Mi primera fruta

La alimentación complementaria empieza a los 6 meses, como refuerzo de la leche materna o de fórmula. En este proceso, las frutas aportan a los pequeños un tipo de azúcares, la fructosa, muy fácil de asimilar y que proporciona energía de forma más saludable que la que puede obtenerse de grasas y azúcares artificiales.

También hidratan gracias a su alto contenido en agua. Y, tanto por su efecto diurético como por su aporte en fibra, favorecen la eliminación del organismo de ciertas sustancias perjudiciales. Además, contienen micronutrientes, antioxidantes y vitaminas con múltiples beneficios para el organismo y sistema inmunitario de los bebés y niños.

Por todo ello, las frutas son fundamentales para una dieta equilibrada desde una edad temprana. Y destaca la manzana, puesto que es una de las primeras que el organismo está preparado para asimilar. A partir de los 6 meses de vida, médicos y especialistas recomiendan incorporarla a los menús, aportando carbohidratos que liberan lentamente la energía, fibras como la pectina y celulosa que ayudan al sistema digestivo, vitaminas C, E y B, además de potasio y otros minerales como el yodo, fósforo, calcio, boro, flúor, magnesio y hierro.

La Asociación de Productores Hortofrutícolas de Val Venosta (VI.P – Manzanas Val Venosta), en su campaña de difusión de la alimentación saludable y de las propiedades beneficiosas de esta fruta para el organismo recuerda que, aunque tradicionalmente se ha incluido en papillas, la manzana también es perfecta para ofrecer las primeras experiencias de autonomía alimenticia en los pequeños.

José Henríquez
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Director de Vive Saludable y la revista Estar Vital. También es director de información del Grupo TPI, empresa editora de ViveSaludable.es.

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