Atajar la obesidad, un compromiso que une a los expertos

HuertoLucas 034La obesidad incrementa su incidencia de forma preocupante. Instituciones y sociedades, como SEEDO y SECO, se suman en la lucha para prevenir y curar esta enfermedad, origen de m√ļltiples patolog√≠as que repercuten, en gran medida, en los recursos del sistema sanitario p√ļblico.
Viajamos hacia atr√°s en el tiempo y vemos c√≥mo muchas culturas de la antig√ľedad asociaban la gordura con el atractivo f√≠sico, la fuerza y la fertilidad. El excesivo tejido adiposo era entendido como una se√Īal divina de salud y longevidad. La obesidad era vista tambi√©n en la Edad Media como un signo tangible de prestigio. Todav√≠a en el siglo XIX el ideal de belleza muchas veces continuaba vinculado a siluetas redondeadas. Ya en el XX y, gracias al avance de la medicina, aumenta la preocupaci√≥n por la salud de los individuos obesos y a afianzarse la moda de la delgadez. Se publica entonces en 1999 la Declaraci√≥n de Mil√°n, en la que los presidentes de las sociedades cient√≠ficas europeas dedicadas al estudio de la obesidad hac√≠an un llamamiento expl√≠cito a los gobiernos y a las administraciones sanitarias, inst√°ndoles a considerar el sobrepeso y la obesidad como unas de las mayores causas de enfermedades y, como consecuencia, una gran carga social y econ√≥mica para las comunidades europeas.

Una epidemia del siglo XXI
Aterrizamos ya en el siglo XXI y los datos relativos al incremento de la incidencia de obesidad resultan preocupantes. En pa√≠ses de nuestro entorno, su prevalencia aumenta en la poblaci√≥n adulta e infanto/juvenil. Seg√ļn datos de la Organizaci√≥n Mundial de la Salud (OMS), dentro de 15 a√Īos se prev√© que dos de cada tres europeos padezcan obesidad, hecho que le ha llevado a considerar la obesidad como ‚Äúuna epidemia del siglo XXI‚ÄĚ.

Reciente dec√°logo
Representantes de la comunidad m√©dica han expresado en muchas ocasiones su compromiso en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad. Prueba de ello, el acuerdo¬† firmado conjuntamente¬† por¬† la¬† Sociedad¬† Espa√Īola¬† para¬† el¬† Estudio de¬† la¬† Obesidad¬† (SEEDO)¬† y¬† la Sociedad¬† Espa√Īola¬† de¬† Cirug√≠a¬† de¬† la¬† Obesidad¬† y¬† de¬† las Enfermedades Metab√≥licas (SECO), para abordar el creciente problema de la obesidad grave en Espa√Īa. Este acuerdo consiste en la elaboraci√≥n de un dec√°logo que insta a la¬† administraci√≥n a atajar el problema mediante medidas concretas. El¬† dec√°logo tambi√©n¬† pretende concienciar a la sociedad de la situaci√≥n actual, las necesidades existentes y el marco de referencia para un manejo adecuado de esta enfermedad.

Aumento de la prevalencia
Tal y como ha explicado el profesor Felipe Casanueva Freijo, presidente en funciones¬†¬† de la Sociedad¬† Espa√Īola para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), la obesidad grave se¬† ha duplicado en los √ļltimos a√Īos en Espa√Īa y se prev√© que en los pr√≥ximos esta patolog√≠a siga increment√°ndose de forma alarmante‚ÄĚ. Seg√ļn ambas sociedades, las¬† causas¬† hay que buscarlas en factores ambientales (que van m√°s all√° de motivos cong√©nitos), como los malos h√°bitos¬† alimenticios, el sedentarismo o los cambios¬† sociales¬† marcados¬† por¬† un¬† ritmo de vida fren√©tico… Los expertos coinciden, asimismo, en que la facilidad de acceso y el bajo precio de alimentos con alto contenido cal√≥rico y¬† bajo valor nutritivo es uno de los principales culpables de esta tendencia al alza de la obesidad. Actualmente un 23% de la sociedad adulta espa√Īola es obesa y un 38% sufre sobrepeso. En ni√Īos el porcentaje ser√≠a de 25% (sobrepeso) y 15% (obesos). Si atendemos a la obesidad m√≥rbida, un 1,2% de la sociedad sufre esta patolog√≠a (0,6% son hombres y el 1,8% mujeres) y se estima¬† que este porcentaje vaya al alza en los¬† pr√≥ximos a√Īos.
En el dec√°logo se recuerda que la obesidad¬† grave es una enfermedad¬† cr√≥nica¬† que predispone a otras enfermedades como la diabetes, la hipertensi√≥n arterial, las apneas¬† del sue√Īo o la hipercolesterolemia, reduciendo la calidad de vida y aumentando¬† el¬† riesgo cardiovascular, el de sufrir algunos tipos de c√°ncer y la¬†¬† posibilidad de muerte prematura.

Eficacia y rentabilidad de la cirugía
El profesor Felipe de la Cruz Vigo, presidente de Funseco, ha destacado uno de los¬† n√ļcleos centrales del¬† dec√°logo: la importancia de llevar a cabo una cirug√≠a lo antes¬† posible, cuando esta ha sido aconsejada por los especialistas. El¬† motivo, seg√ļn¬† el¬† doctor, es que ‚Äúse ha demostrado que la cirug√≠a bari√°trica es un tratamiento coste-efectivo en la reducci√≥n de la morbilidad y mortalidad en pacientes con obesidad grave u obesidad¬† m√≥rbida. Por¬† otra parte, el riesgo de la cirug√≠a es extremadamente bajo (por debajo de un 0,5% y las complicaciones tambi√©n por debajo del 5%)‚ÄĚ. Por el contrario, en opini√≥n de ambas sociedades,¬† el riesgo de que los pacientes que lo precisan no se¬† operen es¬† extraordinariamente alto. Por¬† esto,¬† los especialistas en obesidad coinciden en las grandes ventajas que aporta la cirug√≠a, tanto para el paciente como para la sociedad o el sistema sanitario p√ļblico de salud. Por ello lamentan que pr√°cticamente¬† todos¬† los¬† centros¬† que¬† ofrecen¬† esta¬† t√©cnica¬† quir√ļrgica tienen listas de espera de alrededor de tres a√Īos, ‚Äúlo cual evidencia que no se est√° ofreciendo esta soluci√≥n m√©dico-quir√ļrgica a los pacientes que lo precisan‚ÄĚ. En¬† la¬† actualidad en Espa√Īa se¬† realizan alrededor de 6000 intervenciones quir√ļrgicas al a√Īo (entre centros p√ļblicos y privados). En este sentido, Susana Monereo, secretaria de la SEED, ha recordado que el paciente potencial para esta cirug√≠a bari√°trica es aquel con obesidad que no puede responder a los mecanismos habituales de tratamiento, y que cuenta con otras enfermedades derivadas, incluyendo tambi√©n los casos de poblaci√≥n infanto/juvenil‚ÄĚ. Seg√ļn datos del Ministerio de Sanidad el n√ļmero de ni√Īos obesos en nuestro pa√≠s ha experimentado un aumento preocupante en la √ļltima d√©cada, provocado por los h√°bitos alimentarios y sedentarios. As√≠, en los ni√Īos espa√Īoles de diez a√Īos, la prevalencia de obesidad es solo superada en Europa por los ni√Īos de Italia, Malta y Grecia.

Patrones dietéticos
La poblaci√≥n no come grupos de alimentos y nutrientes de forma aislada, sino en combinaci√≥n, y la totalidad de la dieta conforma un patr√≥n general de alimentaci√≥n. Los componentes del patr√≥n de alimentaci√≥n pueden tener interacciones y efectos potencialmente acumulativos para la salud y se les debe prestar especial atenci√≥n. As√≠ lo destaca la Sociedad Espa√Īola de Endocrinolog√≠a y Nutrici√≥n (SEEN), al quedar recogido en las nuevas Gu√≠as Alimentarias 2015-2020 o Gu√≠as Diet√©ticas Americanas que acaban de publicarse.
‚ÄúLos patrones de alimentaci√≥n se pueden adaptar a las preferencias personales de los individuos, lo que permitir√≠a a los ciudadanos elegir una dieta m√°s adecuada. Cada vez hay m√°s evidencia de la relaci√≥n entre los patrones generales de alimentaci√≥n, salud y riesgo de enfermedades cr√≥nicas, y las conclusiones de estas relaciones est√°n lo suficientemente bien establecidas como para apoyar la orientaci√≥n en alimentaci√≥n‚ÄĚ, explica el Dr. Miguel √Āngel Mart√≠nez Olmos, miembro del Comit√© Gestor del √Ārea de Nutrici√≥n de la SEEN.
Las Gu√≠as Alimentarias 2015-2020 establecen cinco directrices generales que fomenten h√°bitos alimenticios saludables. ‚ÄúTambi√©n encarnan la idea de que un patr√≥n de alimentaci√≥n saludable no es una receta r√≠gida ni √ļnica, sino m√°s bien un marco adaptable en el que las personas pueden disfrutar de alimentos que satisfagan sus preferencias personales, tradiciones culturales y encajar en su econom√≠a‚ÄĚ, subraya el Dr. Mart√≠nez Olmos. En este sentido, para este experto ‚Äúen el n√ļcleo de esta gu√≠a est√° la importancia de consumir los patrones de alimentaci√≥n saludable en general, incluyendo verduras, frutas, granos integrales, l√°cteos, alimentos ricos en prote√≠nas y aceites, consumidos dentro de un nivel de calor√≠as adecuado y formulados con cantidades limitadas de grasas saturadas, az√ļcares a√Īadidos y sodio‚ÄĚ.

Menos az√ļcares a√Īadidos y grasas saturadas
La SEEN tambi√©n resalta que las Directrices de 2015 recomiendan consumir menos de un 10% de calor√≠as procedentes de az√ļcares a√Īadidos y tambi√©n un m√°ximo de un 10% procedente de las grasas saturadas. ‚ÄúDe acuerdo con estas Gu√≠as el consumo de frutas, verduras y hortalizas se refuerza; el de az√ļcar, y en especial el de alimentos que no lo contienen de forma natural, se desaconseja; se deja de criminalizar a todas las grasas en general distinguiendo entre unas y otras; se revaloriza el consumo de huevos como fuente de prote√≠nas, y los productos c√°rnicos en general pierden posiciones‚ÄĚ, concluye este especialista.


Dec√°logo contra la obesidad. Elaborado conjuntamente por la SEEDO y la SECO

1. La obesidad grave es una enfermedad cr√≥nica, de tendencia epid√©mica y creciente, que predispone a otras enfermedades como la diabetes, la hipertensi√≥n arterial, las apneas del sue√Īo o la hipercolesterolemia, reduciendo la calidad de vida y aumentando el riesgo cardiovascular, el de sufrir algunos tipos de c√°ncer y la posibilidad de muerte prematura.

2. La obesidad es tanto m√°s grave cuanto mayor sea el √≠ndice de masa corporal (IMC) y seg√ļn las enfermedades asociadas a ella.

3. Con cierta regularidad surgen nuevos tratamientos para la obesidad, particularmente fármacos o técnicas endoscópicas, que deben ser valorados de forma crítica y positiva. La experiencia, los resultados publicados y la opinión fundamentada de las sociedades científicas deberán ayudar a determinar sus posibles indicaciones y en qué circunstancias deben utilizarse.

4. Frente a otros tratamientos que frecuentemente fracasan, la cirug√≠a de la obesidad representa, en el momento actual, la √ļnica posibilidad terap√©utica efectiva que a largo plazo ha demostrado una reducci√≥n en la morbilidad y en la mortalidad. En nuestro pa√≠s existe una gran experiencia con este tipo de cirug√≠a, siendo un tratamiento seguro y coste-efectivo al que en realidad tienen acceso pocos pacientes entre todos aquellos que podr√≠an beneficiarse.

5. La cirugía tiene como objetivo reducir la mortalidad ligada a la obesidad grave, controlar las enfermedades asociadas y mejorar la calidad de vida, a través de una pérdida de peso suficiente y mantenida en el tiempo, y con un mínimo de complicaciones, sin necesidad de alcanzar el peso ideal.

6. Existen diferentes t√©cnicas quir√ļrgicas para el tratamiento de la obesidad grave, que act√ļan reduciendo el tama√Īo del est√≥mago y provocan en algunos casos un cierto grado de malabsorci√≥n. La elecci√≥n concreta de la t√©cnica y los resultados obtenidos dependen del objetivo del tratamiento (p√©rdida de peso y/o control de enfermedades), la valoraci√≥n individualizada del riesgo cardiovascular, la patolog√≠a digestiva o esofagog√°strica asociada, el perfil del paciente y sus preferencias, y la experiencia del equipo quir√ļrgico.

7. La toma de decisiones debe llevarse a cabo dentro de un proceso estructurado en el que un equipo o unidad multidisciplinar de profesionales (endocrin√≥logo, psic√≥logo-psiquiatra, cirujano, enfermer√≠a, dietista y otros seg√ļn las enfermedades asociadas), tras un estudio preoperatorio completo, ayudan al paciente a escoger la t√©cnica m√°s adecuada para √©l y garantizan un seguimiento a largo plazo. El paciente debe comprometerse a modificar sus h√°bitos de vida y a seguir los consejos recibidos.

8. La cirugía de la obesidad debe realizarse preferentemente mediante técnicas mínimamente invasivas (laparoscopia), por cirujanos experimentados con un volumen de actividad alto. Los centros donde se lleva a cabo deben tener un equipamiento adaptado a las necesidades del paciente obeso, capacidad de respuesta inmediata a posibles urgencias en pacientes intervenidos, y resultados adecuados en cuanto a complicaciones postoperatorias (seguridad) y a largo plazo (efectividad).

9. Todos los pacientes con obesidad grave deberían recibir información fidedigna de este tratamiento y tener acceso a estos equipos. Desde las sociedades científicas que representamos, instamos a las autoridades sanitarias y a los financiadores a potenciar la creación de unidades multidisciplinares de obesidad grave capacitadas y con recursos adecuados. Deben facilitar igualmente la entrada en el circuito de los pacientes que puedan beneficiarse de la cirugía, desde una política de equidad en la que no se discrimina la obesidad frente a otras enfermedades.

10. A pesar de que la eficacia y coste-efectividad de la cirug√≠a en los casos en que est√° indicada queda fuera de duda, la oferta actual del sistema p√ļblico de salud est√° muy limitada, con recursos humanos, estructurales y t√©cnicos insuficientes, incluso con suspensi√≥n temporal de la prestaci√≥n en momentos determinados del a√Īo y tiempos de espera desproporcionados que repercuten en el estado de los pacientes.

* Las cifras aportadas en este cuadro han sido extra√≠das del Estudio EnricaA (Estudio de Nutrici√≥n y Riesgo Cardiovascular en Espa√Īa) y Estudio Aladino (sobre obesidad infantil en Espa√Īa).
* Los porcentajes en operaciones son estándares de calidad de los centros que cumplen los criterios de acreditación de la SECO.
 

Acerca de Marisa Sardina 269 Articles
Redactora y Responsable de cierre de edición de Vive Saludable.

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