Un estilo de vida activo durante el embarazo evita la aparición de diabetes gestacional o preclampsia

Elena de la Fuente, nutricionista del Hospital Quirónsalud San José.

Según la nutricionista Elena de la Fuente, del Hospital Quirónsalud San José, durante la gestación no hay que hacer dieta, ni comer por dos, sino hacerlo de un modo sano y variado.

Aunque es un tópico muy extendido, no es cierto que durante el embarazo haya que someterse a dieta o, por el contrario, comer por dos. “Lo verdaderamente importante es que la mujer se alimente de una forma sana y variada. Además, si lleva en esos meses una vida activa, impedirá la aparición de complicaciones médicas como la diabetes gestacional o la preclampsia”, asegura la nutricionista Elena de la Fuente, del Hospital Quirónsalud San José.
Dado que muchas mujeres planifican su embarazo con tiempo, si existe una situación de sobrepeso u obesidad es conveniente perder peso. Lo recomendable, aconseja la especialista, es acudir a un dietista-nutricionista que paute un plan nutricional personalizado, adaptado a los gustos, necesidades y estilo de vida de la futura mamá, para que modifique hábitos y aprenda a comer de manera saludable.
Además, esta profesional apunta que, gracias a una alimentación correcta y equilibrada, es posible mejorar los cambios fisiológicos que se experimentan en el embarazo, como las alteraciones del tracto digestivo, que pueden provocar estreñimiento, la presencia  de  náuseas  y  vómitos, la sensación  de  fatiga, el aumento  de  los  depósitos  de  grasa  o el incremento de la  retención  de  líquidos.

Trimestre a trimestre
Dado que en el primer trimestre aparecen náuseas y vómitos, es de gran ayuda comer algo antes de levantarse: “Un trozo de pan o fruta fresca ayudará a restablecer los niveles de azúcar en sangre”.  En el siguiente trimestre, aumenta el estreñimiento, por lo que se hace preciso echar mano de alimentos ricos en fibra y una buena hidratación. “Si, además, se lleva una buena actividad, no solo es posible prevenirlo, sino que se consigue mantener el peso adecuado”.  Puesto que en el tercer trimestre, puede aparecer reflujo y acidez, Elena de la Fuente recomienda hacer comidas de poca cantidad, espaciadas, sin bebidas carbonatadas ni especias o salsas picantes.

Consejos nutricionales
Muchas mujeres gestantes sobreestiman los requerimientos energéticos durante esta etapa. Salvo en casos muy concretos, es suficiente con guiarse por la sensación de hambre-saciedad y comer de manera saludable. Según explica la nutricionista del Hospital Quirónsalud San José, que la embarazada conozca los requerimientos de energía y nutrientes de su cuerpo es de gran importancia.
De ahí que ofrezca las siguientes recomendaciones nutricionales:

• Ácido  fólico. Lo mejor es llevar  una  dieta  rica  en  folatos,  consumiendo  legumbres, verduras  de  hoja  verde  y  frutos  secos  crudos  o  tostados sin  sal.

• Yodo.  Este  mineral  interviene  en  el  correcto  desarrollo  cerebral.  Las  principales  fuentes  de  yodo  son  los  lácteos  y  la  sal  yodada.

• Hierro.  Es  importante  el  consumo  de  alimentos  ricos  en  hierro,  como  las  carnes  rojas,  los pescados,  los mariscos,  los mejillones  y  los berberechos. En  las  legumbres  encontramos  hierro  vegetal  o  hierro  no  hemo, por lo que para  favorecer su  absorción  debemos  consumirlas  junto  con  alimentos  ricos  en  vitamina  C (kiwi, naranja,  mandarinas…)  y  evitar  la  ingesta  de  lácteos  en  esa  comida  (yogures,  queso,  leche),  ya  que  el  calcio  evita  la  absorción  del  hierro  presente  en  los  alimentos  vegetales.

• Calcio. Además  de  los  lácteos,  hay  otros  alimentos  que  aportan  calcio,  como  las  hortalizas,  las legumbres, los frutos  secos  y los cereales  integrales  (pan,  pasta,  arroz…). Además, la  lactancia  prolongada,  la  actividad  física  y  llevar  una  alimentación  saludable  son  factores  que  van  a  evitar  la  osteoporosis.

• Fibra. Se  encuentra  en  los  cereales  integrales  (pasta,  arroz,  pan,  avena…), las frutas  enteras  y  con  piel (siempre  y  cuando  sea  posible  consumirlas  de  esta  forma),  las verduras,  los frutos  secos  y las legumbres.

“Llevar una alimentación saludable debería ser lo habitual, independientemente de la etapa fisiológica en la que nos encontremos. Dado que no todo el mundo lo practica, es fundamental concienciar a las futuras mamás de la importancia que tiene la alimentación durante esta época. Una mala alimentación durante el embarazo puede tener consecuencias negativas para la propia madre y el feto”, concluye Elena de la Fuente.

 

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