Polen y contaminación, un cóctel explosivo

Aunque la alergia ya no es sólo cosa de la primavera, ésta sigue siendo la peor época del año para los que la padecen.
Las alergias ambientales son típicas de la primavera, porque es la época del año en la que polinizan la mayor parte de las plantas, si bien no es la única estación en que se produce este fenómeno. Cada planta tiene su momento, por lo que este tipo de alergia tan común podría sucederse en cualquier estación, pero en primavera es la época en que mayor cantidad de partículas de polen se concentra en el aire. Un proceso natural que se viene agravando por factores ajenos al mismo, como la contaminación. Y es que las partículas de los vehículos a motor multiplican la capacidad del polen para producir reacciones alérgicas. Dado que en grandes ciudades, como puedan ser Madrid o Barcelona, por ejemplo, la contaminación ambiental se está convirtiendo en una constante, los casos de alergias están creciendo y dejan de ser algo típico de estas fechas. En este sentido, la mala calidad del aire por la acción humana está cobrando una importancia inusitada en lo que a la salud respiratoria se refiere. No en vano, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 92% de la población mundial vive en lugares donde los niveles de contaminación exceden los límites fijados por este organismo, que establece una media anual de partículas con un diámetro inferior a 2,5 micrometros (PM2,5) de 10 μg/m3. Aunque las enfermedades respiratorias son las dolencias más habituales asociadas a los altos niveles de sustancias contaminantes en el ambiente, también puede afectar a otros órganos entre los que se encuentran los ojos, recuerda Clínica Baviera. Los elevados niveles de polución que se forma en zonas urbanas, densamente pobladas y con altos niveles de contaminación atmosférica cuando no llueve ni hace aire durante varios días pueden provocar, además de alergias oculares, irritación en los ojos, ardor, enrojecimiento y lagrimeo, además de sensación de quemazón y escozor.

Alergia estacional
A pesar de que la alergia al polen ya no sea exclusiva de la primavera, en España, según la OMS, uno de cada cuatro españoles padece este tipo de alergia estacional que afecta de un modo especialmente virulento al sistema ocular. Picores, sequedad, lagrimeo, ojos rojos y visión borrosa son los principales síntomas asociados a la conjuntivitis alérgica.
No obstante, este año las expectativas no son tan negativas, pues según las previsiones de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) para esta primavera, los seis millones de alérgicos al polen de gramíneas se enfrentarán a una estación menos intensa que la del año pasado.
“El mejor modo de prevenir los síntomas de la conjuntivitis alérgica es minimizar o evitar el contacto con la fuente de la alergia”, apunta el director médico de Clínica Baviera, Dr. Fernando Llovet, que ofrece una serie de consejos para reducir y aliviar la alergia ocular y mejorar la calidad de vida de los afectados por esta dolencia:

1.- Determinar el tipo de alergia. Saber la causa de la alergia es fundamental para afrontarla con precisión y de forma efectiva por lo que se debe acudir al alergólogo y al oftalmólogo para determinar el alérgeno y el tratamiento determinado.

2.- Utilizar gafas de sol grandes y envolventes. Estas alejarán el polen de los ojos y además evitarán el paso de la luz que puede molestar a aquellos que padecen conjuntivitis alérgica.

3.- Reducir las actividades al aire libre. Sobre todo en las franjas de máxima concentración de polen, primera hora de la mañana o última de la tarde. Además, es importante que aquellos que sufren conjuntivitis alérgica se laven con frecuencia las manos con agua y jabón para evitar el contacto con los ojos de la fuente de alergia.

4.- Usar suero fisiológico o lágrimas artificiales. Su uso puede mitigar temporalmente las alergias ya que ayudan a mantener el ojo limpio de alérgenos, alivian la irritación y la sequedad ocular. Realizar lavados con suero fisiológico o lágrimas artificiales además de mantener la superficie ocular limpia reduce el tiempo de contacto.

5.- Instalar filtros de alta calidad. Es fundamental instalar filtros de aire de alta calidad que eviten el paso de elementos contaminantes externos.


Alergia, resfriado y gripe, ¿cómo distinguirlos?
En ocasiones es difícil poder diferenciarlos con exactitud y hay que dejar evolucionar el proceso durante unos días, pero existen una serie de signos y síntomas que ayudan mucho”, asegura la Dra. Pilar Cots, especialista en alergología del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo. Los meses de invierno generalmente van asociados a enfermedades en las vías respiratorias. Estos procesos pueden ir desde simples catarros hasta cuadros infecciosos importantes como pueden ser bronquitis o neumonías. Durante estos días, muchos pacientes acuden a la consulta sin saber muy bien si el cuadro que presentan de mocos y estornudos se debe a un simple resfriado o si están padeciendo algún proceso alérgico.
La alergia al polen no se limita a la primavera, tenemos partículas de polen en el ambiente todos los meses del año, particularmente en invierno encontramos una alta sensibilización al polen procedente de la familia de las Cupresáceas (ciprés, arizónicas, tuyas, enebro), originando síntomas típicos de alergia respiratoria: mucosidad, estornudos, lagrimeo, picor, e incluso dificultad respiratoria. A veces es difícil poder diferenciarlos con exactitud y hay que dejar evolucionar el proceso durante unos días para averiguar si se trata de un cuadro alérgico o no. Generalmente existen una serie de signos y síntomas que nos ayudan mucho a la hora de diferenciarlos:

  • Si se padece una alergia la secreción nasal (mucosidad) es clara, líquida y transparente; en caso de gripe o resfriado es bastante más densa o incluso espesa y el moco suele tener alguna tonalidad (amarillenta o incluso verdosa).
  • La alergia suele asociarse picor importante de nariz y ojos que, en el caso de gripe o resfriado es mucho más leve o no existe.
  • En la alergia aparece lagrimeo ocular de forma frecuente, mientras que en el caso de gripe o resfriado no suele existir, dándose tan sólo molestia a nivel ocular.
  • En la alergia los estornudos son muy frecuentes y se producen de forma espasmódica (en salvas, varios seguidos); en el resfriado o la gripe los estornudos aparecen pero más aislados, no en salvas.
  • La alergia nunca ocasiona fiebre, que suele asociarse en caso de gripe o resfriado si existe infección o complicación con sinusitis, otitis, bronquitis o neumonía. Además, en la gripe o el resfriado puede aparecer dolor de garganta y/o de oídos.
  • En la alergia si aparece tos suele ser seca, sin mucosidad; en caso de gripe o resfriado, si se desencadena tos, esta suele ser con mucosidad.
  • Los síntomas de la alergia se inician de forma súbita, muy rápida y pueden desaparecer en menos de 24 horas, en la gripe o resfriado el inicio de los síntomas suele ser más lento, progresivo y no desparecen de forma súbita en menos de 24 horas, apareciendo mal estado general con dolor muscular y cansancio..
  • El proceso puede durar en la alergia desde semanas hasta meses, manteniendo síntomas algunos días y otros no. El cuadro de gripe o resfriado suele remitir en una semana aproximadamente

Tal y como afirma la Dra. Cots, “sea un cuadro alérgico o no, lo importante es saber actuar a tiempo y minimizar los síntomas evitando su progresión a cuadros más importantes como puede ser una sinusitis, un episodio asmático, una bronquitis o una neumonía. En el caso de la alergia es fundamental hacer un correcto diagnóstico para poder prevenir su aparición. Si tiene la mínima sospecha de que pueda estar bajo los síntomas de una alergia debe acudir al especialista para determinar la causa y así poder evitar nuevos episodios”.

José Henríquez
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Director de Vive Saludable y la revista Estar Vital. También es director de información del Grupo TPI, empresa editora de ViveSaludable.es.

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