Las personas con riesgo de ictus no están bajo control

Una nueva investigación publicada por Economist Intelligence Unit (EIU), división de The Economist, revela que más del 75% de las personas mayores de 65 años en todo el mundo, no están siendo evaluadas para detectar fibrilación auricular (FA) y otros factores habituales de riesgo de ictus durante las revisiones rutinarias en atención primaria, aunque esta sea considerada una población con alto riesgo de padecerlo. En el informe Prevención del ictus: Evolución desigual de la EIU, patrocinado por la alianza Bristol-Myers Squibb-Pfizer, se analizaron 20 países y se observó que los esfuerzos por controlar a las personas con factores de riesgo de ictus, como la FA y la hipertensión, varían en gran medida incluso en países con un sistema sanitario bien establecido y economías desarrolladas.
Según afirma Becca Lipman, editora de la división líder de EIU y de este informe: “Con 6,2 millones de muertes, el ictus es la segunda causa principal de muerte a escala mundial, aunque podrían prevenirse cerca del 80 % de los casos. Tenemos la esperanza de que esta investigación aumente la conciencia y la urgencia sobre la detección de los factores de riesgo de ictus, incluyendo la FA y la hipertensión, y aporte recomendaciones sobre lo que se puede hacer en cada país para mejorar la prevención. Hay oportunidades críticas y urgentes para mejorar la detección, para que así un menor número de personas sufran las devastadoras consecuencias del ictus”.
Para el informe Prevención del ictus: Evolución desigual se consideraron los esfuerzos en medidas para evaluar y reducir los riesgos de ictus en diferentes aspectos, incluyendo la concienciación, las prácticas de detección y las políticas. Algunos de los hallazgos clave son:
– Existe una desconexión entre las buenas prácticas establecidas y la práctica clínica cotidiana. Por ejemplo, hay lagunas en la formación de los profesionales sanitarios sobre la identificación y el tratamiento adecuado de los riesgos de ictus.
– La detección de la FA y la hipertensión sigue siendo baja y no se realiza con regularidad en la práctica clínica.
– Las políticas futuras deberían centrarse en estrategias para mejorar el conocimiento de los factores de riesgo de ictus, implementar exámenes sistemáticos y oportunos e incluir enfoques de intervención sanitaria tanto individuales como a nivel poblacional.
El Dr. Rory O’Connor, director médico de Pfizer Internal Medicine, afirma que “las personas con FA tienen al menos el triple de probabilidades de sufrir un ictus que aquellos sin esta afección. Incluso, mejoras modestas en el diagnóstico y el tratamiento de los factores de riesgo de ictus como la FA —respaldadas por colaboraciones entre profesionales sanitarios, abogados, legisladores y el sector privado— podrían prevenir muchos ictus y muertes relacionadas”.
El Dr. Christoph Koenen líder de desarrollo cardiovascular de Bristol-Myers Squibb, asegura: “Estamos comprometidos a apoyar el aumento de la detección precoz y el diagnóstico con el objetivo de reducir, en
última instancia, la prevalencia de ictus relacionados con la FA en todo el mundo. Trabajando para implementar enfoques basados en la investigación, la alianza entre Bristol-Myers Squibb y Pfizer pretende reducir las diferencias que actualmente dejan a pacientes no diagnosticados y con un tratamiento insuficiente para la FA expuestos a un riesgo innecesario de sufrir un ictus”.

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