Culito sano y limpio… bebé feliz

bebeLimpiar los genitales del bebé es una tarea más importante de lo que pueda parecer. Muchas irritaciones o infecciones vienen provocadas por una mala praxis en algo que, en principio, parece tan sencillo.

Llora, llora y llora. Su forma de expresión es el llanto. Con el tiempo los nuevos papás aprenden a diferenciar las señales de aviso del nuevo integrante de la familia: “quiero comer”, “quiero dormir”, “quiero atención”, “quiero estar cómodo y limpio”,  aunque sobre este último aspecto hay que matizar que a muchos bebés activos no les importa tanto si su pañal está limpio o sucio. Por ello, para evitar irritaciones, es importante estar pendientes y cambiar el pañal en cuanto lo moje o ensucie, algo que generalmente ocurrirá después de cada toma, teniendo en cuenta que, sobre todo en los primeros meses, el bebé defeca a menudo, y más aún si toma pecho.
Pendientes, como decíamos… pero no obsesionados. Fernando García-Sala Viguer, especialista en pediatría y miembro de Top Doctor, matiza que “en muchas ocasiones molestamos al lactante cuando está dormido para ver si está mojado. Lo despertamos y, a la larga, observamos que se producen alteraciones en el sueño por dicho proceder”, e indica que, hoy en día, es “fácil comprobarlo sin molestar al niño, gracias a que muchos pañales llevan una tira que cambia de color cuando está mojado”.

Absorción del pañal
Uno de los aspectos más  importante para la salud, el bienestar y la higiene del bebé es el cambio frecuente de pañal.  Utilizar pañales desechables equipados con cristales superabsorbentes reduce la frecuencia y la severidad de las irritaciones en la zona del pañal. Se trata de polímeros de poliacrilato de sodio o resinas plásticas. A medida que el pañal se llena de líquido, los cristales aumentan de tamaño al absorber el fluido entrante, colocándolo lejos de la piel del bebé. En la actualidad, la capacidad de absorción de los pañales es muy alta. “Siempre recomendamos a las madres que busquen ofertas de pañales pero que estos sean buenos, ya que un pañal con baja absorción y fabricado con materiales que pudieran ser agresivos a la piel del bebé, a la larga es mucho más caro, pues las posibilidades de que el lactante tenga una dermatitis de la zona del pañal es mucho mayor que si utiliza uno de calidad”, señala el doctor García-Sala Viguer.

Toallitas vs esponja
En cada cambio de pañal, es imprescindible lavar la zona y eliminar los restos de suciedad con agua templada, unas gotitas de jabón suave y una esponja natural. Esta no debería ser la misma que se utilice para bañarles y se recomienda desecharla o hervirla de vez en cuando para evitar que en ella queden incrustados pequeños restos de heces y bacterias.
Para el aseo, están indicadas también las toallitas húmedas específicas para este uso. Sin embargo, si el bebé se ha manchado de caca, probablemente las toallitas no serán suficientes para limpiarle y habrá que retirar las heces con la esponja. Las toallitas higienizantes son, sin duda, una solución cómoda para los padres, pero lo ideal es no abusar de ellas ya que la utilización indiscriminada de estas podría llegar a romper el delicado equilibrio fisiológico de su piel, causando molestias evitables. Esta opinión es compartida por el Dr. Rafael Montero, pediatra del Hospital Nisa Pardo de Aravaca, quien considera que “es preferible la higiene con agua y, posteriormente, secar sin frotar, con especial atención a la zona de los pliegues”. Un dato importante es que no debemos utilizar toallitas húmedas en caso de dermatitis, ya que pueden producir escozor en su piel.

Higiene de ellas
A la hora de la higiene, se deben extremar los cuidados sobre todo en el caso de las niñas, ya que, al no tener testículos, resulta más fácil que la caca penetre en el meato urinario. La regla es siempre la misma, y en esto coinciden siempre los doctores: una vez limpiados los pliegues de entre las piernas, limpiar la zona vaginal, siempre en dirección de delante hacia atrás, con el fin de no transportar los residuos de las heces, porque, tal y como indica el doctor García-Sala Viguer, “muchas inflamaciones e infecciones de la vulva (vulvovaginitis) se producen por limpiar o limpiarse las niñas de forma inadecuada”.
Se recomienda, además, abrir delicadamente los labios mayores de la vagina y limpiarlos de forma adecuada para evitar infecciones, ya que se trata de “una zona donde se acumulan restos de las deposiciones y esto puede favorecer la aparición de infecciones. Se deben limpiar con agua para arrastrar la suciedad y evitando frotar”, detalla el Dr. Rafael Montero. La higiene adecuada de las niñas, además, es importante para “crear un hábito, de forma que cuando ellas sean autónomas realicen la limpieza de sus genitales de forma adecuada”, añade el Dr. García-Sala Viguer.

Higiene de ellos
Los bebés varones suelen orinar en el momento en que se le quita el bebé.  Por esta razón, es aconsejable sujetar el pañal unos segundos antes de quitarlo. Hecho esto, abrir el pañal y arrastrar las heces con toallitas y tirarlas en el pañal. Limpiar todos sus pliegues y después sus genitales. La limpieza del pene debe ser siempre de arriba abajo. No es necesario retraer ni limpiar la piel del prepucio de su pene, ya que se limpia mejor durante el baño. Finalizar con la limpieza de las nalgas y el ano.
En España, la circuncisión neonatal no es una práctica común ni se suele practicar en ningún hospital. La opinión de los pediatras sobre la manipulación retráctil del prepucio está dividida porque mientras que unos sí la aconsejan otros no. Rafael Montero, pediatra del Hospital Nisa Pardo de Aravaca, considera que  “se debe limpiar a diario la zona del prepucio ya que es una zona donde se acumula suciedad. A partir de los 3-4 meses se puede iniciar con cuidado y sin forzar la retracción diaria”. En cualquier caso, si el lactante no tiene ninguna infección de orina, el Dr. García-Sala Viguer considera que no sería necesario hasta los 15-18 meses el iniciar esta.

“Si lo hacemos podemos erosionar los márgenes del prepucio, y estos, al cicatrizar, pueden ocasionar una fimosis traumática que será más complicada el tratarla”.

Si existe un anillo fimótico que impide que el prepucio se baje, sostiene que “sobre los 15-18 meses aplicaremos durante un mes una crema de corticoides dos veces al día, realizando pequeñas tracciones del prepucio hacia abajo. Posteriormente, si el prepucio está muy pegado al glande, se debe despegar poco a poco para dejarlo libre. Una vez conseguido, cuando el niño se bañe, se recomienda bajarle la piel para limpiarle bien el glande y luego volver a subírsela para evitar problemas. Actualmente si hacemos esto de forma correcta, es muy poco probable que tengamos que operarle de fimosis”.
En cualquier caso se considera que los mismos niños son los mejores “agentes antifimosis”. Solo hay que observar que cuando se les quita el pañal, suelen cogerse la piel del pene para tirar hacia afuera. Hay que dejarles porque sin saberlo, ellos mismos van separando piel y glande sin hacerse daño. En cualquier caso, hasta los tres años es normal que los niños tengan adherencias y no se pueda bajar la piel del prepucio. Por este motivo no es necesario tomar ninguna medida a no ser que haya complicaciones como infecciones o molestias porque la piel no se desliza por el glande.

¿Cuándo utilizar crema?
La opinión generalizada de los pediatras es la de que “no es necesario utilizar cremas salvo cuando existan irritaciones, tanto en el culete como en la zona genital”, sí lo señala el Dr. Rafael Montero. Una opinión que comparte el Dr. García-Sala Viguer: “no debemos empeñarnos en embadurnar estas zonas de cremas pues la piel del bebé se acostumbrará a esa protección, y cuando realmente sean necesarias no serán útiles”.
Hay que tener en cuenta que la piel del culito del bebé es muy delicada y puede irritarse fácilmente, en especial durante el primer año de vida. El roce del pañal, el contacto con las heces y la orina, y también el período de dentición, las diarreas, una infección o algún medicamento pueden desencadenar una dermatitis del pañal. A pesar de ser generalmente benigna, no debe descuidarse, porque suele ser molesta para el bebé y, si no se trata adecuadamente, puede dar lugar a lesiones más severas que requieran tratamiento médico. Para la Dra. Raquel Novo, jefa del servicio de Dermatología de HM Montepríncipe y HM Puerta del Sur ,

“lo ideal es mantener la zona seca con cambios de pañal frecuentes y, en estos casos de dermatitis, la aplicación de cremas barrera en cada cambio. Si persiste más de dos días, es conveniente acudir al dermatólogo para descartar una colonización por hongos”. Para la doctora Alicia Mirada, coordinadora de la Unidad Neonatal del Hospital Universitario Mutua Tarrasa de Barcelona, lo más eficaz son las “cremas de pasta al agua con óxido de zinc, que se deben utilizar poniendo una capa gruesa de 2 o 3 milímetros para evitar el contacto de la piel con el pañal”.

Polvos de talco
A pesar de que su uso ha sido tradicional, hoy en día, los especialistas en pediatría desaconsejan el uso de los polvos de talco porque, en caso de irritaciones con herida en la zona del pañal, el polvo puede penetrar y se puede incrementar la inflamación. Además, “el talco se vaporiza y los bebés no deben respirarlo debido a que sus bronquios son extremadamente sensibles”, añade la Dra. Alicia Mirada.

Marisa Sardina
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Redactora y Responsable de cierre de edición de Vive Saludable.

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