“Hay que disfrutar con cada momento y buscar siempre el lado optimista”

© Arduino Vannucchi.
© Arduino Vannucchi.

La reconocida escritora Ángela Becerra acaba de publicar “Memorias de un sinvergüenza de siete suelas”, un relato que desmonta al Casanovas del siglo XXI y que indaga en el amor; causa de alegría, dolor y frustración.
Aterrizó en nuestro país por amor, y a día de hoy tiene una familia maravillosa que es el motor de su vida. Aparcó su profesión, publicidad, por su pasión por la palabra, cuidarla y trabajarla era y es su obsesión. Bella por fuera y por dentro la escritora colombiana ha querido compartir con nosotros las emociones más extremas, más dispares, aquellas que nos hacen enloquecer y a la vez crecer, madurar.

¿Por qué el amor como tema Ángela? ¿O mejor dicho, el amor frustrado?
El amor es el sentimiento por excelencia. A mí, personalmente, me seduce indagar en las entrañas del ser humano y en su fascinante complejidad. Cada sentimiento tiene su contrario. Y el amor tiene como contrapartida el odio y, muchas veces, la frustración. Esta historia se mueve en esos extremos; es una novela de altos contrastes, en ella no existen los grises. Amor y odio van unidos. “Memorias de un sinvergüenza de siete suelas” es un trío de pasiones llevadas al límite.

¿Es una novela con tintes autobiográficos o es solo ficción?
El embrión de esta novela parte de dos personajes. Un desconocido con el que tuve oportunidad de compartir mesa en un Carnaval de Venecia -que iba disfrazado de Casanova y que había perdido su identidad y tomado íntegramente la del veneciano-, y con su magistral interpretación acabó seduciéndonos a quienes le escuchábamos. Y un hombre que parecía un ser íntegro y descubrí que en simultáneo seducía a siete mujeres, sin sentir ningún tipo de remordimiento. A partir de allí, dibujé a Francisco Valiente. Luego, las noticias por las que desde hace un tiempo desfilan corruptos y sinvergüenzas que esperan ser juzgados acabó de perfilar el personaje. Evidentemente, la historia es absoluta ficción.

¿Querías desmontar la figura del Casanova del siglo XXI? ¿Es una venganza contra este tipo de personajes?
En cierta forma, sí. Hombres que acaban utilizando a las mujeres para alimentar su ego enfermo. También es una denuncia a la hipocresía, a la doble moral y a la falta de escrúpulos de ciertos sectores de la sociedad. Una reflexión sobre la cobardía, el miedo y la frustración, sentimientos que están presentes en los seres humanos y que muchas veces les llevan a vivir vidas vacías, sin sentido, y les convierten en personas amargadas y, obviamente, desgraciadas.

La figura de Casanova siempre es representada por un hombre, ¿Crees que cada vez existen más mujeres Casanovas? ¿Es esto bueno o malo para nosotras?
Imagino que tu pregunta se refiere a una parte de la personalidad del protagonista, la de coleccionista de mujeres. En psiquiatría existe una enfermedad denominada “donjuanismo”. Es una patología que la sufren muchos hombres y también, aunque se hable poco, muchas mujeres, y para tratar de combatirla empiezan a existir centros de desintoxicación. Quienes la sufren no pueden frenar las ansias que les llevan a seducir compulsivamente. Este tipo de personas cifran su máxima excitación en el reto de la conquista. Algo que se desinfla tan pronto lo consiguen y por ello se vuelven voraces e insaciables. Quien la padece no suele identificarla como una enfermedad, sino más bien como un divertimento. Pero aquel comportamiento actúa como una droga, y como droga que es resulta tremendamente adictiva. No creo que esto sea bueno para nadie. Ninguna enfermedad es buena.

Aprovechando esta historia hablas de distintos tipos de amor, y distintos tipos de relaciones, y distintos tipos de hombres y mujeres, pero los llevas todos a un extremo, ¿Por qué?
Quizá porque en los extremos es donde mejor quedan reflejadas las grandes equivocaciones. Es una manera de enseñar hasta donde se puede llegar cuando no existe una verdadera coherencia entre lo que se siente y lo que se manifiesta. Y muchos seres humanos actúan no por lo que sienten sino por lo que quieren aparentar. A veces se cree que en la apariencia está el camino más fácil y es justo todo lo contrario.

Este libro lo podías haber escrito antes, o es fruto de tu experiencia, de la sabiduría acumulada de la vida y de la escritura.
Cada historia tiene su momento. No suelo planificar racionalmente lo que escribo. Si algo maravilloso tiene la palabra es la LIBERTAD, así, con mayúsculas. Esta historia me llegó limpia y libre, me fecundó y la gesté con furia y pasión. Sin duda la escritura requiere de una alta dosis de observación, madurez y experiencia. Pero, lo más importante, es que la historia que vas a contar la sientas en las entrañas antes de plasmarla. Y está la he sentido hasta el fondo.

Las emociones más dispares surgen en esta novela, comentas que pretendes denunciar la doble moral y la falta de escrúpulos que impera en la sociedad, ¿por qué? ¿Cuál es la alternativa?
Creo en los libros que, una vez los has leído, dejan un poso de reflexión. Algo que te invita a hacer una toma de conciencia. Esta novela muestra una sociedad que se mueve en los “falsos positivos”. Todos parecen contentos con sus vidas, enseñando una imagen idílica de cara a los demás, como cuando nos miramos rápidamente al espejo antes de salir a una reunión, y el te devuelve tu rostro en la que todo aparenta estar bien. Una casa que parece limpia pero en la que, si se mira debajo de la alfombra, escondida se encuentra toda la basura. La honestidad con nosotros mismos está en no engañarnos; en ponernos delante del espejo y ser concientes de nuestras miserias y carencias para tratar de corregirlas y suplirlas.

¿Cuándo le llegaron las ganas de escribir historias, y por qué? ¿Es terapéutico, un modo de vivir, una necesidad o una vía de escape?
Para mí escribir es casi como respirar. Amo perdidamente la palabra, ese océano infinito de posibilidades. Verbos, sustantivos, adjetivos están ahí, esperando que los toques, mezcles, amases y hornees. Necesito crear historias, dejar a la imaginación en libertad para vivir muchas vidas. La literatura me da eso: la posibilidad de ser muchas personas y de meterme en la piel de seres muy diferentes. Me sirve para exorcizar demonios, denunciar, y sobre todo para soñar.

Eres la escritora colombiana que más vende en este país después de García Márquez, ¿esto es una gran responsabilidad?
A Gabo lo he admirado toda la vida y siento por él un profundo respeto. Es un orgullo para mí saber que los lectores sienten tanto mis libros, ya que cuando un escritor publica también lo hace porque quiere ir al público y a través de la palabra conectar con él. En cuanto a la responsabilidad, para mí el gran compromiso del escritor debe ser escribir bien. Jamás publicar algo de lo que no se sienta satisfecho.

© Arduino Vannucchi.
© Arduino Vannucchi.

¿Cómo cuida Ángela su cuerpo y su alma?
Soy de las que creo en“mens sana in corpore sano”. Tengo la suerte de vivir a las afueras de Barcelona en medio del bosque de Collserola y cada día, cuando el bosque está despertando, corro por entre sus pinos 7 kilómetros. Es una delicia sentir los pájaros, la humedad verde en el aire. He descubierto una silenciosa explanada, con un enorme cedro en su centro y al acabar la carrera, bajo él, realizo yoga y finalizo con 11 minutos de meditación. Me sirve para sentir la respiración y conectar con mi cuerpo… para observarme. Me renueva.

¿Y cómo cuidas a los tuyos, a tu familia?
Es muy importante tratar de provocar ratos agradables; de que los problemas no se conviertan en lo único a compartir. Buscar reír y disfrutar de las cosas sencillas de la vida. No olvidarnos de sentir. A veces, cuando voy por la calle y paso por delante de una panadería, el olor a pan recién hecho me produce una alegría inmensa. Esos placeres tan sutiles te sirven para no olvidar que haces parte de la vida. En el caso de mi familia, las comidas suelen ser momentos que sirven para unirnos. Me encanta cocinar y creo que se me da bien (por lo menos es lo que ellos dicen). Me gusta la dieta mediterránea. Los ingredientes frescos y poco elaborados. Pescados, verduras, frutas… En eso todos estamos de acuerdo.

Cómo haces para estar tan en forma, ¿Genética o trabajo duro?
Por un lado tengo la suerte de haber heredado la genética de mi madre. Parecía más joven de lo que era. Pero, creo que otra cosa importante es amar lo que haces. Disfrutar con cada momento y buscar siempre el lado optimista. Soy muy de ver el vaso “medio lleno”, en lugar de “medio vacío”.

Echas de menos tu tierra, ¿Que has exportado de tus orígenes, de tu país, de tu cultura…?
Yo a Colombia la llevo dentro. Suelo ir una o dos veces al año y cuando estoy allá me gozo todo lo que tiene. Su gente, sus comidas, sus paisajes… estoy al cien por cien en ese lugar. Cuando regreso, hago lo mismo. Vivo este, mi segundo y también muy querido país, con todo lo que tiene. Lo importante es vivir el aquí y el ahora, estar y sentir el presente, y aparcar añoranzas que lastran.

Procedes de una familia numerosa, eso marca, ¿te convierte en una persona más generosa?
Cuando vienes de una familia numerosa aprendes a compartir y a ser más conciliador. A respetar diferencias para poder convivir. Somos siete hermanos, muy diferentes pero unidos por los mismos valores. Lo de las familias numerosas ya ha pasado a ser cosa del pasado y es una pena.

Intentas transmitir a los tuyos hábitos saludables ¿de qué manera?
Lo importante es que cada uno tomemos conciencia de que el cuerpo con el que nacemos es único y que si no se le cuida como si fuera un bien preciado al final este se encarga de pasarte factura. Todos los abusos son malos. El equilibrio es la base fundamental del sentirse bien. Al cuerpo hay que escucharlo porque siempre nos habla, lo que pasa es que a veces hacemos oídos sordos.

Cada vez está todo más adulterado la alimentación, la vida, las emociones… ¿cómo combates esta realidad?
Desafortunadamente debemos convivir con ella, sin embargo, es importante no olvidar que hay formas saludables de vivir. Debemos entender que somos naturaleza, y en nosotros está la luz y la oscuridad. Reconocer los sentimientos que nos hacen daño y deshacernos de ellos cuanto antes; la rabia, la frustración, el resentimiento aunque se sienten hay que transformarlos. El ejercicio físico ayuda mucho a limpiarnos por dentro. Practicar la compasión, la comprensión, el amor y la alegría limpian y también sanan.

El estrés, las prisas, no son buenos aliados para la salud ¿cómo los evitas? ¿Cómo es tu día a día?
Soy una persona metódica. Me gusta seguir una rutina diaria, me sirve para sentirme bien. Tras mi ejercicio de la mañana, me ducho y desayuno mucha fruta. Bajo a Barcelona donde tengo mi estudio y empiezo a escribir, y hasta que no me siento satisfecha con lo que he escrito no me levanto de la silla. Necesito de la soledad y del silencio para poder crear.
En la tarde salgo a caminar por el barrio -está en una zona donde se mezclan jóvenes y ancianos, gentes de todas las nacionalidades-, me fascina observar, más que un pasatiempo, es mi fuente de inspiración; la calle me regala historias y vida. Siempre la realidad supera a la ficción. Es mi momento de cazar personajes. Luego, busco cada día el momento de compartir con mi familia. Realmente mi día no tiene nada de especial; sencillamente trato de vivir a conciencia cada instante.

¿Qué consejos le darías a nuestros lectores/as para que vivan mejor su vida?
La coherencia es muy importante. Vivir en consonancia con uno mismo. No violentar el cuerpo ni forzarlo. Crear una rutina que no se parezca a la de nadie, sino la que te pida tu propia naturaleza. Si te gusta caminar, camina. Darle tiempo al descanso, que no necesariamente tiene que ser el quedarse sin hacer nada. Cada noche (no te lleva más de diez minutos) observar cómo ha sido tu día, buscando potenciar lo bueno que te pasó y minimizar lo malo. Mirarte desde fuera, como si no fueras tú, y darte cuenta de qué cosas puedes mejorar y cuales han sido un lastre para tratar de no repetir o corregir. A mi me sirve para limpiarme y empezar el día siguiente con energía. A veces buscamos culpar a los demás de lo que no nos sale bien, pero si tú cambias de actitud frente a esas cosas, te das cuenta de que lo que está a tu alrededor puede cambiar.

Acerca de Teresa Ortega 42 Articles
Teresa Ortega es colaboradora de la revista Estar Vital, editada también por el Grupo TPI, entrevistando los personajes de portada de la revista, que también replicamos en Vivesaludable.

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