“Me he dado cuenta con el tiempo que la voz es un ser viviente, hay que cuidarla como a un gato o a un perro”

© Estar Vital. Autor: Marcos Romaní.
© Estar Vital. Autor: Marcos Romaní.

Juan Pablo di Pace es un actor polivalente, pero que no puede ocultar su predilección por los escenarios teatrales, donde declara “sentirte como en casa”, y se le nota. En breve lo veremos con el musical “Primer Acto” un musical basado en anécdotas de su propia vida y en la televisión en la adaptación española de la exitosa serie estadounidense “Entre Fantasmas”.
Su carrera comenzó en Inglaterra, donde estudió teatro y participó entre otros, en el musical Chicago, convirtiéndose en la persona más joven en interpretar a Billy Flynn, háblenos un poco de sus inicios en el mundo de la interpretación.
Yo empecé realmente a los 17 años, mientras estaba en un colegio internacional muy extraño, y se me ocurrió montar GREASE… Terminé dirigiendo, produciendo y actuando… como Danny Zucco. Fue el momento de la lamparita, al verme en un escenario y disfrutarlo tanto.

¿Por qué decidió venirse a España?
Fue gracias a Stage Entertainment que vine a Madrid en realidad… Me convocaron para Fiebre del Sábado Noche y lo que empezó siendo 3 meses se transformó en tres años y medio. Me encanta España.

Una de sus primeras experiencias en España, fue la de ser elegido entre más de 1.500 candidatos, para representar a Tony Manero en el musical “Fiebre de Sábado noche”, es de suponer que ese fue un punto de inflexión en su carrera…
Tony Manero fue el papel de mi carrera, en todos los sentidos. Por ser un protagonista que no sale de escena en 2 horas y media, por tener que bailar, cantar y actuar en al 90% de escenas y sobretodo porque es un papel adorable, un chulo de discoteca con corazón y ambición. ¿Quién no mataría por un papel así?

Y hablando de musicales, ha protagonizado “Más de 100 mentiras” y está a punto de poner en marcha otro, “Primer Acto”, basado en anécdotas de su vida artística y del que también es autor, se diría que se siente muy cómodo en este tipo de género teatral.
Me siento en casa estando en un ambiente de teatro y música, me encanta el conjunto de “show” donde una historia se cuenta a través de muchos sentidos, donde las sensaciones y emociones te entran por todos lados, a través de música, de texto, de danza…

¿Y cómo se enfrenta un actor a una obra que además de ser suya se refiere a ciertas experiencias de su vida?
Como un kamikaze… Fue una idea que tuve desde hace muchos años y nunca me había atrevido pero hace unos meses dije “¿Por qué no ahora??” y así fue, me lancé a la piscina a escribir, a probar, a hablar con amigos, familia, profesores y crear algo completamente mío. Lo bonito y desafiante de esto que no tienes referente más que tu propia experiencia, y desde hacía mucho que no sentía tan libre con una obra.

¿Qué es más exigente a nivel interpretativo, un papel en un musical o en una película o serie?
Yo trato de ponerle la misma intensidad, y trabajo a las tres cosas. En teatro estás a tope porque hay un público latente e inmediato, en una serie tienes que estar focalizadísimo porque quizá grabas 8 secuencias al día y no puedes perder nunca la concentración, en el cine sientes que tienes que darle todo a tu director porque tu vida depende de ello! Me gusta todo, pero sí, en el escenario, con una buena banda sonora, me siento en casa.

Tras participar en diversas series como Ángel o Demonio, los Hombres de Paco y Física o Química, empieza a ser más conocido para el público general en nuestro país, ¿le ha costado hacerse hueco?
Han sido tres años y medio de estar tocando puertas, y no me puedo quejar. España es un país muy acogedor y aunque la crisis nos afecta a todos, incluidos a los artistas, hasta ahora he podido buscarme la vida en distintas cosas, no solo actuando. Corremos tiempos en que hacerse hueco en cualquier trabajo es difícil, así que soy muy afortunado – pero me lo he currado mucho. Y si no preguntadle a mi profe de acento la lata que me han dado desde el primer día que llegué Madrid para que me quitase el acento argentino…

Actualmente está rodando el Don de Alba, junto con Martín Rivas y Patricia Montero, ¿nos puede contar un poco sobre cómo será la serie y su personaje?
La serie es una versión española de Entre Fantasmas, lo poco que pude ver es impresionante, tenemos un equipo creativo, técnico y de producción maravilloso. Mi personaje es Víctor, un timador muy simpático que no hace otra cosa que armar jaleo…

Y no podemos dejar de mencionar que ha trabajado en la película Mamma Mía!, con Meryl Streep, Colin Firth, Pierce Brosnan o Stellan Skarsgard, por favor háblenos de la experiencia de trabajar con actores de tal calibre.
Un regalo del cielo. Ver esa gente delante y detrás de la cámara fue como ir al colegio de nuevo… E experiencia me marcó a nivel educativo más que nada, ver a los grandes de cerca por 5 meses es presenciar una master class diaria.

© Estar Vital. Autor: Marcos Romaní.
© Estar Vital. Autor: Marcos Romaní.

¿Qué expectativas tiene para su carrera, cómo le gustaría que se desarrollase?
Yo nunca intenté encasillarme en una cosa porque mi vida me mostró que eso no era bueno para mí. Así que tomo cada día como viene. Tengo ganas de grabar ese disco que sigue esperando en el cajón, de hacer una obra de Stephen Sondheim, de interpretar a algún personaje siniestro en una serie, de dirigir y de seguir escribiendo.

También ha dirigido varios cortometrajes y vídeos musicales, ¿supone una gran diferencia rodar unos y otros?
No, para mí todo es música. Inclusive en una escena, yo abordo el montaje y la dirección como una coreografía. Hay veces que uno se puede empecinar en hacer algo pero el ritmo y la musicalidad terminan siempre ganando – tanto en actuación como en todo lo demás.

El hecho de haber dirigido a otros, ¿le sirve como experiencia a la hora de trabajar con otros directores, le hace más fácil desarrollar su labor de actor?
Absolutamente. Dirigir a otros te da una visión más grande de lo que puedes hacer tú en tu interpretación, todo actor debería probar dirigir algo – como todo bailarín debería crear alguna coreografía…

Está claro que usted es una persona que desarrolla multitud de facetas, entre ellas la de pintor, háblenos un poco más de ello, ¿lo desarrolla como hobby o como algo semiprofesional?
Hasta mis 17 años iba a ser mi profesión de por vida, dibujada día y noche, tenía intención de ser un dibujante de Animación, pero todo eso acabó cuando hice Grease…

La voz es una de sus herramientas de trabajo, ¿la cuida de algún modo en especial?
Mucho. Me he dado cuenta con el tiempo que la voz es un ser viviente, hay que cuidarla como a un gato o a un perro. Si un día me paso de beber o de hablar más de la cuenta, al día siguiente lo noto en el canto – y si la cuido, me lo agradece.

Dado que también baila, ¿sigue alguna rutina de ejercicios, cuida su alimentación?
Trato de no comer hidratos después de las 7 de la tarde e intento comer mucha verdura, carne y nada de azúcar… Lo del ejercicio depende del momento. Ahora, al estar escribiendo, ensayando y rodando, he dejado un poco de lado el ejercicio, pero sé que la tensión me está quemando grasas seguro…

Los ritmos de los actores se pueden ver alterados por los horarios de rodaje, el estrés, etc. ¿De qué modo desconecta de la locura de su profesión?
Es difícil desconectar, si logro hacerlo es porque me he enganchado a algún episodio de “Happily Divorced”, “Breaking Bad” o “So You Think You Can Dance”… Si no, voy al Manzanares a pasear o sobre ruedas!

Acerca de Adriana de la Torre 13 Articles
Colaboradora de la revista Estar Vital, revista editada también por el Grupo TPI, y Vivesaludable.

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