“La capacidad de la radiación ultravioleta de dañar el ADN de cualquier célula que se encuentre en su camino es mayor de lo que nos podemos imaginar”

foto-Dra.-Virginia-Sánchez-(2)Evitad los largos ratos al sol, sobre todo en las horas de máxima intensidad solar, entre las doce del mediodía y las cuatro de la tarde. Esta es una de las principales advertencias de la doctora Virginia Sánchez García, dermatóloga del Hospital HM Universitario Sanchinarro. Esta reconocida dermatóloga avisa de que “ningún filtro, por alto que sea, nos protege del sol de forma total. Lo máximo que se ha conseguido, hasta la fecha, es una protección del 90% del espectro de radiación solar”. Por lo tanto, sol sí, pero en su justa medida para que resulte saludable y placentero.

¿Hay algún bronceado que se considere saludable?
Sí. El bronceado obtenido de forma gradual, fuera de las horas fuertes de sol (12 a 17h) y sin quemaduras solares previas, es saludable en personas de piel morena (fototipos altos o tipo III, IV y V). La melanina es un protector natural de la piel frente a los efectos nocivos que produce en el cuerpo el exceso de radiación ultravioleta como: disminución de las defensas, oxidación celular, cáncer de piel, etc.

¿En qué medida las cremas protegen todo el espectro de la radiación ultravioleta?
Ningún filtro, por alto que sea, nos protege del sol de forma total. Lo máximo que se ha conseguido es una protección del 90 % del espectro de radiación solar. Cuando adquirimos un filtro solar debemos observar que el factor de protección solar (FPS) sea activo frente a la radiación ultravioleta (RUV) de tipo A (UVA) y de tipo B (UVB). Cada una de estas RUV produce un daño diferente sobre la piel y sobre la inmunidad celular. La radiación UVB (RUVB) es absorbida casi por completo en la epidermis y produce un daño agudo sobre la piel que se manifiesta como una quemadura solar “visible” (piel roja y dolorosa). Por otro lado, la radiación UVA (RUVA) es capaz de alcanzar regiones más profundas de la piel, como la dermis, e incluso afectar a las células sanguíneas circulantes. La capacidad de la RUV de dañar el ADN de cualquier célula que se encuentre en su camino es mayor de lo que nos podemos imaginar.
Como curiosidad, los cristales del coche y la ropa suelen proteger bien frente a la RUVB y por eso no es frecuente “quemarse con el sol” en estas situaciones. Sin embargo, no filtran la RUVA y, por lo tanto, se producen daños en las células de nuestro cuerpo sin que nos demos cuenta, produciendo a la larga el envejecimiento de la piel así como el cáncer cutáneo

¿En general, qué factor de protección recomienda? ¿Es verdad que a partir de un factor 15 las diferencias son mínimas y que a mayor protección a partir de aquí, equivale, sobre todo, a menor pigmentación?
Teniendo en cuenta las últimas recomendaciones de la Unión Europea para los filtros solares, la protección de estos frente a La RUVA debe ser como mínimo un tercio que para la RUVB. Por ejemplo, un filtro de 60 FPS debería ofrecer una protección de 60 para el UVB y, al menos, un 20 para el UVA. Por lo tanto, nuestra recomendación será siempre utilizar un filtro solar de 50+, que posee en su composición una mayor cantidad y calidad de principios activos reflectantes y absorbentes de la RUV. En la actualidad los filtros de 50+ poseen una cosmética extraordinaria, no brillan ni dan grasa. Los hay incluso en forma de gel, espray, aceite, emulsión… Ya no hay excusas para no usar un buen filtro solar.
En las épocas de invierno, si no hay una exposición solar intensa, es suficiente con utilizar un SPF de 20 o incluso ningún filtro si la persona posee un fototipo de III o más (piel morena).
La capacidad de una piel para ponerse morena no la da la intensidad de la exposición solar sino la genética propia de cada persona. Las personas de fototipo I y II (pelirrojos y rubios claros) por mucho que se expongan al sol, nunca podrán broncearse ya que no poseen melanina. Las personas de fototipo III o más, podrán broncearse de forma saludable siempre que lo hagan sin pasar previamente por una quemadura solar (piel roja).
Recomendamos que nadie se exponga al sol en verano en las horas de máxima intensidad de RUV; es decir, de 12 a 16 horas.

¿Se pueden utilizar productos del verano anterior?
En el etiquetado de los productos cosméticos se puede leer cuántos meses después de su apertura pueden utilizarse de forma segura. Esto viene detallado con un símbolo de tarro abierto junto a una cifra como 12M o 24M. En cualquier caso, evidentemente si han estado sometidos a temperaturas altas, o bien se observa de forma clara un cambio en el color o textura de la crema debemos dudar de su eficacia.

La intensidad de la radiación ultravioleta se incrementa con la altura, pero ¿es más peligrosa en las zonas de montaña que en la playa, o es lo contrario?
Es necesario conocer el índice ultravioleta (UVI), que mide la intensidad de la RUV que alcanza la Tierra. Cuando el UVI es de 3 o más es necesario utilizar medidas protectoras como filtros solares tópicos, sombreros, ropa, gafas de sol, etc.
Este índice depende de diversos factores como latitud, hora del día, época del año, altitud y otros. El mejor método para conocerlo de forma exacta es informarse previamente en la AEMET (http://www.aemet.es/es/eltiempo/prediccion/radiacionuv/ayuda) y en la OMS (www.who.int.uv).

E l sol aporta beneficios a nuestra salud, pero ¿cuál es el tiempo de exposición necesario para mantener un metabolismo adecuado del calcio y de la vitamina D?
Las personas de piel clara absorben rápidamente la luz solar ya que no poseen melanina (bronceado) que les proteja, por lo que éstas necesitan poco tiempo de exposición solar para fabricar la vitamina D necesaria (15-20 min puede ser suficiente). Las personas de piel oscura necesitan mayor tiempo de exposición para absorber la misma cantidad de radiación. Sin embargo, todos ellos deben evitar la exposición solar en las horas de mayor UVI.

La incidencia de cáncer de piel por exposición solar continúa aumentando cada año. ¿Existe en España una deficiente educación dermatológica?
En países como Australia, donde la educación sobre la prevención del cáncer de piel comenzó hace muchos años, la incidencia de melanoma y su mortalidad en jóvenes está empezando a disminuir. Sin embargo en Europa y EEUU sigue aumentando la incidencia así como la mortalidad por melanoma. Tenemos un largo camino por recorrer en asuntos de concienciación de la sociedad.
Desde la Academia Española de Dermatología (AEDV) se realizan anualmente distintas campañas en las que los dermatólogos españoles realizan revisiones de screening gratuitas a la población. Existen diversas páginas web donde informarse sobre esto: www.euromelanoma.org y www.euromelanoma.aedv.es

¿En qué partes del cuerpo aparecen melanomas con más frecuencia?
La cabeza, la espalda o la cara anterior de las piernas, sobre todo en mujeres. Aunque lo cierto es que el melanoma puede aparecer en cualquier parte del cuerpo. La protección solar debe ser global con filtros solares tópicos, ropa, sombreros y gafas de sol.

Si la detección es precoz y el melanoma se cura, ¿qué precauciones debe seguir el paciente? ¿En qué medida debe evitar la exposición al sol?
Aunque es cierto que los cinco primeros años tras un diagnóstico de melanoma existe mayor riesgo de desarrollar un segundo melanoma, las precauciones a seguir respecto al sol son las mismas que hemos estado explicando de forma general para prevenir cualquier cáncer de piel, tenga antecedentes el paciente o no.

Las mujeres embarazadas ¿qué medidas deben tomar además de las habituales? ¿Y las personas con vitíligo?
Las mujeres embarazadas deben tomar exactamente las mismas medidas que la población normal. Las zonas afectadas de vitíligo carecen de melanina y, por tanto de protección natural, frente al sol. Es bueno que se expongan al sol sin filtro solar en horas de poca intensidad pero deben protegerse de la quemadura solar, principalmente al mediodía.

¿Qué son los fotoprotectores orales? ¿En qué casos los recomienda?
En los últimos tiempos, se han publicado numerosos estudios que demuestran la efectividad de algunas sustancias que, aportadas de forma oral, protegen nuestras células frente al daño de la RUV. Están abiertas múltiples investigaciones a este respecto, por lo que estimamos que en los próximos años se conseguirán importantes avances en la fotoprotección oral. Los recomiendo abiertamente en casos de exposiciones solares intensas debidas a la profesión o deportes y en fototipos I y II.

Acerca de Marisa Sardina 269 Articles
Redactora y Responsable de cierre de edición de Vive Saludable.

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