Alimentación para pacientes con cáncer

Por Adriana Terrádez, directora de OncoDNA para España y Portugal, e impulsora de Oncología Personalizada (http://oncologia-personalizada.es)

Es bastante frecuente encontrarse con casos de pacientes oncológicos en estado de desnutrición, una realidad que afecta negativamente a la superación del proceso patológico.

Para el enfermo no es fácil llevar una dieta equilibrada, necesaria para que el tratamiento sea más efectivo, para que el organismo tenga una mayor fortaleza para luchar contra la enfermedad y para mantener una calidad de vida óptima en una época de especial debilidad.

El paciente se encuentra con varios problemas que le impiden conseguir este objetivo, derivados de las terapias que se le aplican y del propio tumor. Los fuertes tratamientos a los que se ve sometido, como la quimioterapia, suelen provocar náuseas, falta de apetito y cambios sustanciales a la hora de percibir olores o texturas.

Por otra parte, el tumor ejerce sobre su organismo alteraciones digestivas y metabólicas. Todo ello sin contar con factores físicos derivados de la enfermedad que impidan masticar y tragar, y con la presión psicológica, muy negativa, que un proceso como éste ejerce sobre la persona y que en más de una ocasión le quita las ganas de comer.

Teniendo todos estos factores en cuenta, el enfermo oncológico debe ser consciente de los beneficios que puede tener para sí mismo una correcta alimentación: evitaría la pérdida de masa muscular y, en consecuencia, de la fuerza necesaria para ser autónomo; y mejoraría la respuesta de quimioterapia y radioterapia, y también su tolerancia.

Además, no se alterarían los mecanismos de cicatrización, disminuyendo así el riesgo de complicaciones quirúrgicas, en el caso de que el paciente tuviese que pasar por el quirófano. En definitiva, una buena alimentación nos ayuda a conseguir mejores resultados en el tratamiento del cáncer.

 

Pautas a seguir

Los especialistas en nutrición y los oncólogos recomiendan seguir una serie de pautas alimentarias específicas para cubrir todas las necesidades del organismo, mejorar su tolerancia y evitar el rechazo del organismo:

–             Más tomas al día: Es mejor realizar pequeñas y variadas ingestas a lo largo del día que las habituales tres comidas fuertes. Lo ideal serían unas cinco, aunque, si no se tiene mucho apetito se pueden incrementar hasta siete u ocho. Mejor con unos horarios regulares que ayuden a regular el tránsito intestinal y servidos tibios o fríos para evitar olores que produzcan nauseas o malestar en el enfermo.

 

–             Los platos más adecuados: En esas ocho tomas es recomendable ingerir de forma variada alimentos ligeros, sin grasa y poco flatulentos, cocinados con aceite de oliva de baja acidez (0, 2º) horneados, cocidos o al vapor.

Por ejemplo, verduras suaves (judías verdes tiernas, calabacín, zanahoria, calabaza); jamón serrano desgrasado; pescado blanco y marisco; clara de huevo bien cocinada; hidratos de carbono como la patata, el arroz, la pasta y el pan tostado; lácteos desnatados, especialmente yogur; frutas dulces en compota (manzana, membrillo, pera).

 

–             Una correcta hidratación: Muy importante, especialmente en aquellos pacientes tratados con quimioterapia, para evitar parte de su toxicidad. Se recomienda tomar algunas de las frutas y verduras anteriormente indicadas licuadas, infusiones relajantes como la tila y la melisa y caldos de verduras. Y el agua, mejor embotellada.

 

–             Qué no debemos tomar: Es importante evitar los alimentos crudos o cocidos parcialmente, cocinados a la plancha o fritos. También las bebidas estimulantes: café, alcohol, té, menta, camomila… Influirán muy negativamente alimentos más pesados, como aquellos ricos en grasas (lácteos enteros, margarina, nata); las carnes rojas (ternera, cerdo, cordero, embutidos, patés); las frutas y verduras ácidas (tomate, cítricos, fresón, kiwi) o aquellos alimentos que generan más gases (legumbres, repollo, coliflor, brócoli, col, alcachofa).

 

–             El apoyo del nutricionista: Teniendo en cuenta que cada caso de cáncer es diferente y que los tratamientos pueden generar distintos efectos según la persona, es muy positivo contar con el consejo de un nutricionista especializado, a ser posible coordinado con el oncólogo, que puede guiar tanto al paciente como a sus cuidadores a llevar una alimentación saludable adaptada a sus necesidades.

 


Doctora Adriana Terrádez Lavergne
Licenciada en biotecnología y directora de OncoDNA para España y Portugal, es  una emprendedora nata y la pionera en España de la introducción de herramientas de diagnóstico genómico avanzado para el tratamiento personalizado de los pacientes con cáncer.

www.oncodna.com

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Equipo de redacción de Vive Saludable.

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