Stop al cabello rebelde

Una de cada tres mujeres nos alisamos el cabello. Soñamos con una melena lisa, sedosa y brillante. Es sinónimo de belleza, feminidad y glamour. Para conseguirlo, hay que seguir el método adecuado o nuestro pelo sufrirá.

Pocas son las elegidas que lucen una melena lisa de nacimiento. Bueno, sí, las asiáticas. Pero la gran mayoría de nosotras tenemos un cabello con tendencia a ondularse que hay que domar para mantenerlo recto como una tabla. Aunque la tendencia del alisado japonés ya no está tan en boga, y lo que hoy se lleva es más una melena ligeramente ondulada, mucho más natural. Aún así, las que poseen cabellos con vida propia lo tienen más difícil para conseguir esa melena a lo Jennifer Aniston.

Tres son los principales tipos de cabellos indisciplinados:

  • Rizados:

Tienen un volumen complicado de controlar. Son sensiblse a la humedad y se encrespan con facilidad. Estas características las convierten en melenas alborotadas que parecen poco cuidadas.

  • Apagados:

Difíciles de peinar. Su cutícula, que debe ser lisa e impermeable, se ha estropeado, levantándose en escamas. Es por eso que estos cabellos aparecen secos, y sean difíciles de desenredar y peinar.

  • Ásperos, sin brillo y desensibilizados:

Son cabellos secos, estropeados debido a las agresiones provocadas por las técnicas de alisado (brushing, plancha…). Necesitan de más suavidad y flexibilidad.

Puede que tu cabello sea indisciplinado por naturaleza, rizado, ondulado, voluminoso o seco por herencia o genética. Pero existen factores externos que estropean el pelo y que tienen mejor solución.

  • El sol, el viento, el agua de mar o el cloro de la piscina, la contaminación… Degradan la queratina de la cutícula y el córtex, resecando la fibra capilar.
  • Los alisados brasileño y japonés, los desrizados permanentes, coloraciones, el uso de productos no adecuados, pueden incluso a llegar a modificar la estructura interna del cabello.
  • El secador demasiado caliente, las tenacillas alisadoras, planchas, cepillados violentos… Los utilizamos para alisar, pero resecan y dañan el cabello porque levantan la cutícula. Por ejemplo, las planchas a más de 180º evaporan el agua de la fibra capilar. Y a más de 230º, hacen desaparecer la queratina.

Para solucionarlo, y aunque la falta de tiempo es denominador común hoy día, echa mano de productos específicos que cuiden y protejan tu cabello de las agresiones externas. En tu farmacia encontrarás soluciones para aplicar antes del secado, protectores térmicos que cuidarán de tu cabello para que tu melena luzca brillante y sana.

Redacción
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Equipo de redacción de Vive Saludable.

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