Las vitaminas que necesitas

Vitaminas y minerales para afrontar el otoño.

Tras la vuelta de vacaciones y entrados ya en el otoño toca recapitular para afrontar el nuevo curso con fuerza y salud. Los principales enemigos son el cambio estacional y la vuelta a nuestras rutinas habituales, especialmente por el estrés diario, que pueden llevarnos al cansancio, fatigas, ansiedad…

Precisamente la vuelta al estrés es una de las situaciones más habituales en estas fechas. El estrés crónico, el que nos mantiene en situación de ansiedad a lo largo de semanas, se cobra un precio en todo el organismo. Diferentes estudios han asociado el estrés crónico a envejecimiento prematuro, obesidad, depresión, asma, cefaleas, problemas cardiacos, etc.

El cerebro en particular, y el sistema nervioso en general, necesita unos 40 nutrientes básicos para una función normal. Un déficit de alguno de ellos (ya sea magnesio, zinc, vitaminas del grupo B o ácido fólico), puede dar lugar a una disfunción capaz de agravar un caso de estrés crónico. En caso de duda, conviene consultar al médico o farmacéutico la necesidad de suplementación.

También podemos combatir el estrés con la respiración profunda, la terapia conductual, el yoga, la meditación, el tai chi y otras técnicas que favorezcan la relajación muscular.

Los problemas relacionados con el sueño agravan las situaciones de estrés, y también es frecuente que aparezcan durante los cambios estacionales. El déficit de sueño tiene consecuencias que van más mucho allá de la somnolencia diurna y un aspecto cansado y envejecido. Y es que nuestros biorritmos actúan de acuerdo a las señales externas de luz (vigilia) y oscuridad (sueño). Por tanto, la alternación de estas pautas produce un peligroso desajuste, que contribuyen al déficit de sueño y a la posible aparición de problemas de salud, como pueda ser el aumento de peso, hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares y trastornos neurológicos y de comportamiento. ¿Cuánto hay que dormir? Los expertos recomiendan entre 7 y 8 horas.

Los síntomas de deficiencia de vitaminas del grupo B incluyen depresión e insomnio. Asimismo, las deficiencias en cobre, hierro y magnesio conllevan problemas de insomnio. Todas ellas pueden ser tratadas con el aporte adecuado del suplemento en cuestión. Técnicas conductivas y de relajación pueden ser de ayuda, lo mismo que extractos e infusiones de ciertas plantas (tila, manzanilla, melisa, valeriana, amapola de California, pasiflora…).

 

La dieta

Otro elemento a tener muy en cuenta en este período es nuestra dieta. Nuestro actual estilo de vida favorece la obesidad y todas las dolencias que conlleva. Lo recomendado por todos los comités científicos es una dieta variada, con un gran aporte vitamínico proveniente de frutas y verduras, pero sin olvidar las legumbres y harinas integrales; con grasas saludables (como las del aceite de oliva, los frutos secos y el pescado azul), y suficientes proteínas (en carnes magras, pescados, lácteos descremados, huevos…), unida a un mínimo de media hora de ejercicio moderado/intenso al día (mejor aún al aire libre).

Tampoco debemos olvidar el sol, que si bien debe tomarse con protección, ayuda a mantener buenos niveles de vitamina D, que nuestra piel produce al recibir los rayos solares. Además de reducir el riesgo de depresión y osteoporosis (necesitamos vitamina D para absorber el calcio de la dieta), nuevas investigaciones asocian niveles adecuados de vitamina D a menor riesgo de enfermedad cardiovascular, varios tipos de cáncer,  enfermedades autoinmunes y depresión, especialmente la denominada depresión invernal.

Precisamente ahora que iremos teniendo menos horas de sol se hace más necesario tener en cuenta este aspecto, pudiendo suplirlo con paseos diarios, combinando con ello ejercicio y exposición solar moderada. En zonas de poco sol o situaciones que nos imposibiliten tomar el sol, es recomendable consultar al médico o farmacéutico la conveniencia de tomar suplementos de vitamina D.

Por otra parte, debemos vigilar los déficits alimentarios. Existe una forma de desnutrición bastante frecuente incluso en los países más desarrollados, como es la falta de micronutrientes (vitaminas y minerales). Personas con problemas de deglución (dificultad para tragar ciertos alimentos) o que siguen dietas poco variadas, individuos con enfermedades que impiden una absorción adecuada de nutrientes a nivel intestinal (celiaquía, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa…), o dietas restrictivas son causa frecuente de este tipo de desnutrición, cuyos síntomas pueden confundirse con otros problemas de salud.  Cansancio, arritmias, pérdida de capacidades cognitivas, menor rendimiento escolar y laboral, sistema inmunitario deprimido, calambres, problemas de visión, problemas dentales y cutáneos … pueden ser consecuencia de este tipo de deficiencias.

Si sospechas que tu alimentación no te está aportando todos los nutrientes que necesitas no dudes en consultar al profesional sanitario acerca de la conveniencia de tomar un suplemento multivitamínico o mineral. Y recuerda, más no es necesariamente mejor, por lo que debes respetar las dosis recomendadas y no sobrepasarlas.

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