No hay señales de que la medicación sea mala para el cerebro del niño con TDAH

Congreso Internacional de la ESCAP

niñaUna de las preocupaciones en los tratamientos farmacológicos aplicados a niños con TDAH (Trastorno de Déficit de Atención / Hiperactividad), reside en saber si puede afectar a su cerebro, todavía en etapa de desarrollo. la profesora de neurociencia cognitiva en el Departamento de Psiquiatría infantil y adolescente del King’s College London, Katya Rubia señala que no se conocen efectos negativos.

“Los estudios señalan que los niños que están medicados tienen un cerebro más normal que los niños no medicados. No se pueden hacer estudios fiables pero parece ser que los niños que toman medicación tienen un cerebro más normal. Nos hemos encontrado –continúa- con estudios de PAT (una técnica que mira los niveles de dopamina) que revelan que la medicación a largo plazo eleva el número de transportadores de dopamina, eso significa que el cerebro se adapta. En cualquier caso, no hay estudios longitudinales”.

La profesora Rubia presentó en su ponencia del Congreso Internacional de la ESCAP un reciente estudio sobre anomalías estructurales, funcionales y bioquímicas del cerebro en pacientes con TDAH. En sus trabajos utiliza técnicas fMRI (Imagen por Resonancia Magnética):

“la resonancia magnética –dice Rubia- es el método que nos aporta datos más importantes de anomalías a nivel de la corteza pero también subcorticales que son muy importantes en la psiquiatría porque todas las enfermedades psiquiátricas tienen problemas con áreas corticales.”

Sobre la eficacia de estos estudios afirma que en el futuro puede haber la posibilidad de utilizar neuroterapias.

“Ahora sabemos cuáles son las regiones anómalas y podemos hacer algo para modificar estas regiones con feedback, con simulación cerebral eléctrica”.

La depresión, segunda enfermedad más letal
El profesor Ian Goodyer, especialista en psiquiatría infantil y adolescente en la Universidad de Cambridge, centró su ponencia en la depresión en niños y adolescentes. Sus estudios le han llevado a afirmar que los primeros síntomas de depresión surgen, con una tasa más alta de riesgo, en la segunda década de la vida de una persona. Reconoce que la prevención y detección es difícil:

“No somos muy eficientes en identificar a las personas que están en riesgo. Habría que concentrarse en comportamientos específicos como el riesgo de suicidio o de auto lesión, en vez de fijarse en algo tan común y general como el bajo estado de ánimo de una persona.”

Goodyer afirmó que la depresión es la segunda enfermedad más letal para los hombres en el Reino Unido, por detrás del cáncer de pulmón, y probablemente en todo el mundo. Esto implica desarrollar con urgencia políticas activas para la prevención y el tratamiento de estos trastornos.

“La depresión es una enfermedad letal, particularmente en hombres de entre 15 y 40 años. De momento, los gobiernos están empezando a aceptar que es un trastorno con altos índices de mortalidad y morbilidad”

Se mostró optimista en cuanto al tratamiento y detección precoz, pero la siguiente tarea debe ser comprender mejor a los grupos que son más sensibles:

“Los mayores riesgos se encuentran precisamente en el aumento de la tasa de suicidio y debemos encontrar un tratamiento adecuado para aquellos pacientes más vulnerables.”

De momento se desconoce si los tratamientos varían su eficacia clínica y cambian sus resultados dependiendo de la edad. Tampoco se sabe con certeza qué tratamiento va a ser el mejor para un individuo depresivo, según qué edad.

“Es muy difícil saber lo que vamos a hacer con un chico de 7 años comparado con uno de 17. Hay un malentendido sobre efectividad y eficacia en los tratamientos, tanto a nivel de la comunidad profesional, como en la opinión del público en general”.

Afirmó que los efectos colaterales de tratamientos farmacológicos están bien documentados, sin embargo no ocurre lo mismo con los tratamientos psicológicos y la práctica clínica nos dice que algunos jóvenes los están teniendo.

“Hay que probar con tratamientos más a la medida de cada paciente, en vez de tener tratamientos aplicados a todos, con una condición heterogénea. Esto –en opinión de Goodyer-, es lo que va a pasar en las próximas dos décadas”.

TOC en niños
En su ponencia sobre trastornos obsesivos compulsivos (TOC) en niños, David Mataix-Cols, psicólogo clínico especializado en el estudio y atención a pacientes con TOC y trastornos asociados, sostiene que este tipo de trastornos mentales en edad infantil es uno de los más comunes con tasas de prevalencia de 0,25 a 3% y que puede permanecer sin diagnosticar durante años. Para este profesor del Instituto Karolinska Solna de Suecia, la familia y la escuela son los ámbitos donde es más fácil detectar estos desordenes aunque reconoce que todavía existe el estigma y rechazo a admitir la existencia de este tipo de trastornos:

“A menudo son síntomas que los pacientes perciben como vergonzosos, por ejemplo algunos pacientes tienen pensamientos de contenido agresivo (y si quiero apuñalar a mi madre, tirar a mi bebe a la vía del tren, si soy pedófilo,..). Estos pensamientos no se admiten fácilmente y no se cuentan al psicólogo».

Para saber cuándo una conducta  repetitiva deriva en un trastorno, el profesor Mataix señala que hay que acudir al especialista en el momento en que estas conductas que caracterizan el trastorno van mucho más allá de lo que uno considera normal en nuestra cultura social, dentro de los síntomas asociados con la ansiedad.
Este tipo de trastornos relacionados con el TOC perjudican el funcionamiento psicosocial y pueden producir discapacidad sustancial para los jóvenes y sus familias si no se tratan adecuadamente. Para su tratamiento propone una primera línea basada en la terapia cognitivo-conductual, que incluye las técnicas de exposición y prevención de respuesta. Son terapias breves entre 10 y 15 sesiones muy estructuradas y que básicamente enseñan a la persona joven a afrontar sus miedos de forma gradual y aprender a como dejar esos rituales. El segundo tratamiento sería farmacológico basado en un tipo de anti-depresivos que son inhibidores selectivos de recaptación de serotenina. “En el mundo real –afirma Mataix- la gente acude a la medicación que no es adictiva ni tiene peligro”.
En su conferencia destacó otra serie de trastornos asociados al TOC que están reconocidos en la “biblia” de las enfermedades mentales relacionadas con la ansiedad y que todavía son desconocidas. Citó el Trastorno por Acumulación que aparece en la infancia pero se incrementa con la edad; el Trastorno Dismórfico Corporal que se manifiesta por una preocupación fuera de lo normal por algún defecto percibido en las características físicas ya sea real o imaginado; la Tricotilenia o compulsión de tirarse del pelo hasta la calvicie; y el Trastorno de Excoriación que consiste en rascarse la piel de manera compulsiva. Estos trastornos pese a estar reconocidos están huérfanos de investigación y, consecuentemente, de tratamiento.

 

Redacción
Acerca de Redacción 7459 Articles
Equipo de redacción de Vive Saludable.

Be the first to comment

Leave a Reply