Piel sana, también en verano

Conserva la salud de tu piel preparándola para la temporada de verano.

Con la llegada del buen tiempo y las ganas de disfrutar del sol, la playa y el campo, luciendo manga corta, short y demás prendas que exponen tu piel a la intemperie, no debes olvidar la importancia de prepararte de cara a la época estival, si no quieres echar por tierra el trabajo de todo el año. Es fundamental conservar la salud de tu piel todo el año, y así poder lucir siempre un aspecto estupendo, no sólo en vacaciones.

Si has seguido los consejos de Estar Vital durante el otoño y el invierno, ahora tendrás una piel sana y bonita que deberás seguir conservando en primavera y en verano. Y al igual que en ocasiones anteriores, deberás tener presente las inclemencias del tiempo, que ahora principalmente serán el sol y las altas temperaturas, así como otros factores que pueden dañar tu dermis: la deshidratación, el cloro, el exceso de sal, una alimentación deficiente, etc. Para prevenir y combatir los posibles efectos dañinos sobre la piel en esta época debes seguir los cuidados básicos que te recomendaremos a continuación. Unas sencillas pautas que te ayudarán a mantener la salud de tu piel.

1.      Protección

Ahora el uso del fotoprotector es más importante, pues hay más horas de sol y también es más alto el nivel de radiación solar. Además, el buen tiempo te animará a pasar mucho más tiempo al aire libre. Por ello es fundamental que sigas aplicándote protectores solares y de mayor nivel de fotoprotección, especialmente si vas a la playa u otros lugares con exposición directa, en estos casos utiliza el mayor nivel de fotoprotección (SPF +50).

Por otro lado, las gafas de sol y los sombreros serán buenos aliados para proteger las zonas más sensibles.

2.      Exfoliar

Una limpieza esencial que debes practicar al menos una vez en semana, ayudándote a eliminar pieles muertas e impurezas que hayamos podido acumular durante los meses más fríos. El resultado será que lucirás una piel más luminosa.

3.      Hidratar

Tanto los agentes naturales como el sol, como otros externos pero artificiales (el cloro de las piscinas, por ejemplo) deshidratan poderosamente la piel. Para ayudar a mantenerla siempre hidratada, así como regenerar posibles daños, es importante que utilices soluciones hidratantes. Lo más aconsejable es que el producto esté adaptado a las características de tu piel, y contenga principios activos antienvejecimiento y renovadores, como pueda ser la vitamina C, por ejemplo. En la farmacia dispones de una amplia variedad y tu farmacéutico podrá aconsejarte la solución más apropiada para tu piel.

Recuerda hidratar la piel todos los días, fundamentalmente después de la ducha. Llegado al verano te recomendamos la hidrates dos veces al día.

4.      Dieta equilibrada

Lucir una piel sana y bonita no sólo es cosa de cremas, el cuidado desde el interior también es muy importante. En este sentido, lo fundamental es que mantengas una alimentación rica y variada, donde predomine el consumo de frutas y verduras. Aprovecha el aumento de las temperaturas para recurrir más habitualmente a las ensaladas y zumos de frutas naturales.

Por el contrario, evita en la medida de lo posible las comidas rápidas, el exceso de grasas y carbohidratos, así como las cervecitas, el picoteo… busca alternativas más saludables, porque las hay.

5.      Evita malos hábitos
Ya sabemos que una de las cosas que apetece con el buen tiempo es salir de fiesta. Pero hazlo con moderación porque trasnochar o no descansar adecuadamente son perjudiciales para la salud y, por añadidura, para el estado de nuestra piel. También debes evitar el consumo de alcohol o de tabaco, porque son muy perjudiciales en todos los sentidos. Además de las enfermedades que pueden derivarse de su consumo, el tabaco favorece un envejecimiento prematuro de la piel, y el alcohol su deshidratación.


Tips de verano

–        Para tomar el sol

Evita la exposición en las horas centrales del día. Además, los primeros días de exposición hazlo en tramos muy cortos de tiempo y no olvides aplicar la fotoprotección al menos media hora antes de exponerte al sol.

–        Hidratación del rostro
El rostro, al igual que el escote, es una zona sensible porque tiene la piel más fina que el resto del cuerpo, por lo que debes protegerla más del sol y hacer mayor énfasis en su hidratación. Usa aftersun después de tomar el sol y utiliza cremas ricas en en glicerina, ácido hialurónico y vitamina B3.


Tu piel por dentro

A continuación te ofrecemos los consejos de los expertos del Instituto Médico Láser para preparar tu piel por dentro:

  • Sustancias que favorecen el bronceado

Para obtener un bronceado homogéneo y duradero y al mismo tiempo ayudar a la piel a defenderse de la producción de radicales libres, que es acelerada por la exposición a los rayos ultravioleta, es importante enriquecer los alimentos unas semanas antes con sustancias que contengan alfacarotenos y betacarotenos.

Encontraremos betacarotenos en alimentos clásicos como la zanahoria, pero también en tomates, albaricoques, verduras y hortalizas de hoja verde, entre otros. Los alfacarotenos se encuentran en vegetales como el kiwi o el brócoli. Los alfa y beta carotenos facilitan la producción de melanina y con ello la defensa de la piel frente a la agresión solar, además de funcionar como antioxidantes.

  • Sustancias que protegen y preparan la piel

–        Los ácidos grasos omega 3 son potentes reparadores tisulares, en concreto son muy protectores de las membranas celulares. Es interesante empezar a ingerirlos al menos un mes antes de comenzar la exposición solar. La forma más fácil de incorporar ácidos grasos omega 3 es aumentando nuestro consumo de pescado azul, como el atún, anchoa o boquerón, caballa, arenque, salmón, rodaballo, pez espada y lubina. La mayoría de los alimentos procedentes del mar son ricos en estas sustancias, también aportan oligoelementos como hierro, cinc, yodo y selenio. Por ejemplo, las ostras tienen mucho cinc. El selenio está presente también en cereales y carnes. Algunos de estos oligoelementos son también potentes antioxidantes.

Los ácidos grasos poliinsaturados del tipo omega 3 (linolénico, eicosapentainoico y docosahexahenoico) así como los omega 6 (linoléico, gamma linolénico y araquidónico) se pueden tomar en forma de complemento dietético.

–        Las vitaminas ejercen un papel esencial en la renovación celular, la generación de colágeno y la protección contra los radicales libres. La fruta y la verdura son fuentes naturales de vitaminas, por lo que es necesario incrementar su presencia en la dieta.

–        Los minerales favorecen la formación de nuevas células, la circulación sanguínea y la asimilación de las vitaminas. Podemos encontrarlos en los cereales, legumbres, frutos secos, carnes y pescados.

–        Las proteínas son los constituyentes básicos de la piel. Podemos encontrarlos en los lácteos (preferiblemente desnatados, para que no nos aporten un exceso de grasa), carnes, pescados y huevos.

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