Hoy es posible ofrecer calidad de vida y todas las garantías de seguridad a las pacientes menopáusicas

Doctora Carmen Pingarrón Santofimia, especialista en oncología ginecológica y coordinadora de ginecología y obstetricia del Hospital Quirónsalud San José. 

Teniendo en cuenta que la esperanza de vida de las mujeres llega a los  87 años y que la menopausia aparece alrededor de los 59, es fácil deducir que las mujeres pasan un tercio de su vida en esta etapa. “Lo cierto es que cuando se llega a este momento, nos encontramos con que a una mujer que poco antes era feliz, de repente le empiezan a fallar todos sus pilares: se altera su sueño, se irrita más, se afecta su universo laboral y familiar y también su relación de pareja.  Y todo ello casi de la noche a la mañana”, reflexiona la doctora Carmen Pingarrón Santofimia (@cpingarrons), especialista en oncología ginecológica que coordina uno de los equipos de ginecología y obstetricia del Hospital Quirónsalud San José. Lamentablemente, continúa la doctora Pingarrón, para las mujeres se inicia con la menopausia una decadencia en muchos aspectos de su cotidianidad, en una época, además, en que tienen una proyección  laboral y social de la que carecían hace unas décadas. “En primer lugar, aparecen los sofocos, que interfieren cualquier actividad del día y que interrumpen el sueño por la noche.  Esta falta de descanso hace a su vez que aumente la irritabilidad y que, de alguna manera, cambie el carácter. Además, aunque se pueda ser muy consciente de lo que está ocurriendo, es muy difícil evitarlo. Por si fuera poco, debido a la falta de aporte de hormonas por parte del ovario, también disminuye el deseo sexual y, a su vez, hace su aparición la sequedad vaginal, con lo cual la vida de pareja se ve alterada”, detalla la especialista.

Atención a la sintomatología 
Hasta hace relativamente poco tiempo tampoco se daba importancia a toda esta sintomatología vinculada a la menopausia.  “Sin embargo, a día de hoy, podemos afirmar que esta situación ha cambiado radicalmente. Ahora sí nos preocupa la mujer menopáusica y perseguimos que pase ese tercio de su vida en las mejores condiciones. Para ello estamos ya capacitados para ofrecerle los tratamientos más adecuados de forma individualizada, aliviando cada uno de estos síntomas y minimizando los efectos negativos que las terapias puedan originar”, sostiene la doctora Pingarrón.
Gracias a los nuevos fármacos,  que combinan los estrógenos con moléculas como el bazedoxifeno, es posible eliminar los síntomas de los sofocos y la sequedad y ofrecer una protección adicional frente al desgaste de los huesos. También el ospemifeno brinda una perspectiva novedosa y eficaz para tratar la sequedad vaginal y el síndrome urogenital.  Sin olvidar la terapia hormonal clásica que sigue teniendo sus indicaciones en casos determinados. “Podemos decir, pues, que hoy somos capaces de ofrecer calidad de vida y seguridad a todas nuestras pacientes menopáusicas”, concluye la doctora del Hospital Quirónsalud San José.

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