Vitrificación de óvulos: ser madre tras el cáncer es posible gracias a la reproducción asistida

Fulvia Mancini, directora médica de Clínicas Eva nos explica en qué consiste este tratamiento

La radioterapia y la quimioterapia pueden producir esterilidad. Con esta circunstancia, casi desconocida, se encuentran muchas mujeres  a quienes previamente se ha detectado cáncer. Al terrible diagnóstico viene así a sumarse la pérdida del proyecto de vida: ser madre y formar una familia.
Detrás de las cifras, de los más de 26.000 diagnósticos anuales que estima la Sociedad Española de Oncología Médica, las estadísticas: esta enfermedad continúa siendo la primera causa de muerte por tumores malignos de la mujer española. Los números, sin embargo, también aportan esperanza; la supervivencia por cáncer de mama se incrementa anualmente en un 1,4% , con un aumento total del 20% desde los pasados años 70.
Los responsables de esta mejora son, sin duda, los avances en el tratamiento y el diagnóstico precoz, la mejor herramienta en la lucha contra el cáncer. Además, la detección en estados tempranos permite a los pacientes consensuar con el equipo médico que le atiende decisiones importantes relativas a su futuro inmediato.
En el caso que nos ocupa, el de la mujer frente al cáncer de mama, un diagnóstico precoz puede hacer posible la preservación de la maternidad. Es decir, esperar a que la enfermedad remita para después intentar tener un hijo.
La vitrificación de óvulos es la técnica de reproducción asistida que lo hace posible en el caso de la mujer. Desde Clínicas Eva explican que se trata de la congelación del material reproductivo, en este caso los óvulos, aunque en el del varón diagnosticado de cáncer se puede proceder de idéntica forma con el semen. Al congelar los óvulos, la paciente los preserva de la agresividad comprobada de tratamientos como la radioterapia o la quimioterapia. También se deja vía libra a la decisión médica de probar con tratamientos hormonales y otras nuevas técnicas basadas en la inmunoterapia.
La congelación de los óvulos no garantiza, sin embargo el embarazo una vez superada la enfermedad. En este sentido es clave la edad en la que se ha procedido a la congelación, considerándose, tal como recuerda la doctora Mancini, los 35 años como edad final del periodo fértil de la mujer. A partir de este momento, no sólo disminuye la cantidad de óvulos, sino la calidad de los mismos. Será más difícil lograr el embarazo, tanto de forma natural como con ayuda de la reproducción asistida, y, si se logra, siempre existirá mayor riesgo de salud para el bebé.
Los óvulos congelados, explican desde los laboratorios de EVA, permanecen a una temperatura de -296 grados, a la espera de ser reclamados por la futura mamá para su posterior implantación. Este material genético no caduca.
Si, desgraciadamente, el diagnóstico de cáncer se ha obtenido cuando la mujer ya está embarazada, hay que recordar que la cirugía para extirpar el tumor se puede realizar durante los nueve meses. Por el contrario, con el fin de proteger al bebé se descarta la radioterapia. La quimioterapia sólo se podrá utilizar a partir del segundo trimestre del embarazo.

Redacción
Acerca de Redacción 6384 Articles
Equipo de redacción de Vive Saludable.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta