Cuidados del culito del bebé

Consejos indispensables para evitar la irritación de la zona genital y la dermatitis

La piel de los bebés es mucho más fina que la de los adultos y, por tato, más delicada. Su cuidado e higiene debe ser especial y más aún en la zona del pañal. Además de en el baño, el aseo habitual del culito del pequeñín se realiza durante el cambio del pañal. Es importante que se haga a menudo y limpiar muy bien toda la zona con una toalla con agua. Si se está fuera de casa, las toallitas higiénicas son una opción muy práctica.

Hay que colocar al bebé sobre una superficie cómoda y estable. Levantarle las piernecitas con una mano y con la otra retirar el pañal hacia abajo, quitando las deposiciones si las hubiera. En el caso de las niñas siempre debe asearse la zona de los genitales de delante hacia atrás para evitar que entren gérmenes del ano en la vagina. Luego habrá que secar a conciencia todos los pliegues de la piel, evitando así que se acumule humedad en esas zonas. Los niños, por su forma de orinar, pueden mancharse la tripa, las nalgas o los muslos. Hay que limpiar bien todas esas zonas, incluida la zona de los testículos que debe quedar limpia y seca.

La crema protectora solo es necesaria en caso de que el culete esté enrojecido o irritado. El continuo contacto con las heces y la orina (que al descomponerse liberan amoniaco), puede provocar esos síntomas en la piel, es lo que se conoce como dermatitis del pañal. En ese caso, aliviará mucho al bebé extender una fina capa de crema por toda la zona. Debe ser una loción específica para la zona del pañal porque si no puede que, en vez de aliviarle, le escueza y moleste. Además, este tipo de cremas están pensadas para crear una capa que aísle la zona de la humedad, calmando la irritación y regenerando la piel.

Evitar la dermatitis

  • Lavarse las manos antes de cambiarle el pañal.
  • Limpiarle el culito con agua en vez de con una toallita. Estas suelen llevar jabón y, por tanto, irritar más la piel.
  • Secar bien todos los pliegues de los muslos, la tripa y los genitales con una toallita suave.
  • Cambiarle con frecuencia. Es bueno mirar su pañal después de cada toma, cuando se despierte o si empieza a llorar sin motivo aparente.
  • Dejarle de vez en cuando con el culito al aire, tanto para prevenir irritaciones, como para curar las que puedan haber aparecido.

¿Cuándo ir al médico?

  • Si no mejora con una higiene básica y la crema protectora.
  • Si la piel está excesivamente dañada, con una dermatitis severa.
  • Cuando el enrojecimiento o la irritación se extiende a otras partes del cuerpo.
  • Si notas al bebé muy molesto e inquieto.
Redacción
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