En busca del swing perfecto

Disfrutar de la naturaleza y sentir el aire y el sol en la cara mientras que se realiza ejercicio físico son algunos de los atractivos que la jugadora profesional de golf, Marina Arruti, encuentra en este deporte y que, en los últimos años, se ha convertido en la afición y pasión de miles de mujeres.

El entretenido juego del golf, al que cada vez más gente se engancha, nació en las costas escocesas hace varios siglos y consiste en intentar dar con un palo el menor número de golpes posibles a una bola para meterla en un hoyo situado en mitad del campo. A partir de ahí las cosas se complican, ya que desde donde se empieza a jugar hasta el hoyo donde debe entrar la bola hay una distancia mínima de doscientos metros además de obstáculos como árboles, estanques o bancos de tierra.

A pesar de estas dificultades, quienes deseen iniciarse en tan sano deporte, no deben echarse atrás si consideran que su puntería es pésima, ya que según Arruti, profesional del golf desde el año 1995, ser la mejor en este juego es cuestión “de muchas horas de entrenamiento y de constancia”. De hecho, esta deportista, nacida en San Sebastián y que ocupa uno de los puestos más destacados en el ranking del golf femenino español, entrena seis horas diarias los siete días de la semana, de las cuales dedica varias a nadar y a realizar ejercicios en el gimnasio.

En opinión de esta profesional, que ha convertido el dar bolas y ganar torneos en su trabajo cotidiano, “no hay que ser una superdotada ni una atleta impresionante para aprender a jugar” sino que basta con dedicarle tiempo y ganas. Además, para Arruti, quien comenzó a jugar a los cuatro años y que ha ganado numerosos premios nacionales e internacionales, el golf es un deporte con el que no sólo se hace ejercicio físico, sino que también es una forma diferente de “disfrutar de la naturaleza y de relajarse paseando por el campo”.

Quienes decidan iniciarse en este deporte también deben de saber que, para jugar y salir al campo, es necesario tener una licencia federativa. Este trámite legal lo realizan las federaciones territoriales y dota al jugador de un seguro que cubre la responsabilidad civil y los accidentes que se produzcan durante la práctica del golf en un campo debidamente homologado. Un requisito adicional para jugar en ciertos campos y poder competir en torneos es tener un handicap determinado, es decir, un reconocimiento de la federación de que se tiene un cierto nivel de golf por muy bajo que este sea.

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