Prevenir la dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica de la piel que se caracteriza por la aparición de escamaciones, picor y erupciones pruriginosas. Esta se produce porque la piel está en un estado inflamatorio que causa hiperreactividad de manera que responde “con la aparición de lesiones y picor ante diferentes estímulos”, según la doctora Mercedes Escarrer, coordinadora del Grupo de Trabajo de Dermatitis Atópica y Alergia Cutánea de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP). Los desencadenantes “suelen ser artículos de aseo personal que irritan la piel si no son específicos para pieles atópicas”, explica la doctora. Pero también puede desencadenar una reacción determinados tejidos, el polvo, estrés e, incluso, cambios bruscos de temperatura.
Los alimentos también pueden ser un factor desencadenante, si bien sólo en niños que tengan alguna alergia alimentaria, según aclara la doctora Escarrer. “Los alimentos más frecuentes en estos casos, sobre todo en lactantes, son la leche y el huevo”. Y es que aunque la dermatitis atópica puede darse a todas las edades es más frecuente en los niños pequeños, sobre todo en edades tempranas, desapareciendo a medida que crecemos, pero no siempre. Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), la dermatitis atópica afecta hasta a un 10% de los adultos españoles. En el caso de los niños, la AEDV estima que afecta al 20% de la población pediátrica en los países desarrollados y su prevalencia se halla en aumento debido a los estilos de vida en las sociedades industrializadas.

Consejos para prevenirla
Si bien no podemos evitar la enfermedad, sí que podemos ayudarte a prevenir sus reacciones, síntomas como la descamación, las lesiones y el picor intenso que nos provocarán molestias a todas horas. Para ello te ofrecemos unos sencillos consejos, pero no olvides que el mejor aliado en estos casos es el farmacéutico:

  • Cuida tu higiene, usando para ello productos específicos para pieles atópicas, que ayuden a nutrir y proteger la barrera cutánea de la piel, así como evitar el agua demasiado caliente ya que puede agravar la inflamación. Los geles, sobre todo en niños, no deberían tener jabón para no resecar la piel. En general, cualquier producto utilizado debe ser hipoalergénico y sin perfumes.
  • Evita los roces en la piel, como por ejemplo a la hora de secarte o determinados tejidos sinténticos o lana. La ropa, así como las toallas, mejor de algodón.
  • Mantén la piel hidratada, ya que la dermatitis atópica se caracteriza por la sequedad de la piel. Usa diariamente cuidados emolientes.
  • Si la protección solar es obligada para todos, especial cuidado deben tener los que padecen dermatitis atópica. Lo recomendable es usar fotoprotectores para pieles sensibles.
  • Cuidado con los cambios bruscos de temperatura, así como el calor o frío excesivos. Los extremos acentúan los síntomas. Especial cuidado debes poner en invierno con el uso de la calefacción, ya que la sequedad del ambiente también es perjudicial.
  • Mantén una alimentación sana y equilibrada rica en frutas y verduras. Aunque no hay alimentos “malos”, sí que algunos pueden tener más riesgos que otros.
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