Piojos: temidos por grandes y pequeños

El regreso al colegio enciende las alertas contra la pediculosis.

Llega la vuelta al cole y con ello el temor a la infestación por piojos, un mal endémico que azota varias veces al año las cabezas de los más pequeños de la casa. Pero no sólo los niños temen al dichoso insecto, los padres más aún si cabe, ya sea por el propio miedo a la transmisión (y la vergüenza que nos haría pasar), como por la dificultad y el engorro que implica su eliminación total.
Por todo ello, lo mejor es estar alerta en las fechas de mayor incidencia, como lo es el período de reincorporación escolar, y mantener ciertas pautas para evitar el contagio.

 Vuelta al cole
Aunque cada vez hay más información, y con ello menos estigmatización y falsas creencias, todavía se mantiene el rubor ante el contagio por piojos, porque se sigue asociando a la falta de higiene. Pero esta es una de esas falsas creencias que nada tienen que ver con la realidad, pues la higiene no nos mantiene a salvo.
Los piojos se transmiten por el mero contacto del pelo, que permite al insecto cambiar de huésped. Por eso es más frecuente el contagio entre los niños, más proclives al contacto de sus cabezas cuando juegan, por ejemplo. Y el ámbito escolar es idóneo para ello, aunque no el único. Cualquier lugar que congregue a niños facilitará la transmisión.

¿Qué son?
Son unos pequeños bichitos de apenas 2 mm, que no tienen alas ni pueden saltar, se alimentan de sangre y viven exclusivamente en el cabello humano. Su ciclo de vida es corto, apenas un mes, pasando por tres etapas: liendre, ninfa y adulto, periodo en el que las hembras ponen 4 a 8 huevos/día, sobre el pelo, a 1 o 2 mm del cuero cabelludo.

¿Cómo se transmiten?
La forma más común de propagación es a través del contacto de las cabezas. También pueden hacerlo por el uso de algunas prendas y tejidos, pero con mucha menor incidencia ya que el piojo solo puede sobrevivir fuera de la cabeza humana 24 horas.

Inspección y tratamiento
El primer síntoma de alerta nos llegará por los picores en la cabeza, pero lo recomendable es no esperar a ello, sino realizar inspecciones visuales cada cierto tiempo. Aunque localizar un piojo visualmente es complicado, no lo es tanto localizar las liendres, unos puntos blancos parecidos a la caspa, que se quedan bien agarrados a la raíz del cabello. Las zonas más habituales son la nuca y la parte posterior de las orejas.
Otro síntoma son las pequeñas lesiones rojizas en el cuero cabelludo producidas por la irritación de la piel tras las picaduras del insecto.
Si el niño está infectado tenemos dos opciones de tratamiento que son compatibles entre sí: bien realizar una limpieza manual o utilizar productos específicos contra la pediculosis. El primer caso requiere de habilidad, buena vista y mucha paciencia. Para el tratamiento farmacológico lo recomendable es consultar la mejor opción a nuestro farmacéutico de confianza. Estos tratamientos suelen seguir el mismo patrón: aplicación de una loción específica; peinado del cabello con un peine especial para arrastrar los piojos muertos y sus huevos; y, finalmente, lavado del cabello.

Precauciones y consejos preventivos
La mejor prevención es revisar a menudo la cabeza de los niños con una lendrera (peine de púas estrechas) así podremos apreciar si hay o no piojos. Además, lavar la ropa de los niños a más de 60º y limpiar los utensilios para el cabello con agua caliente, regularmente, nos facilitará no propagar el contagio en caso de que llegase el caso.
Pero para evitar contraerlos lo mejor es seguir las siguientes pautas: tener el pelo cortito o recogido con una coleta; cepillarse el pelo todos los días con peines de púas finas y mantenerlo suave y desenredado; no compartir peines ni gorras ni ningún otro producto que entre en contacto con la cabeza; y, aplicar repelentes específicos.


Recomendación
En caso de infestación, desde Estar Vital recomendamos el uso de productos farmacológicos combinados con el tratamiento manual. Primero aplicar el tratamiento recomendado por el farmacéutico y terminar con el repaso manual para comprobar que no se haya escapado ningún piojo o liendre.
Pasados siete días es importante volver a realizar una nueva inspección.

 

José Henríquez
Acerca de José Henríquez 196 Articles

Director de Vive Saludable y la revista Estar Vital. También es director de información del Grupo TPI, empresa editora de ViveSaludable.es.

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