La educación sexual en las adolescentes es fundamental para evitar embarazos no deseados

Doctora Carmen Pingarrón Santofimia, especialista en oncología ginecológica del Hospital Quirónsalud San José.

La adolescencia es el periodo en el que se completa el desarrollo puberal y en el que muchos jóvenes inician su actividad sexual. Esto supone un importante cambio en la vida de los adolescentes. En el caso de las chicas, además, aparece la regla o menstruación, que es una señal inequívoca de que ya pueden quedarse embarazadas. En los aspectos relacionados con la sexualidad y en los problemas ginecológicos, tal y como explica la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA), el papel del médico de familia, del ginecólogo y del pediatra no debe limitarse solamente a hacer una valoración aséptica o un diagnóstico y un tratamiento del problema por el cual la joven acudió a la consulta. “Nuestro papel tiene que ir más allá. Debemos tener presente siempre la idea de implementar en las adolescentes una correcta idea acerca de la educación sexual, de los métodos anticonceptivos, de cómo utilizarlos para evitar un embarazo no deseado y cualquier tipo de infección de transmisión sexual”, apunta la doctora Carmen Pingarrón Santofimia (@cpingarrons), especialista en oncología ginecológica que coordina uno de los equipos de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud San José.

Según comenta, “también somos responsables de hacerles tener en cuenta los valores importantes que deberían sopesar antes de mantener relaciones sexuales. En primer lugar han de considerar el amor, el respeto a la pareja y la confianza en uno mismo. Además, debemos enseñarles a conocer su cuerpo y su anatomía”.

Retrasar las relaciones coitales
En su opinión, si los profesionales médicos consiguen dar a los jóvenes una educación sexual adecuada, es muy probable que influyan en el hecho de que  la edad de inicio de la relaciones coitales se retrase, en que disminuya su actividad sexual a esta edad, en que se reduzca el número de compañeros sexuales e, igualmente, en que sus prácticas íntimas sean seguras. “Los jóvenes que reciben una educación sexual basada en el conocimiento tienen actitudes sexuales más responsables. Por  tanto, en general se les deben transmitir valores de igualdad entre sexos, de sinceridad interpersonal, de ternura, de comunicación, de compartir y valorar los vínculos afectivos”, continúa la doctora Pingarrón, quien añade: “El objetivo es ayudar a los adolescentes a entenderse a sí mismos y a que, como hombres y mujeres, expresen su sexualidad por una vía positiva”.

“Y en este cometido, el ginecólogo tiene un papel importantísimo como médico que debe garantizar una correcta información”, concluye la doctora del Hospital Quirónsalud San José.

 

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