Juguetes educativos

Con motivo del lanzamiento por parte de Fisher-Price de la campaña “Que los niños sean niños”, la marca ha realizado un estudio entre más de 700 madres y padres españoles con hijos de 0 a 3 años, con el objetivo de comprender mejor los hábitos de juego de los niños, las características de los juguetes con los que conviven y su influencia en su desarrollo a estas edades.

A medida que los niños crecen y juegan, es importante estimular sus habilidades naturales para potenciar su desarrollo. Un 98% de los padres encuestados está de acuerdo en que el juego en sus diferentes modalidades es importante, tanto para el desarrollo emocional como psicológico de los niños.

Inma Marín, asesora pedagógica y consultora en la aplicación del juego en los procesos de aprendizaje y comunicación y presidenta de la asociación por el derecho a jugar de los niños en España, ha querido destacar respecto a los resultados de la encuesta: “¡Los padres tienen razón! Su intuición no les falla. Jugar es una actividad de vital importancia en la infancia. Para los niños es como el aire que respiran. Es jugando como los niños crecen y se desarrollan de manera armónica en todas sus facetas. El juego es su manera de explorar el mundo y descubrirlo, para aprender a conocerlo, dominarlo y estimarlo”.

La experta afirma que el juego es el lenguaje con el que los niños se comunican con nosotros y más adelante con otros niños. Todos los aspectos motrices, de la inteligencia, el lenguaje, la creatividad, la afectividad y la sociabilidad se ponen en marcha de manera natural al jugar. “El juego es sin duda el más grande potenciador del sano desarrollo de nuestros hijos. Jugar es sinónimo de salud física y emocional. Por algo el derecho al juego está reconocido en la Convención de Derechos de los niños”.

Sin embargo, aunque el 91,5% de los padres manifiesta que para ellos es esencial que los juguetes de sus hijos sean educativos, el estudio arroja que en más del 69% de las familias al menos 5 de cada 10 juguetes que poseen sus hijos de 0 a 3 años no son educativos, o los padres no conocen esta función en los mismos.

Inma Marín aclara que “es realmente esperanzadora la convicción de los padres respecto a la importancia del juego en la vida de los niños. Los padres también tienen claro que la principal función de los juguetes es la de divertir (65,8%), seguida de la de educar (47,7%). Sin embargo, es difícil pensar que pueda haber juguetes educativos que “no diviertan”. Si no divierten podríamos llamarles ‘ejercicios’ o ‘actividades’, pero no juegos. En este sentido, me atrevería a decir que casi todos los juguetes diseñados para la primera infancia cumplen una función educativa, ya sea la de estimular los sentidos o despertar la curiosidad. En definitiva, despertar las ganas poniendo en marcha todas las capacidades del niño. Quizá, reflexionando sobre el estudio, vale la pena dar a conocer a los padres más y mejor las funciones de los juguetes y su relación con el desarrollo de los aspectos motrices, afectivos y sociales, más allá de la inteligencia y los conocimientos”.

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