Las múltiples ventajas de un sueño placentero

Uno de los problemas más comunes que tienen los padres cuando los niños son pequeños es su rebeldía para irse a la cama. Las horas de sueño son muy importantes para que crezcan y se desarrollen adecuadamente, son momentos en los que se segrega la mielinización del cerebro durante los primeros meses de vida, así como el momento en que se segrega la hormona de crecimiento y se produuce la restaruación a nivel físico y la consolidación de la memoria. Lo normal es que el recién nacido duerma alrededor de 16 y 18 horas (no seguidas); desde los 4 meses hasta el año, entre 14 y 15 horas; y, más adelante, se va reduciendo progresivamente hasta las 10-11 horas en un niño de cuatro años.

En España casi el 70% de los niños españoles menores de 3 años se despiertan al menos una vez durante la noche, mientras que un 40% de los niños se despiertan dos o más veces. Los niños españoles son de los más trasnochadores, ya que se van a la cama a partir de las 21.30 h. Los problemas de sueño no afectan solo a la noche, generan alteraciones en el comportamiento y el aprendizaje, incluso afecta a la vida personal de la familia.

Actual Bebé pregunta a las fisioterapeutas Paula Gómez y Celia López sobre los trastornos del sueño para orientar a los padres sobre las pautas que deben seguir para que sus hijos duerman todo lo que necesitan.

1. ¿Cuáles son los factores que influyen en la mala conciliación del sueño del bebé?

Los factores más influyentes son los problemas respiratorios y médicos. También influye un ambiente poco limpio, muy seco y que el  niño haya estado realizando mucha actividad antes de dormir. A menudo, muchos papás piensan que si el niño se cansa mucho dormirá mejor, pero no es así.

2. ¿Qué consecuencias puede tener el déficit de sueño en la salud del bebé?

Un bebé que no descansa lo suficiente se va a mostrar más irritable, no mantendrá la misma capacidad de atención y tendrá, por tanto, menor capacidad de aprendizaje. También puede verse afectado el apetito y su estado de ánimo. En niños más mayores puede observarse la tendencia a una mayor hiperactividad.

3. ¿Es necesaria la presencia de los padres hasta que el bebé se duerma?

Por supuesto que no, todo lo contrario, dado que así favorecemos la adquisición de malos hábitos para que le niño se duerma. El niño tiene que aprender a dormirse solo desde el momento en que nace. Es gracioso que cuando unos padres se enfrentan a la hora de dar de comer al niño tengan claro que debe hacerlo solito desde una silla y sentado a la mesa. Sin embargo, a la hora de dormir esta idea tan clara no lo es ocurriéndosele a los padres ideas muy creativas y que no son necesarias para conseguir dormir a su  hijo, en lugar de acostarle en la cama y dejarle dormir.

4. ¿Qué importancia tiene la siesta en niños de corta edad?

Es importante por su efecto reparador a nivel físico y para que se afiancen los aprendizajes que han tenido durante las horas anteriores a la siesta. El niño realiza diferentes siestas a lo largo del día: la después del desayuno, que se retira cuando cumple el primer año, y la de después de comer, que lo ideal sería que mantuviera hasta los cuatro años.

5. La obesidad infantil parece una enfermedad de moda en el siglo XXI ¿Hasta que punto puede afectar un sueño insuficiente para su posible desarollo?

La Universidad de Bristol ha publicado un estudio donde se ha observado que la falta de sueño favorece una mayor csecreción de una hormona responsable de regular el apetito observándose que el niño que duerme menos la tiene en mayor cantidad. También favorece un círculo vicioso: el niño está cansado, hace menor actividad física, come más…

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