El desayuno en España

Expertos en nutrición y gastronomía presentan el informe Estado de situación sobre el desayuno en España.

Celebración del Día Nacional del Desayuno, donde se presentó el informe Estado de situación sobre el desayuno en España.

El pasado 13 de febrero la Fundación Española de la Nutrición (FEN) celebró el Día Nacional del Desayuno (DND), una iniciativa que contó con la colaboración de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN-MSSSI), el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA), el Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (CNIIE-MECD), la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) y la Real Academia de Gastronomía (RAG); y donde se presentó el informe Estado de situación sobre el desayuno en España. En opinión de los expertos en nutrición y gastronomía reunidos, el desayuno, como primera comida del día, se considera una de las ingestas más importantes, ya que ayuda a reorganizar los cambios metabólicos sufridos durante la noche, aporta la energía y los nutrientes que el organismo necesita para empezar la jornada después de las horas de ayuno y, en muchas ocasiones, incluye el primer líquido ingerido del día, por lo que contribuye también a mantener un estado de hidratación correcto.

Según el profesor Gregorio Varela Moreiras, presidente de la FEN y catedrático de nutrición y bromatología de la Universidad CEU San Pablo, “para que un desayuno sea completo debe aportar entre el 20-25% de las necesidades energéticas diarias, e incluir al menos tres grupos de alimentos básicos como leche y derivados, cereales y derivados y frutas, y se recomienda complementar con un cuarto grupo, en el que estarían alimentos como aceite de oliva virgen extra, tomate, mantequilla, frutos secos, huevos, jamón, café, miel, mermelada, legumbres, etc.”. En su opinión, “no solo es importante el hecho de desayunar o no, sino que se debe tener en cuenta la composición del mismo y su presentación”.

 

El desayuno en España

En la actualidad, los cambios sociales y los nuevos estilos de vida, en definitiva, la falta de tiempo, han dado lugar a una tendencia a realizar desayunos cada vez más ligeros, poco variados o nutricionalmente incompletos, e incluso llegar a omitirlos, causando una distribución horaria de las comidas desequilibrada, que puede tener repercusiones negativas en el estado nutricional y, por tanto, potencialmente en la salud.

Según los últimos datos de la Encuesta Nacional de Salud de España 2011/2012 (ENSE), realizada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 12,24% de los españoles toma sólo algo líquido (café, leche, té, chocolate o cacao, yogur, etc. -excluyendo zumos-) en el desayuno; el 1,74% toma algo líquido y fruta (incluyendo zumos); el 57,64% algo líquido y pan, tostadas, galletas, cereales o bollería; el 9,71% algo líquido y fruta o zumos y pan, tostadas, galletas, cereales o bollería y el 15,31% realizaban otro tipo de desayuno. El 3,36% de la población de estudio no suele desayunar.

En el Estudio de Vigilancia del Crecimiento, Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España-ALADINO 2015, realizado a través de la AECOSAN y de la Estrategia NAOS con 10.899 escolares de 6 a 9 años, el desayuno más frecuente (49,7% población de estudio) estaba constituido por un lácteo (leche, batido, lácteo o yogur) más un alimento del grupo de cereales (galletas, cereales de desayuno o pan/tostadas). El 3,3% indicó que había desayunado un lácteo con bollería y solamente un 2,8% realizó un desayuno de calidad, considerando éste el que incluye al menos tres grupos de alimentos (lácteo + cereal + fruta). Cuando se les preguntó a las familias, solo un 0,5% afirmó que el escolar nunca desayunaba.

Según el estudio científico ANIBES, coordinado por la FEN, representativo de la población española (9–75 años), el 25% de la población realiza un desayuno completo, el 37% lo hace de forma aceptable y el 38% realiza un desayuno incompleto. El desayuno “incompleto” tiene una gran prevalencia en todos los grupos de edad, principalmente en adultos con un 39%, seguido de adolescentes y adultos mayores, con un 35%, y menor proporción en niños con un 22%. El grupo de niños es el que mayor porcentaje obtiene de desayuno “aceptable” con un 54%, pero el menor porcentaje de “completo” (24%) frente a otros grupos de población. Un desayuno completo, de acuerdo con la metodología del Estudio ANIBES, se caracteriza por tener energía y variedad suficiente (≥ 20% de la energía total diaria que se necesita y ≥3 grupos de alimentos).

En relación con los hábitos sobre el desayuno, el Informe muestra que la duración media del desayuno es de 11,2 minutos (10,8 min en días laborables y 12,1 min en fines de semana).

Por otro lado, el lugar donde se realiza el desayuno y la compañía, son también variables en función del grupo de edad y día de la semana. Así, los niños suelen realizar un desayuno en el hogar y en compañía de la familia. En la adolescencia, empieza a estar más presente el desayuno en instituciones y restauración, tomándose cada vez más el desayuno sin ninguna compañía.

En el caso de los adultos (18-65 años) el 88% desayuna en el hogar los días laborales, y prácticamente la mitad de las veces, en soledad. Para el 12% que desayuna fuera de casa en días laborables (en lugares de restauración e instituciones), Varela Moreiras opina que “sería recomendable que se incrementara el consumo de fruta fresca, a través de una mayor y más atractiva oferta en los establecimientos de restauración colectiva y comercial”.

 

El desayuno saludable

El desayuno saludable es aquel que es variado, completo, equilibrado y satisfactorio. Para Varela Moreiras, “no podemos decir que exista un desayuno ideal, sino que hay multitud de combinaciones que tienen que adecuarse a las necesidades y circunstancias de cada persona y su entorno”. En su opinión “es recomendable que se varíen tanto los alimentos como la presentación, igual que hacemos con la comida o con la cena. De esta forma, romperemos con la monotonía y disfrutaremos más de nuestros desayunos”. En definitiva, el desayuno es una buena ocasión para incluir grupos de alimentos que no deben faltar en nuestra dieta y para completar el número de raciones de diferentes grupos que no vamos a cubrir durante el resto del día. Para este experto, es importante destacar también que el desayuno puede favorecer la socialización de la unidad familiar.

 

¿Qué alimentos deben formar parte de un desayuno completo?

El desayuno debe incluir al menos tres grupos de alimentos y se recomienda complementar con un cuarto grupo, ya que la combinación de todos ellos aporta al organismo hidratos de carbono complejos, fibra, proteína, agua y una adecuada cantidad de grasa, contribuyendo además a cubrir las necesidades de vitaminas y minerales, sin olvidar la presencia de compuestos bioactivos de gran interés nutricional.

 

  • Leche y derivados (yogur, queso, etc.). Los lácteos proporcionan un elevado contenido de nutrientes en relación con su valor calórico. Aportan proteínas de alto valor biológico, grasa, hidratos de carbono, vitaminas liposolubles (en lácteos enteros), fósforo y calcio, siendo este último altamente absorbible. En el caso de tomar lácteos desnatados o semidesnatados, es conveniente que estén enriquecidos en vitaminas liposolubles. Para aquellas personas intolerantes a la lactosa, alérgicos a la proteína de la leche o veganos, se recomienda escoger otros alimentos que puedan sustituir nutricionalmente a los lácteos, u optar por leche baja o sin lactosa.
  • Cereales y derivados (pan, galletas, bollería casera, copos de cereales, etc.). Los cereales aportan principalmente hidratos de carbono complejos, algo de proteína y poca grasa. También aportan vitaminas del grupo B y minerales. Los cereales de grano entero, además, aportan fibra insoluble, lo que ayuda a alcanzar los 25 g de fibra que se deben consumir diariamente. Es importante destacar que los cereales de elección deben ser los integrales y no azucarados en el caso de los denominados cereales para desayuno. El desayuno para las personas celíacas puede incluir pan, galletas, bollería casera o copos de cereales sin gluten, que sustituyen a los derivados del trigo, o los derivados del maíz y del arroz que están exentos de gluten de forma natural, aunque debe leerse siempre el etiquetado.
  • Frutas (fruta fresca, batidos y zumos naturales). El consumo de fruta es esencial para conseguir una dieta variada, equilibrada y nutritiva. En general, las frutas aportan principalmente hidratos de carbono, fibra, vitaminas hidrosolubles (especialmente A y C) y minerales (entre los que destacan el potasio y el fósforo). Además, su contenido energético, aunque es variable, debe considerarse como bajo-moderado. Las recomendaciones para la ingesta de fruta son de un mínimo de tres raciones diarias. La presencia de fruta en el desayuno ayuda a cumplir esas recomendaciones. Además, las frutas poseen un alto contenido en agua, lo que ayuda a lograr un nivel de hidratación óptimo. Para consumir todos sus componentes debe tomarse preferentemente en forma de fruta fresca y entera, ya que con el batido-licuado y con el zumo se pierde buena parte de la fibra y las vitaminas de la pieza original.

 

Además de los 3 grupos básicos para el desayuno, se puede complementar con otros alimentos (aceite de oliva virgen extra, tomate, frutos secos, huevos, jamón, mantequilla, café, miel, mermelada, legumbres, etc.). El alimento que escojamos ha de ser diferente a los anteriores, y no es necesario que se trate de una ración completa del alimento. El alimento de este grupo le dará variedad a nuestro desayuno y puede ayudarnos a equilibrar la ingesta diaria.

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