“La mayoría de los melanomas se desarrollan ante nuestros ojos, por lo que casi nadie debería morir por ello”

Así de contundente se muestra el Dr. Ángel Pizarro, jefe de la Unidad de Prevención y Diagnóstico Precoz de Melanoma de la Clínica Dermatológica Internacional. “El diagnóstico precoz permite obtener mayores tasas de curación con intervenciones quirúrgicas más sencillas y con menos secuelas cosméticas y funcionales. En el pronóstico del melanoma lo más importante es su espesor. Pero en el manejo del melanoma, el tamaño, su diámetro, también importa. Un melanoma de menor diámetro suele ser más difícil de diagnosticar, pero más fácil de extirpar, y además es más probable que aún sea fino, de poco espesor, y por ello de muy buen pronóstico”.

El melanoma es el cáncer de piel más letal y el más frecuente entre adultos jóvenes de entre 25 y 30 años. El 65% de ellos se asocian a una excesiva exposición solar, sobre todo cuando los daños se han sufrido durante la infancia (una quemadura en la niñez supone el doble de posibilidades de desarrollar un melanoma en la edad adulta). Los expertos de Clínica Dermatológica Internacional inciden una vez más en la importancia de la prevención pero también de la detección precoz, ya que el porcentaje de curación es del 99% cuando se realiza un diagnóstico temprano.
El melanoma uno de los cánceres cutáneos menos comunes (1%) pero el más agresivo de todos ellos. Lo cierto es que su incidencia se ha triplicado en los últimos 30 años, hasta el punto de que en Estados Unidos cada hora muere una persona víctima de esta enfermedad.
Al margen de la prevención (Clínica Dermatológica Internacional continúa desarrollando sus campaña #notequemesconelsol para fomentar hábitos saludables en los más pequeños), los especialistas del centro hacen hincapié en la importancia de la vigilancia ante cualquier cambio para la detección temprana de este tipo de lesiones. “El melanoma es la versión maligna de un lunar, un tumor que, por cada milímetro de espesor, aumenta un 10% su mortalidad. Por eso es tan importante el diagnóstico precoz”, argumenta el Dr. Ricardo Ruiz, director de CDI.

¿Cómo reconocer si un lunar es normal o no?
La norma general es la que los dermatólogos llaman la Regla del ABCDE:

– Asimetría. Un lunar que al dividirse en dos no es igual por ambos lados.

– Bordes. Un lunar que tiene bordes poco definidos.

– Color. Los cambios de color (oscurecimiento, extensión del color, pérdida del color o aparición de colores múltiples como azul, rojo, blanco, rosado, violeta o gris).

– Diámetro. Un lunar con un diámetro mayor de 7 mm.

-Evolución. Rápida evolución del tamaño (anchura, color o espesor).

Pero también hay que estar atento a las siguientes señales:

– Un lunar que sangra

– Un lunar que crece rápidamente

– Un crecimiento escamoso o con costra en la piel

– Una llaga que no se cura

– Un lunar que produce comezón (picor).

La dermatoscopia digital salva vidas
La mayor información de la población, la mejor formación de los médicos en general y de los dermatólogos en particular, y los avances tecnológicos disponibles, como la dermatoscopia digital, con la que pueden observarse en un lunar estructuras o colores que no se ven a simple vista, están contribuyendo a que la posibilidad de vencer al melanoma esté cada día más cerca.
Los dermatólogos recomiendan someterse a un mapeo de lunares mediante dermatoscopia especialmente a aquellas personas con factores de riesgo: haber sufrido cáncer de piel o tener antecedentes familiares, tener muchos lunares, pecas o marcas de nacimiento, haber sufrido quemaduras solares, exponerse habitualmente al sol o a rayos UVA en cabina o tener la piel, el cabello y los ojos claros, entre otros.

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