sustancias de origen vegetal de estructura química similar al estradiol (hormona femenina), pero sin ser hormonas y son capaces de simular su acción en el organismo. La fuente más rica de isoflavonas es la soja, un alimento básico en los países asiáticos, donde la mujer tiene una baja incidencia de sofocos durante la menopausia y un índice mucho menor de enfermedades cardiovasculares y osteoporosis que la mujer europea. Esta fue la pista para dar con la soja como un suplemento ideal para la mujer madura. Las isoflavonas son capaces de simular la acción de las hormonas femeninas.
Como promedio, en estos países se consumen 40 mg diarios de isoflavonas frente a los 5 mg aportados por nuestra dieta.
Un estudio recientemente publicado en el European Journal of Clinical Nutrition pone de manifiesto su eficacia para el alivio de los sofocos. Dicho estudio se llevó a cabo con 192 mujeres y comparó la eficacia de un extracto de soja (100 mg de isoflavonas glicosiladas) frente a un placebo durante 12 semanas. La conclusión fue que el grupo tratado con isoflavonas de soja mostró una reducción de los sofocos entre un 71%-78% frente al placebo cuya mejoría fue del 24%. Así, podemos afirmar que la reducción de los sofocos es estadísticamente significativa.

En verano, con el aumento de las temperaturas, los sofocos se agudizan y aumenta la dificultad para dormir. Por ello, desde la AEEM (Asociación Española para el Estudio de la Menopausia) nos aportan una serie de recomendaciones para soportar mejor este problema durante la época estival:

 Vístete en capas, para poder quitarte ropa si sientes calor
 Mantén la temperatura ambiental baja
 Evita tomar bebidas calientes
 No fumes
 Ten a mano toallitas húmedas y frías para poner en el cuello si aparecen los sofocos
 Sigue una dieta equilibrada pobre en grasas, rica en frutas y verduras y evita los picantes
 Bebe entre 1,5 y 2 litros de agua al día, para mantener el nivel de hidratación
 Practica ejercicio de forma regular
 Utiliza técnicas de relajación como puede ser el yoga

Redacción
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