Sus primeros potitos

A partir de los 6 meses, los bebés empiezan la alimentación complementaria, es decir, la leche deja de ser su único alimento (aunque sigue siendo fundamental) para empezar a incorporar a su dieta fruta, verdura, pollo, etc.  Empezará a probar sabores y texturas nuevos, unos le gustarán más que otros, pero se trata de que los vaya probando poco a poco y siempre bajo la supervisión del pediatra.
Lo más habitual es comenzar con papillas o purés hechos en casa, pero a veces, cuando salimos de casa o, sencillamente, se nos ha echado el tiempo encima, los potitos son una estupenda opción. Los avances tecnológicos aplicados a la nutrición infantil han conseguido elaborar productos de alta calidad  que aportan a los pequeños todos los nutrientes que necesitan según su edad. Aún así, los especialistas recomiendan que se utilicen de modo ocasional ya que nada es más sano que lo que se cocina en casa.

¿Cómo elegir el adecuado?
Antes de elegir un potito para nuestros hijos hay que tener en cuenta algunos aspectos que nos garanticen su calidad. Es obligatorio que lleven su etiqueta según la norma europea de alimentos infantiles, en la que se indica que se trata de un producto acorde con la edad del pequeño.
Por tanto, lo primero es comprobar que elegimos un potito pensado para la edad del pequeño. Los más habituales son para bebés de seis, ocho y doce meses. Según la edad tendrá una composición y una textura diferente. Los de los más mayores incluirán ya trocitos de alimento para que empiece a masticar.

Pautas alimenticias hasta los 12 meses
Además de la edad hay que comprobar que los ingredientes de los potitos son aquellos que el pediatra ha aconsejado. Lo habitual será que le demos aquellos tarritos preparados que incluyan los alimentos que se van incorporando en su dieta:
Según lo Asociación Española de Pediatría, el primer alimento que el bebé puede tolerar bien son los cereales, sin gluten desde los cuatro meses, y con gluten a partir de los seis. Por otro lado están las frutas que les aportan fibra, vitaminas, antioxidantes y energía gracias a sus azucares naturales.  Se suele empezar a dársela primero en zumo (de naranja, principalmente) a partir de los 4  o 6 meses y siempre una a una para comprobar que las tolera bien. En cuanto a las verduras, se comienza con purés a partir de los 6 meses, evitando la col, las espinacas y la remolacha. La carne suele  mezclarse con los purés: primero la de pollo y luego la de ternera. Para el huevo habrá que esperar un poco, hasta los 10 meses, empezando por la yema y sobre los 12 meses, la clara. Lo mismo con el pescado y las legumbres. En cuanto a la leche de vaca puede empezar a tomar la (si no hay problemas de intolerancia o alergia) después de los 12 meses.


Consejos prácticos

  • No se introducirá ningún alimento sin el conocimiento del pediatra, aunque sea en forma de alimento preparado como los potitos.
  • Siempre de uno en uno,  de forma gradual para comprobar que los tolera bien y no hay problemas de alergia o intolerancia. También cuando se trata de potitos.
  • El cambio de la leche a estos nuevos sabores les cuesta más a unos niños que a otros. No hay que forzarles nunca, sino tener paciencia y ofrecérselos repetidas veces.
  • No hay que dejarle dormido con el biberón con leche y cereales o el zumo de fruta. Además de atragantarse, aumenta el riesgo de caries cuando le empiecen a salir los dientes.
  • No hay que añadir ni sal ni azúcar a su alimentación. Los potitos tampoco deben llevar.
  • Los yogures o derivados, elaborados con leche de vaca, también se le ofrecerán después de los 12 meses.
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