Efecto flash, soluciones de belleza exprés en Navidad

Navidad suena a villancicos, reencuentros y celebraciones con familia, compañeros y amigos… Son momentos es los que la mayoría de nosotros queremos lucir nuestro mejor semblante, y en esta sociedad de prisas y estrés la que vivimos sumergidos, el efecto flash en tratamientos y productos de cosmética parece ser la mejor solución. Pero ¿sabes qué se cuece detrás de estas palabras que suenan a “destellos” “emergencia” y “luz”?

Desde la antigüedad, hombres y mujeres nos hemos preocupado por mejorar nuestro aspecto, utilizando todos los recursos que la naturaleza nos proporciona: cosméticos, aceites perfumados, tintes o mascarillas, operaciones de cirugía o postizos han sido una constante en todas las épocas. Pero uno de los factores que diferencia a la sociedad actual de la de entonces es la gran cantidad de cosméticos rápidos y eficaces que son capaces de ofrecer óptimos resultados en cuestión de pocos minutos: reparadores, correctores, rejuvenecedores. Una larga lista de productos que otorgan a la piel dosis extra y rápidas de hidratación, luminosidad y revitalización, entre otras.
Y si el deseo de estar guapos y radiantes nos preocupa durante todo el año, en esta época de celebraciones apremia aún más. La “emergencia cosmética” adquiere un gran protagonismo, al tiempo que las carreras a contrarreloj por las compras, los compromisos laborales, las reuniones con amigos y familia se suceden. Y en este escenario, adquieren gran protagonismo los productos flash. Se trata de diferentes soluciones que ayudan a borrar las pequeñas arrugas de expresión “planchando” la superficie cutánea. Los resultados no caben esperar, son inmediatos y la piel responde mostrándose luminosa, tersa y relajada; en definitiva, más saludable. Su acción se prolonga entre seis y ocho horas, dependiendo del producto, y entre sus ventajas también está la de alargar la duración del maquillaje. Su rápido poder de actuación se debe a sus componentes, entre los que se encuentran, numerosas vitaminas, ácido hialurónico, sueros de origen biológico, polímeros tensores así como diversos componentes hidratantes y proteicos. En contacto con la piel, estos elementos aportan ese aspecto descansado tan perseguido.

 

Los tratamientos efecto flash que se aplican tanto en clínicas estéticas como en centros de cosmética combinan cremas con vitaminas, ácido hialurónico, infiltraciones, peelings o radiofrecuencia, consiguiendo reducir las líneas de expresión, paliar los efectos del cansancio y aportar luminosidad y nutrición.

Ya de forma específica, atendiendo a la línea de cosméticos efecto flash elaborados específicamente para lograr resultados revitalizadores tras su aplicación en casa, encontramos: mascarillas para combatir la piel seca y estresada, parches con acción tensora para el contorno de ojos, tónicos, ampollas con efecto lifting, sérums para reducir la profundidad de las arrugas, toallitas, ampollas flash hidratantes, espráis de belleza con efecto tensor, tratamientos reconstructores para cabellos dañados o incluso bastoncillos con dosis preparadas para actuar sobre pequeñas arruga…

 

Las bondades de este tipo de productos se producen gracias a la alta concentración de sus activos, que promueven un efecto inmediato y visible a nivel cutáneo. Estos actúan sobre las capas superiores de la epidermis, favoreciendo que las células cutáneas, literalmente, se “hinchen”, lo que conlleva un relleno de las arrugas superficiales y la minoración de las huellas más visibles de fatiga. Su acción no sustituye al tratamiento cosmético habitual de limpieza, hidratación y nutrición diarias, sino que lo complementa.

 

  • Mascarillas: muy ricas en elementos humectantes, actúan regenerando los tejidos de la piel, ya que penetran hasta los niveles más profundos. Entre sus componentes encontramos extracto de caviar, gluten de trigo, algas y agentes hidratantes, entre otros.
  • Ampollas flash: tienen resultados inmediatos para atenuar los signos del envejecimiento, pequeñas arrugas de expresión, tensando o rellenando según el tipo de producto y composición. Sus ingredientes van desde vitamina C, líquido amniótico, extracto de centella asiática y hiedra, hasta colágeno o elastina. No todas actúan de la misma manera, algunas son tensoras y otras rellenadoras. Conocer nuestro tipo de piel nos ayudará a elegir las más adecuadas. Su textura es densa, ligeramente gelificada y libre de grasa. Se presentan en monodosis, y su aplicación resulta muy rápida y sencilla.
  • Sérums: además de reducir la profundidad de las arrugas, reafirmar, hidratar y reforzar la piel, forman sobre ella una especie de velo luminoso que mejora el tono. Suelen contener principios activos, como la glicerina, proteína de soja, aloe vera o alantoína. Con textura en gel, fluida y no grasa, se dosifican en tres o cuatro gotas. Se aconseja aplicarlo sobre la palma de la mano y se reparte uniformemente por rostro y cuello mediante un suave masaje.
  • Espráis: diseñados para ser vaporizados directamente sobre la piel de cara y cuello, evitando el contacto con los ojos. El efecto varía en función de las pulsaciones: con cuatro se consigue una piel tonificada y radiante; con seis se logra el efecto tensor, y con diez se consigue una eficacia ultratensora. Se recomienda aplicar antes del maquillaje para que este dure más tiempo. Formato cómodo y transportable.
  • Toallitas: su cómodo formato de abrir, usar y tirar resulta muy funcional a la hora de llevarlas encima a lo largo del día, y usarlas en el momento en el que se necesiten.
  • Bastoncillos o sticks: también formulados para la zona del contorno de ojos. Acción hidratante e iluminadora, que permite descongestionar esta área facial, alisar su piel y reducir los signos de cansancio. A diferencia de otros productos, pueden usarse sobre el maquillaje.
Marisa Sardina
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Redactora y Responsable de cierre de edición de Vive Saludable.

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