Los pacientes con disfunción eréctil se resisten a consultar con el especialista

Dr. Fernando González-Chamorro, jefe clínico del servicio de urología y cirugía robótica del Hospital San Rafael de Madrid.

La disfunción eréctil es un problema que debe ser abordado en pareja  “como cualquier patología que nosotros llamamos funcional, no pone en riesgo la vida del paciente ni acorta su expectativa, pero es muy importante en cuanto a su calidad de vida y afecta de manera importantísima a la vida en pareja”, indica el Dr. Fernando González-Chamorro, jefe clínico del servicio de urología y cirugía robótica del Hospital San Rafael de Madrid, que cumple ya 15 años de funcionamiento. “La mayoría de los hombres acuden empujados por sus parejas, aunque casi siempre vienen solos y deberían venir más  acompañados, es importantísimo que ante problemas de disfunción eréctil los hombres vengan acompañados”.
La mayor exposición al sol incrementa la liberación de estrógenos, testosterona y endorfinas, hormonas vinculadas al deseo sexual, por eso en estos meses se propician los encuentros sexuales y salen a la luz más casos de  disfunción eréctil. La dificultad para tener o mantener una erección suficiente para una relación sexual satisfactoria, incapacidad que se mantiene en el tiempo al menos durante tres meses afecta, según indican los estudios, alrededor de un 20% de la población masculina adulta. “La disfunción afecta a la relación de pareja de modo trascendental, a su autoestima, a su percepción de la propia imagen, a su cuidado personal, el hombre que no es capaz de mantener relaciones sexuales se siente en la cuesta abajo”, de ahí la importancia de abordar lo antes posible el problema y hacerlo en pareja.
Según indica el doctor, los pacientes no consultan en la medida esperada, “a partir de 60 años prácticamente el 50% de los hombres tienen un grado de disfunción eréctil por lo que deberíamos ver muchos más pacientes de los que vemos. Con el paso de los años  muchos hombres equivocadamente lo asumen como  natural, no lo ven como una enfermedad”.
Para el jefe clínico de urología del Hospital San Rafael “hay una evidencia sólida científica de que la disfunción eréctil, además de ser una enfermedad que afecta a la calidad de vida, es una alerta de que el paciente está enfermo, no tiene riesgo de vida por su disfunción, pero ésta es un signo de futuro evento cardiovascular. Sabemos que es uno de los primeros síntomas que aparecen  en la enfermedad cardiovascular seria, estadísticamente el paciente  que sufre disfunción eréctil tiene una probabilidad alta de tener un episodio cardiovascular grave; un infarto o un ictus en los siguientes cuatro años”, en un estudio del Journal of the American Heart Association la probabilidad de sufrirlo es por lo menos 1,6 veces la de los hombres que no sufren problemas de erección. Por eso, tras evaluar los factores de riesgo: dislipemia, hipertensión, diabetes, entre otros, el paciente debe cambiar sus hábitos de vida, mejorar el estado de su corazón, y abordar su problema sexual. Para el experto “cualquier grado de disfunción eréctil tiene solución, es una patología que en ocasiones puede que no se cure pero sí se soluciona” y la pareja juega un papel determinante en la detección y posterior tratamiento. “En el primer escalón terapéutico están el tratamiento tópico -la crema-, el tratamiento oral y las ondas de choque; en el siguiente encontramos las inyecciones y los sistemas de vacío; el tratamiento sustitutivo con testosterona; tratamiento psicológico, menos del 5%, y por último, si se ha fracasado con las medidas anteriores, la cirugía o la prótesis de pene que es un tratamiento muy efectivo y que los pacientes lo puntúan como muy satisfactorio”.

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