Pádel, un deporte con grandes beneficios psicológicos

Teresa Navarro, jugadora del equipo StarVie.

Hoy en día, en España más de 4 millones de personas practican pádel. La mayoría se acerca a él para pasar un rato agradable entre amigos o para quemar unas cuentas calorías. Muchos saben que este deporte, al ser una actividad aeróbica que favorece la quema de grasas, cuenta con numerosos beneficios a nivel físico. Pero lo que la mayoría desconoce es que el pádel genera asimismo un notable bienestar psicológico. Por ello, en una sociedad en la que impera el estrés generado por el trabajo, los problemas del día a día, los niños y la casa, no debemos pasar por alto la práctica de este deporte. No solo va a hacer que estemos más sanos, sino que vivamos más felices y que nos encontremos mejor con nosotros mismos. Un equilibrio que resulta muy necesario y que hará que tengamos una mejor calidad de vida, un objetivo deseado por todos.
Entre los beneficios emocionales más importantes que brinda este deporte destacan el aumento de la motivación, la agilidad mental, la superación personal, el descanso, la liberación de tensiones y estrés y la producción de una gran diversión. Así mismo, la práctica de ejercicio físico disminuye notablemente el riesgo de depresión.

Pádel, una motivación que te mantiene activo
La práctica de pádel con una frecuencia constante favorece la consecución de objetivos, lo que a su vez aumenta la motivación y autoestima. Desde la marca de pádel español StarVie recomiendan disputar entre 2 o 3 partidos a la semana para adquirir un hábito continuado. Esto permite entrar de lleno en la mecánica de este fascinante deporte y que sientas que quieres más. ¡Cuidado, el pádel engancha!

Mayor concentración y, por ello, más agilidad mental
La concentración a la que se está expuesto durante la hora u hora y media -duración ideal para un partido de pádel- favorece una mayor agilidad mental, ya que el jugador debe estar pendiente de todo lo que sucede en la pista. Ver la dirección que toma la bola, calcular el ángulo exacto con el que se debe golpear, la posición espacial de tu compañero así como de los contrincantes son solo algunos de los detalles en los que debemos fijarnos durante el juego. Por ello, notaremos cómo nuestra capacidad mental crece cuando más involucrados estemos con este deporte.

Carolina Navarro, jugadora del equipo StarVie.

Superación personal: lo importante es mejorar, por encima de la victoria
A medida que se va adquiriendo un hábito continuado, el jugador comienza a ser consciente de sus avances y logros en la pista. El pádel, a diferencia de otros deportes de raqueta, no necesita de grandes habilidades y destrezas, sino que todo el mundo que quiera puede practicarlo. Esto hace que cada uno fije sus metas y objetivos personales en función de su ritmo y nivel, lo que le lleva a una superación personal, que aumenta día a día. Un valor muy positivo, que hace que el jugador busque por encima de todo mejorar por y para sí mismo, antes incluso que la victoria.

Mejora en la calidad del sueño
Durante un partido de pádel el jugador se encuentra en continuo movimiento, realizando carreras horizontal y verticalmente por la pista. Esto favorece un correcto descanso durante la noche, por lo que verá cómo aumenta la calidad del sueño.

Liberación de tensiones y estrés
La práctica del pádel favorece la eliminación de tensiones y el estrés diario. El ejercicio ayuda a destensar los músculos y el agarrotamiento producido por un exceso de tensión, lo que genera un estrés físico y psíquico denominado distres, que resulta muy perjudicial para el organismo.

Diversión asegurada a cualquier edad
El pádel resulta muy ameno y divertido para todos sea cual sea la edad, ya que pueden practicarlo niños, jóvenes y adultos. Su componente lúdico hace que cada día cuente con más adeptos, que después del partido querrán finalizar el encuentro tomando algo entre amigos recordando las anécdotas sucedidas en la pista. Esto hace que seamos más sociables y que busquemos la diversión en conjunto, rompiendo con la actual manera de relacionarnos en la que parece imperar el individualismo fomentado por las nuevas tecnologías. Además, al ser un deporte social, las endorfinas actúan, no solo por los ejercicios en sí, sino porque se interactúa con varios compañeros, creando un vínculo especial con ellos y con tu pareja de pádel. Esto a su vez fomenta valores importantes y extrapolables a otras facetas de la vida como el compañerismo y el trabajo en equipo.

Disminuye el riesgo de depresión
La práctica del pádel puede ser utilizada como estrategia terapéutica complementaria e incluso, a veces, como alternativa a otras formas de tratamiento para combatir algunos problemas menores relacionados con la salud mental. En este sentido, expertos en la material afirman que las personas activas tienen alrededor de un 40% menos de probabilidades de sufrir sí­ntomas depresivos en comparación con las sedentarias, lo que demuestra que la práctica de deporte no es solo conveniente sino muy necesaria.

“Todos estos argumentos apoyan la idea de que el pádel es un deporte de moda a la que debemos sumarnos si lo que buscamos es el bienestar personal y una mejor calidad de vida a todos los niveles, tanto físico como emocional”, concluyen desde StarVie.

 

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