La importancia de la nutrición en los primeros años de vida

Los alimentos que el niño recibe durante los primeros años de vida condicionarán su salud en el futuro. Esta es una de las afirmaciones que más se repitieron durante las IV Jornadas Científicas Internacionales organizadas por la Cátedra Ordesa de Nutrición Infantil, que contaron con la asistencia de más de 300 especialistas en pediatría procedentes de más de 10 países de Europa, América, Oriente Medio y Asia.

“Diversos estudios demuestran que la nutrición temprana y el estilo de vida durante el embarazo y la primera infancia tienen efectos perdurables en la salud de las personas y nos predispone al riesgo de determinadas enfermedades” explicó el profesor Berthold Koletzko, catedrático de pediatría en la Ludwig-Maximilians-Universität Munchen de Alemania. Así, el riesgo de padecer algunas enfermedades no transmisibles como la obesidad, la diabetes, problemas cardiovasculares, hipertensión o asma, podrían estar determinados desde nuestros primeros meses de vida.

Para los expertos esto supone una oportunidad para la prevención. “Los factores nutricionales podrían explicar hasta el 50% la aparición de algunas enfermedades, que podrían controlarse desde las primeras etapas de la vida” apuntó Gerardo Rodríguez, profesor titular de Pediatría de la Universidad de Zaragoza.

Las nuevas tendencias en nutrición infantil
“La nutrición durante la infancia influye sobre la salud y el desarrollo posteriores” añadió Mary Fewtrell, presidenta del Comité de Nutrición de la ESPGHAN. Para Fewtrell hasta ahora la mayoría de estudios se han centrando en la etapa de la lactancia, pero la introducción complementaria puede tener también efectos determinantes en la salud.
Fewtrell ha apuntado algunas pautas para una adecuada nutrición infantil. La introducción de la alimentación complementaria es uno de los momentos clave, que con la incorporación de nuevos sabores y texturas, establecerá las preferencias alimentarias y los comportamientos en cuanto al apetito. Según Fewtrell, la introducción de la alimentación complementaria nunca debe hacerse antes de los 4 meses.
En cuanto a las proteínas remarcó que se ha comprobado que una alta ingesta podría aumentar el sobrepeso u obesidad. De esta forma se recomienda limitar su toma que no debe sobrepasar el 15% de la energía total, con el objetivo de evitar un aumento excesivo de peso y reducir notablemente la obesidad en la edad escolar.
La profesora Natasa Fidler, jefa del departamento de nutrición del Hospital Infantil Universitario de Liubliana (Eslovenia), mostró datos de la revisión que ha llevado a cabo la ESPGHAN sobre los azúcares en la alimentación infantil. El consumo de azucares libres debe ser inferior al 5% del consumo total de energía y recomendó evitar los azúcares añadidos en batidos, zumos de frutas o lácteos endulzados, y consumir azúcar sólo en su forma naturalmente presente en lácteos o frutas.

La dieta y su impacto en el crecimiento
“Una alimentación pobre en nutrientes puede ser negativa pero también puede serlo una alimentación excesiva” destacó el Dr. José Manuel Moreno, presidente del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP), que remarcó la importancia de una nutrición equilibrada que incorpore los nutrientes específicos necesario para que el niño crezca y se desarrolle adecuadamente.
La obesidad infantil es uno de los retos más acuciantes de la salud nutricional. Para el Dr. Moreno el aumento de niños con sobrepeso en los últimos años se ha producido en parte por “la excesiva ingesta de calorías, un mayor tamaño de las raciones y el descenso en la práctica de actividad física”.
Durante las jornadas también se dieron a conocer algunos datos de estudios realizados sobre cómo los probióticos y prebióticos inciden en la microbiota intestinal, cuya composición tiene efectos en el sistema inmunológico y el metabolismo. Según pruebas recientes “la composición de la microbiota intestinal se asocia con el desarrollo de la diabetes tipo 2 y podría ser una herramienta de prevención para la obesidad, reduciendo de forma significativa la grasa abdominal y el índice de masa corporal” explicó Angel Gil, presidente del Consejo de la FINUT (Fundación Iberoaméricana de Nutrición). Sin embargo, Gil opinó que es necesario realizar más estudios para evaluar mejor los efectos de los probióticos y simbióticos.

Nuevas fórmulas más similares a la leche materna
La leche materna se considera el criterio de referencia y la única fuente completa de nutrientes y energía. Sin embargo, los últimos avances han conseguido crear fórmulas cada vez más similares a la leche materna y que pueden aportar beneficios comparables.
La directora de la Cátedra Ordesa de Nutrición Infantil Cristina Campoy expuso algunas investigaciones realizadas para calcular el impacto de la nutrición temprana sobre las estructuras y funciones cerebrales. Campoy presentó los resultados obtenidos de un estudio que ha analizado la influencia de la fórmula infantil suplementada Nutriexpert en el desarrollo cerebral y de la función visual, que determinó efectos positivos en los primeros 12 meses de vida similares a los de bebés alimentados con leche materna.
Por su parte, el profesor Antonio Suarez, catedrático de bioquímica y biología molecular de la Universidad de Granada, mostró los estudios realizados con fórmulas elaboradas con lípidos de de grasa láctea y sus efectos en el desarrollo neurológico, el crecimiento, el sistema inmunológico y la microbiota de los lactantes, comparándolos con los beneficios de la leche humana.
Otra de las cuestiones abordadas fueron los casos de alergia a la proteína de la leche de vaca. La profesora Elvira Verduci, investigadora en pediatría de la Universidad de Milán, comentó las posibilidades en el uso de los hidrolizados extensos de leche de vaca y de arroz en el tratamiento de la alergia infantil.
Así, aclaró que éste tipo de fórmulas deben mantener las condiciones y propiedades nutricionales necesarias para aportar el 100% de los nutrientes requeridos entre los 4 y los 6 meses de vida, y la mitad del consumo diario de nutrientes necesarios a partir del primer semestre. Y advirtió que las bebidas no lácteas no satisfacen las necesidades nutricionales en la infancia y, por tanto, no se deben utilizar como sustituto de la leche de vaca.

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