Las infecciones respiratorias y sanguíneas son las más frecuentes

Hoy finaliza el I Curso Intensivo para Residentes de Cuidados Intensivos Pediátricos, cuyo principal objetivo ha sido “actualizar los conocimientos sobre el abordaje de las posibles infecciones que pueden aparecer en las Unidades de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIPs), teniendo en cuenta que los antibióticos son los medicamentos que más se utilizan allí”, señala el doctor Juan Casado, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Intensivos Pediátricos (SECIP) y director del curso.

Organizado por la SECIP, en colaboración con AstraZeneca, el curso también ha servido de “punto de encuentro para los futuros especialistas en la materia, que han discutido aspectos docentes, profesionales y de investigación”, explica el experto. La metodología docente es de carácter interactivo, e “inserta la teoría en la práctica”. Así, se han discutido diferentes casos clínicos reales procedentes de las diferentes UCIPs de España, tanto de niños que traen las infecciones de fuera como de aquellos otros que las adquieren en el hospital.

Las infecciones nosocomiales más frecuentes en las UCIPs son las respiratorias, como la neumonía asociada con el respirador, y las sanguíneas, entre las que destaca la sepsis por catéteres. A este respecto, el porcentaje de niños que contraen alguna infección de este tipo es muy elevado, y varía en función del tipo de UCIP: “No es lo mismo una unidad quirúrgica que una médica, por ejemplo”, explica el doctor Casado. Este problema sanitario requiere la adopción de medidas específicas.

Los protocolos que se utilizan para la colocación de las vías venosas con la máxima esterilización posible incluyen medidas antisépticas variadas: desde la povidona yodada hasta la clorexidina. Por su parte, “para prevenir la aparición de infecciones respiratorias, que suelen estar asociadas a la ventilación mecánica, hay que mantener el respirador el menor tiempo posible, aspirar las secreciones pulmonares con sistema cerrado y poner a los pacientes semisentados para que el jugo gástrico no acceda a la vía respiratoria”.

Meronem (meropenem), antibiótico de la familia de los carbapenémicos, ocupa un lugar relevante en el arsenal terapéutico del que dispone el médico. Se utiliza mucho en las UCIPs porque cubre un amplio espectro de bacterias. Según el doctor Casado, “es un fármaco bien tolerado y cumple un papel muy importante en el tratamiento de los individuos con sepsis grave o con patología abdominal, además de ser muy útil en pacientes con neutropenia (disminución aguda o crónica de granulocitos de la sangre)”.

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