Llega el otoño, llega la gripe

Por Gonzalo Fernández-Quiroga, doctor y portavoz de la Asamblea Nacional de Homeopatía

Gonzalo Fernández-Quiroga, doctor y portavoz de la Asamblea Nacional de Homeopatía.

La gripe es una enfermedad infectocontagiosa muy común. Entre sus síntomas podemos encontrar malestar general, tos, dolores de cabeza y musculares, mucosidad, fiebre, etc. Aunque tiene síntomas similares no debe confundirse con un resfriado, el cual es provocado por otro virus y no tiene síntomas como fiebre o dolor de cabeza.

La gripe afecta cada año a un 5-10% de la población adulta, pero cada cierto tiempo se dan pandemias, brotes mundiales de la enfermedad con alta mortalidad producidos por la mutación del tipo de virus.
Si nos contagiamos padeceremos los síntomas durante 5 o 7 días. En este tiempo las personas que la contraen suelen recuperarse por sí mismas, sin embargo, habrá casos en los que se den complicaciones que pueden ser graves dependiendo de la edad y la condición previa del paciente (asma, diabetes, cardiopatías, etc.). En casos extremos puede acarrear la muerte.
Esta enfermedad es un problema de salud pública por las elevadas hospitalizaciones que provoca y la gran demanda de recursos del sistema. Asimismo produce un gran absentismo laboral y escolar con toda la problemática derivada de ello.
Debido a la capacidad de mutación del virus el tratamiento farmacológico convencional es sintomático, ayuda a sobrellevar los síntomas, y es frecuente que el médico recete tomar analgésicos y antipiréticos.
Por todo ello es muy importante la prevención para evitar el contagio. Esto puede conseguirse sobre todo con un correcto lavado de manos (¡uno de los focos de transmisión más habituales y a menudo olvidados!), utilización de pañuelos desechables y cuidar los estornudos para no contagiar a otras personas pero tampoco ponernos la mano en la boca para contenerlo porque así la mano se convierte es un foco de transmisión. Lo mejor es, en todo caso, el antebrazo.
Otra forma de prevención es la vacunación preventiva que se realiza a comienzos de otoño, recomendada por las autoridades sanitarias sobre todo en personas mayores y grupos de riesgo, aunque hay cada vez más estudios que cuestionan su eficacia.
Los medicamentos homeopáticos pueden ser muy útiles en esta afección tanto para la prevención como cuando los síntomas ya se han instalado, mejorándolos significativamente y acortando el curso de la enfermedad.
Estos medicamentos, regulados tanto aquí como en Europa y de venta exclusiva en farmacias, tienen un excelente perfil de seguridad y son muy bien tolerados por ejemplo en niños, embarazadas o paciente polimedicados. No presentan interacción con otros medicamentos y los efectos secundarios, de existir son mínimos.
En homeopatía es muy importante concretar los síntomas característicos que afectan a la persona porque, aunque hemos comentado los más comunes en el caso de la gripe, después cada persona los padece a su manera y tiene los suyos propios.
La homeopatía siempre es un recurso que suma. Los médicos que también la prescribimos vemos sus resultados positivos en la práctica diaria y cómo de esa manera disponemos también de un recurso más para ayudar mejor a los pacientes.

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