“Con mis canciones intento apagar mis propios fuegos”

© Warner Music.
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David DeMaría se desnuda en su décimo y nuevo álbum “Otras vidas” para mostrarnos a su verdadero yo. Un hombre nuevo, renacido, que se ha fortalecido con los obstáculos.
Heredó de su padre la habilidad de apagar fuegos, los fuegos propios y los ajenos. Melodías que curaban el alma de los decepcionados. Desde pequeño se demostró a si mismo que su arte era escribir y cantar con ese acento del sur que lleva tatuado en su piel. Hoy mira atrás y rescata sus otras vidas, las que le han mostrado el camino, las que le han hecho crecer y ser quién es.

Todos vamos construyendo vidas con el paso del tiempo, ¿cuáles son las tuyas?
Desde muy joven he estado muy vinculado a mi carrera artística y desde ese momento decidí apostar todas mis ilusiones a la composición y a emprender una carrera en solitario. Yo empecé en un grupo en el Instituto en el que uno tocaba la batería, otro tocaba la guitarra y yo componía y cantaba las canciones. Le debo mucho a cada una de las vidas que han pasado por mí, porque me ha hecho aprender de mis errores y enriquecerme. Y en este nuevo álbum le digo adiós a las vidas de un pasado reciente de las que he aprendido y emprendo una nueva aventura, afrontando mi nueva vida con otras referencias.

¿Este cambio se debe a algo en concreto?
Hay un aspecto muy determinante, es el primer álbum en el que trabajo sin la producción de Pablo Pinilla con el que estuve los nueve discos anteriores. Este es mi décimo álbum y es el disco en el que tomo las riendas sin estar condicionado, mediatizado o asesorado por la mirada de un productor, que quieras o no, te lleva a su terreno, tanto en lo profesional como en lo personal.

“Otras vidas”, título de tu álbum, ¿son las tuyas propias, o las de otros…?
Todos formamos parte de la construcción de otras vidas, vamos viviendo nuestra vida propia y también vamos desarrollando matices de otras vidas que pasan por la tuya.

¿Tus canciones son autobiográficas o prefieres ponerte en la piel de otros a la hora de escribir?
El autor siempre juega con la ventaja de poder contar una historia como mero espectador o ser el protagonista. Es un disco en el que me desnudo más que nunca y soy muy honesto con todo lo que me ha ocurrido. He conocido lo qué es tocar fondo y el desequilibrio emocional que acarrea llevar una vida tan intensa y a la vez con tan poco tiempo para valorar lo que has conseguido, porque ya estás pensando en otro proyecto. He tenido una época muy alocada. Y he llegado a un punto, con 37 años, en el que he aprendido a no seguir el ejemplo de grandes referentes en lo musical, pero que no lo son en lo personal y en aspectos de salud.

¿Qué se siente cuándo se ha bajado al infierno?, ¿qué has aprendido de esa etapa?
He aprendido a elegir las escaleras hacía otro lugar, llámalo conciencia en calma. Y a no volver a cometer los mismos errores. Y me siento muy tranquilo porque los pasos que ha dado mi vida siempre lo he hecho intentando no dañar a nadie y no aprovecharme de nadie. Y, en cambio, hay gente de la que me ha rodeado que no podría decir lo mismo respecto a mí.

Tu música es tu terapia, tu consuelo. ¿te salva o a veces te ahoga?
Es mi salvación, es mi desahogo, es mi ventana de expresión al dolor… y cuando escribo o canto vuelvo a revivir la sensación del porqué lo escribí.

Siempre el amor, ¿por qué? ¿es tu única fuente de inspiración?
La búsqueda del mismo me ha hecho perder a veces la ilusión de que pudiera existir. Y el misterio de la convivencia es lo que a mí me lleva a componer. Últimamente cuando me pongo ante un papel en blanco lo que surge es intentar descifrar ese misterio del porqué las personas no nos acoplamos de una manera más sencilla y dejamos los orgullos aparcados en doble fila. Y sí el denominador común de todo poeta es el amor, es el único motivo por el cual seguimos viviendo, respirando… Si no amamos, al menos a nosotros mismos, seremos infelices nosotros y los que nos rodean…

¿Cuál es tu Atlántida, cuál es tu refugio?
Las orillas de Cádiz, cuando no estoy en Madrid, vivo ahí, entre pinares, muy cerquita de la isla de Sancti Petri. Y este disco lo he escrito con la energía del estrecho de Gibraltar, Coto Doñana y la isla de Sancti Petri, en la que se han encontrado vestigios de una antigua civilización donde se vivía en armonía. Y mi Atlantida la sigo encontrando con mi perro y con mi familia en las orillas de Cádiz.

Has crecido rodeado de aplausos, adulaciones… ¿Quién hace que tengas los pies en el suelo?
La que me parió, principalmente… Mi madre sigue creyendo en mi mirada, en mi verdad y eso es lo que más confianza me da como persona y como músico. Y por suerte tengo un padre que se ha jugado la vida en su trabajo, porque ha sido bombero hasta el año pasado que se jubiló. Así que quién me pone los pies en la tierra son mis padres, la inocencia de mis sobrinos… Y hoy, además, pienso que estoy con la mujer adecuada, una persona adulta que se vale por sí misma y que me ha ayudado a recolocar mi desorden.

Desde pequeño te sentías mejor expresándote con la palabra escrita, ¿miedo o vergüenza?

© Warner Music.
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Timidez y miedo al que dirán. Yo he nacido en una tierra muy autocrítica, con tanta esencia, tanta verdad, tanta raíz artística que a mí no me hizo falta venir a Madrid para saber si valía para la música. Naciendo donde nací, o superaba la prueba de mi propio barrio o de mi propia ciudad, o no hubiera tenido nunca fuerza para venirme a Madrid.

En estas canciones, en este disco se vislumbra una madurez musical y personal, ¿ha crecido David DeMaría?
Sí. En mi vida personal soy una persona adaptada a su tiempo con un carácter y un talante más de frivolidad. Pero, sin embargo, cuando me desnudo con mi guitarra y con el papel en blanco siempre saco al Peter Pan que llevo dentro. Y éste es el disco en el que no he tenido ningún impedimento en decir: “que he cometido errores hasta enloquecer y que he caído en las mismas trampas una y otra vez”. Y, que incluso, he permitido al propio tiempo ser testigo de todas mis dudas y de mis pasos mal dados. Y siendo un cantautor romántico que todo el mundo conoce por “Preciosa mía” en este trabajo he sido valiente. Ya que en vez de jugar a disfrazar mis vivencias, a maquillarlas, he sido honesto.

¿De qué manera tu infancia, tus padres, tus vivencias… han marcado quién eres?
Me he criado en una tierra con unas tradiciones muy marcadas, independientemente de que viviéramos en una libertad de pensamiento de la que me siento discípulo. Mis padres me han criado en un ambiente de amor y nunca me han impuesto que tenía que ser dentista o abogado, o que tenía que estudiar, al contrario me han dejado que me desarrollase, en mi adolescencia y en mi madurez, bajo la educación del amor y de no hacerle al prójimo aquello que tú no quieres para ti mismo. Y eso marca muchísimo a la hora de ser escritor.

¿Qué recuerdas de esa época? ¿Qué valores te transmitieron los tuyos, los más cercanos que formen parte de tu sello de identidad?
Recuerdo las navidades, a mi abuela Isabel, que en paz descanse, que la llevo tatuada, que era la matriarca de la familia, ella tuvo siete hijos que multiplicado por todos mis primos, hacía que nuestras fiestas navideñas fueran autenticas reuniones de buena energía. Ella era la que hacía que todos nos uniésemos y fue ahí donde por primera vez al cantar los villancicos pensé esto de cantar me gusta. Tengo recuerdos muy bonitos de la infancia.

Tu padre salvaba vidas, apagaba fuegos… ¿haces tú lo mismo con tus canciones?
Yo he sido más egocéntrico, porque con mis canciones intento apagar mis propios fuegos, por eso admiro tanto a mi padre. Saber que tienes un padre que es capaz de entregar su vida por la de otra persona me hizo tener desde muy pequeño una sensibilidad especial. Veía a mi madre sufrir cuando el salía a un salvamento, yo era el niño que observaba y que me creaba la película en mi cabeza, y por supuesto siempre quise ser bombero, aunque al final me convertí en un bombero de melodías.

¿Cómo cuidas tu alma?
A veces le he dado la espalda a mi propia alma, he llegado a descuidarla demasiado y últimamente la estoy cuidando, estoy intentando luchar contra mi propio carácter contra esa fuerza que puedo mostrar en el escenario pero que cuando la llevas a un terreno que no es el idóneo puede causar mucho daño al prójimo y a ti mismo. Y estoy aprendiendo a cuidarla con la meditación, con la alimentación, y con el orden del sistema nervioso y el sistema digestivo que he tenido muy desordenado en la última década. El encuentro con el papel en blanco y con la guitarra es lo que acaba ordenando mi desequilibrio, y el amor.

¿Y cómo consigues estar en forma?
Soy incapaz de estar un mes entero sin hacer ejercicio, tengo esa fuerza de voluntad interna de ir al gimnasio, o de correr, o de hacer deporte. El deporte y la alimentación son vitales para ordenar el metabolismo.

¿De qué alimentos no puedes prescindir?
Me gusta demasiado el dulce, el cuerpo me pide mucha azúcar, pero me gusta mucho la fruta y las verduras y estoy desarrollando mis papilas gustativas hacia un equilibrio alimenticio que no he tenido. Cuando estás diez años de gira por todo el país, a veces confundes los desayunos con las comidas y no existen las cenas porque a esa hora estás montando el escenario. Y, ahora, sí que estoy aprendiendo a disfrutar de mi carrera artística haciendo una vida normal, algo que he descuidado en otras ocasiones.

Un día en la rutina de David DeMaría…
Mi día soñado es el que no tengo nada que hacer como David DeMaría y sigo intentando descifrar el enigma y la convivencia entre la persona y el artista, la retina de David DeMaría está a veces más preocupada por dar la imagen que esperan de él que de ser él mismo y eso me lleva a confundirme. Espero que en este disco se empiece a notar que soy solo uno.

Anhelos, sueños, proyectos de futuro…
Profesionalmente mi proyecto próximo es firmar discos mañana y seguir convenciendo al público que cree en mis canciones. Y, a nivel personal, quiero ser papá.

Acerca de Adriana de la Torre 14 Articles
Colaboradora de la revista Estar Vital, revista editada también por el Grupo TPI, y Vivesaludable.

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